Lanzamiento de cohetes en las Paces de Villarta de San Juan (Ciudad Real).
El pueblo de Ciudad Real que deja las Fallas en una broma: cinco horas seguidas de pólvora y 24.000 cohetes a la vez
Nueva edición de las Paces en Villarta de San Juan, por primera vez como Bien de Interés Cultural (BIC).
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Villarta de San Juan (Ciudad Real) ha vuelto a convertirse este sábado 24 de enero de 2026 en epicentro de ruido, fe y pólvora con la celebración de Las Paces, una edición histórica por ser la primera que se ha vivido bajo el amparo de su reciente declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de bien inmaterial.
Con todo el respeto a las Fallas valencianas, una de las fiestas con más arraigo en España y de incuestionable proyección internacional, en este municipio ciudadrealeño la duración de la pólvora no entiende de comparaciones. Durante más de cinco horas consecutivas, el estruendo de los cohetes ha envuelto cada rincón del pueblo hasta convertir la procesión de la Virgen de la Paz en una experiencia imposible de explicar sin haberla vivido.
La jornada grande ha tenido como eje central la procesión de la Virgen de la Paz, que ha salido de su templo en torno a la una de la tarde tras la función religiosa. Desde ese momento, el lanzamiento incesante de cohetes ha acompañado a la imagen por las calles del municipio, en un ritual que forma parte de la identidad más profunda de Villarta de San Juan.
Salida de la Virgen de la Paz.
Vecinos y visitantes se han dado cita en una celebración que, año tras año, se consolida como una de las más singulares del calendario festivo castellanomanchego y que este 2026 ha sumado un nuevo reconocimiento institucional a su ya consolidada declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional.
Momentos antes del inicio de la procesión, la alcaldesa, Irene Ruiz, ha puesto en valor el significado simbólico y cultural de unas Paces que ahora cuentan con la máxima protección patrimonial por parte del Gobierno de Castilla-La Mancha. Un reconocimiento como Bien de Interés Cultural (BIC) que, ha subrayado, es fruto del esfuerzo colectivo de generaciones de villarteros por mantener viva una tradición centenaria.
Operación 2.000
Uno de los momentos más esperados ha llegado a media tarde con la tradicional Operación 2.000, cuando desde el mirador de la iglesia de San Juan se han lanzado de forma casi simultánea 2.000 docenas de cohetes, un total de 24.000 artefactos, haciendo temblar el pueblo y dejando una de las imágenes más impactantes de la jornada.
Las peñas coheteras han vuelto a ser el alma de la fiesta. Organizadas y transmitidas de padres a hijos, sostienen el carácter único de Las Paces y hacen posible que la pólvora siga siendo el lenguaje principal de devoción y fervor popular.
Otra de las peñas coheteras en acción durante la procesión.
La procesión ha concluido con el regreso de la Virgen de la Paz a su templo, poniendo fin a un día cargado de simbolismo, ruido y emoción, marcado este año por el estreno oficial de Las Paces como Bien de Interés Cultural.
Como manda la tradición, la jornada se ha cerrado con la subasta para decidir quién portará a hombros a la Virgen en la próxima edición, sellando un día en el que fe, pólvora y patrimonio han vuelto a caminar juntos en Villarta de San Juan.