Un conejo corretea en el campo.
Un pueblo de Castilla-La Mancha permite 'invitar' a cazadores para reducir la población de conejos
La sobrepoblación de conejos, convertida en uno de los grandes problemas del campo castellanomanchego, ha obligado al Ayuntamiento de La Villa de Don Fadrique (Toledo) a mover ficha. El Consistorio de esta localidad manchega de alrededor de 4.000 habitantes ha aprobado una autorización extraordinaria de caza para tratar de frenar los daños que esta especie está provocando en las parcelas agrícolas del término municipal.
El alcalde, el popular Jaime Santos Simón, ha firmado un bando en el que se detalla que "se podrán cazar conejos todos los días de la semana en todo el coto (municipal), salvo la zona de Brunete". La medida se adopta en coordinación con las asociaciones de cazadores del municipio y tiene un objetivo exclusivo: reducir la población de conejos.
El Ayuntamiento ha aclarado que se trata de una autorización excepcional y limitada, ya que "el resto de especies cinegéticas solo se podrán cazar los días que corresponda". Además, la caza de conejos se permitirá únicamente en las zonas con daños acreditados, y no libremente todo el coto.
El bando también advierte de que "se intensificarán los controles en el campo para que nadie cace lo que no debe" y establece prioridades. Tendrán preferencia los cazadores que hayan pagado la caza esta temporada.
Sin embargo, si no hay suficientes efectivos locales, los agricultores de La Villa de Don Fadrique podrán traer cazadores externos, siempre con autorización municipal y comunicación previa a la Oficina del Guarda.
Desde el Consistorio se considera clave que los agricultores notifiquen las parcelas afectadas, para organizar mejor las actuaciones de control.
Una medida local que pone un granito de arena contra un problema estructural en Castilla-La Mancha, donde la emergencia cinegética lleva años activa sin lograr frenar una situación que, según las organizaciones agrarias, se ha cronificado.