Lorena García Díez, nuestra paisana en Espejo Público de Antena 3, le preguntó a Page por los calcetines que llevaba en la entrevista que le realizó Susanna Griso. Explicó que se trataba de una marca sevillana muy curiosa que se llamaba Pinrel y que se los había regalado la Casa de Castilla-La Mancha en Sevilla.
Apuntando además, que "la sevillana desciende de la seguidilla manchega", ahora que estamos en vísperas de la Feria de Abril. Los pinreles de Page causaron sensación al público y, al igual que Lorena, en más de una ocasión desvió la mirada hacia el dibujo que descubrían, si bien fue imposible adivinar la traza concreta o el motivo que los inspiró.
Investigando algo más tarde, conocimos que se trata de una empresa sevillana que realiza sus diseños sobre la base de la actualidad y que ya en alguna ocasión ha sorprendido al propio Felipe VI, como cuando tocó la caja con los gitanos.
Hasta diez motivos diferentes encontraron los creadores para realizar una serie conmemorativa de la década real al llegar 2024. Y ahora Page, vía presente de los paisanos andaluces, también exhibe sus pinreles con cierto orgullo.
Se trata de un término caló que alude directamente a los pies. De ahí que sean célebres expresiones como "te huelen los pinreles" o se aluda directamente a los pinreles en verano cuando se ven determinados pies sobre las chanclas. Los pinreles de Page eran bonitos, de color azul y aseados.
En realidad, Emiliano lleva andando toda la legislatura con garbo y soltura, acomodado en la mayoría absoluta conseguida hace tres años y que ha sido su salvoconducto omnipresente hasta aquí. Así ha podido sortear las inclemencias pedristas a las que ha tenido que hacer frente y aún hoy sacuden su acción de gobierno.
Es indudable que lo nacional sacude lo regional y por eso pide que las elecciones generales sean antes que las autonómicas, para que no incidan temas foráneos en el resultado final. Lo que pasa es que el único que se atreve a pedirlo en voz alta dentro del PSOE es Page y sus pinreles, ya que el resto apenas se atreve a decir cualquier cosa que contravenga o disguste al líder.
Considero que Emiliano se hace portavoz de un número cada vez mayoritario de socialistas que piensan que Sánchez debería pasar el examen solo, sin consentir como en el 23, que recibieran la hostia en la mejilla alcaldes y concejales por su acción de gobierno.
Ahora la ola parece que alivia con la guerra y Trump, aunque quedar en el lado chino junto a Irán y Puebla da sudores fríos. Pero en cuanto conozcamos en vivo y en directo los pinreles de Ábalos y cómo se los ponían y quitaban las odontólogas durante el juicio que en el Supremo se sigue contra él, volverán las oscuras golondrinas a su jardín los nidos a colgar.
A Pedro, en cambio, no le huelen los pinreles porque quema incienso cada vez que llega al despacho. Ahora se entiende que no supiera nada de su equipo más directo, pues con el olor embriagador del humo apenas se distinguía nada. Sucede, en cambio, que sin haberlos puestos, los pinreles, sobre la mesa como hizo Aznar con Bush en la guerra de Irak, aparecen ahora los suyos pisando suelo chino durante la contienda de Irán.
Lo que va de una letra a otra y las vueltas que da la vida. No ya tanto por sus pies sino por la cara estampada en los misiles de los ayatolás. Aquí todo, cada vez más, comienza a dar miedito. Page, en fin, muestra sus pinreles de manera desenvuelta y sigue diciendo lo que buena parte de la opinión pública piensa sobre lo que vemos diariamente.
Habrá que determinar si le valdrá después cuando decida volverse a presentar, que muy probablemente lo hará. Mientras tanto, navega las aguas procelosas sobre bases bien firmes y sólidas, procurando como Moisés entrar en ellas a pie enjuto.