Toni, más conocida en redes sociales como @toni_abuela_manchega.

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Toni, abuela cocinera, sobre los mantecados: "El truco es no trabajar demasiado la masa y que la manteca esté pomada"

Un bocado que nació de la economía del aprovechamiento de las familias más humildes.

Más información: Rubén Poblete (28), cocinero: "Para que las migas queden riquísimas, echa medio vaso de vino blanco al final"

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El mantecado, un dulce que evoca tiempos de matanza y de cocina de aprovechamiento. Aunque su origen se liga a la Navidad, en los pueblos de Castilla-La Mancha este bocado se ha convertido en el acompañante perfecto de cualquier café o copa de orujo.

Todo un manjar dulce que no es otra cosa que una masa quebradiza y hojaldrada que se deshace en la boca. El secreto reside en la manteca de cerdo, que debe trabajarse con paciencia hasta alcanzar el "punto de pomada" para asegurar que la textura final sea tierna y no compacta.

A diferencia de otros postres, aquí el equilibrio entre el alcohol de vino y la grasa de la manteca es crucial. El vino blanco aporta la humedad necesaria, mientras que esa grasa del cerdo debe estar a temperatura ambiente para integrarse con facilidad.

Se le suele añadir ralladura de limón que aporta esas notas cítricas que cortan la pesadez de la grasa. En cuanto a la harina, se añade buscando una masa que sea manejable, no se pegue al rodillo al amasar y mantenga la forma tras el corte.

Dependiendo de la costumbre de cada casa, el mantecado ya horneado se puede envolver en azúcar glas (de ahí su denominación de mantecado blanco) o en azúcar en grano para aportar un toque crujiente.

Manteca y vino, la clave

En este sentido, Toni, la carismática creadora de contenido conocida como @toni_abuela_manchega, desvela varios trucos de la "vieja escuela" a la hora de elaborar este dulce que ha conquistado a sus más de 90.000 seguidores

El toque diferente de la abuela cocinera reside en la practicidad. Tras años y años elaborando mantecados, Toni tiene claro que "el truco es no trabajar demasiado la masa y que la manteca esté pomada" para que se integre bien con el resto de ingredientes y conseguir que el mantecado "se deshaga".

A lo largo del vídeo, explica que la manteca y el vino blanco se deben mezclar suavemente, pero sin llegar a ligarlos por completo antes de añadir la harina. Además, aconseja mojar siempre el molde o el vaso en harina para que la masa se suelte sin romperse.

Ingredientes

Mantecados

  • 220 g de manteca de cerdo.
  • 1 taza pequeña de vino blanco.
  • Harina de trigo (la que admita la masa, entre 400 y 500 g).
  • Ralladura de 1 limón
  • Azúcar glas o azúcar blanco normal (para el rebozado final).

Paso 1

En un bol grande, ponemos la manteca en un punto de pomada y vertemos el vaso de vino blanco. El gran truco de Toni aquí es no batir en exceso: "Se mezcla, pero no llega a mezclar", solo dales unas vueltas con la mano para que se unan ligeramente.

Paso 2

Añadimos la raspadura de limón a la mezcla anterior para que el aroma se distribuya bien desde el principio.

Paso 3

Vamos incorporando la harina poco a poco mientras amasas con las manos. Debemos parar de añadir harina en el momento exacto en que la masa esté suave y ya no se pegue a tus dedos ni al bol. En este paso Toni apuesta por "no trabajar demasiado la masa" para que luego se deshaga en la boca.

Paso 4

Si contamos con tiempo de más, podemos dejar la masa tapada reposando toda la noche. Esto hace que los sabores se asiente, aunque Toni también los hace en el momento.

Paso 5

Espolvoreamos un poco de harina sobre la mesa y el rodillo. Estiramos la masa hasta dejar una torta de aproximadamente 1,5 centímetros de grosor.

Paso 6

Cogemos un vaso pequeño o un molde para darle forma a cada mantecado. Antes de cada corte, Toni moja el borde del vaso en harina para que cada pieza "salga sola" y no se deforme.

Paso 7

Colocamos los mantecados en una bandeja de horno y los horneamos a 180 ºC unos 15 - 20 minutos hasta que veamos que están cocidos y los bordes empiezan a dorarse ligeramente.

Paso 8

Una vez los sacamos del horno, rebozamos cada mantecado en azúcar glas o azúcar blanco normal para que se adhiera bien.

Paso 9

Los dejamos enfriar unos minutos para que la textura se asiente y se deshagan al tocarlo.

Más allá de que 'cada maestrillo tiene su librillo', el mantecado de vino blanco es un bocado que te transporta a nuestros ancestros. Como muchos otros dulces típicos, nació de la economía del aprovechamiento de las familias más humildes.

Con la manteca de la matanza y el vino de las tinajas se creó este postre de textura hojaldrada que todavía se sigue viendo en las despensas de muchas casas. En Castilla-La Mancha, se suele guardar en cajas de lata y se regala como gesto de hospitalidad.