Esta semana nuestro diario ha celebrado sus veinte años de historia periodística con la entrega de sus primeros premios Gigantes. Una gala que ha sido todo un éxito y ha congregado a lo más granado de la sociedad castellanomanchega. Lo primero, felicidades a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha por el evento y por el cumpleaños. Lo segundo, gracias por invitarme a compartir ese momento tan especial.
Otros compañeros periodistas y colaboradores ya han hablado de la grandiosa gala y de los gigantes premiados. Lo han hecho con mucho más detalle y de una manera mucho más ferviente de lo que yo sería capaz. No puedo llegar a ese nivel, porque, como dijo Ortega y Gasset: "Yo soy yo y mis circunstancias". A lo que yo añadiría: "Yo soy yo, mis limitaciones literarias y, para este periódico, mis demonios", así que voy a aportar algún demonio, algún salseo, que para eso estoy aquí.
Un dicho popular toledano asegura que esta es la ciudad de las tres "ces": curas, cuestas y cadetes. Si me lo permiten, y con todo el respeto, voy a añadir en este artículo dos "ces" relacionadas con fiestas, eventos y celebraciones: corrillos y canaperas.
🎭Corrillos, "canaperas", política, tardeos, divorcios y mucho salseo castellanomanchego
— EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha (@elespanolclm) May 15, 2026
🗣️La periodista Ángeles Sánchez-Infantes firma una afilada contracrónica de la gala de los Premios Gigantes de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, celebrada el pasado martes en el Teatro de… pic.twitter.com/TiSjymyWjI
Empecemos por lo segundo, las canaperas. Son señoras de cierta edad, que se pasean de forma habitual por el casco histórico toledano y, si ven algún evento, se las ingenian, no sé de qué manera, para entrar, disfrutar de la fiesta y comerse los canapés que puedan. De ahí el sobrenombre de canaperas. No me pregunten más. Les informo de que esta figura existe, para que cuando asistan a algún acontecimiento, y eso incluye asuntos públicos y privados, miren con detalle y, si las encuentran, me escriben y me lo cuentan.
Con respecto a los corrillos, ya saben que son un clásico. Los corrillos sirven fundamentalmente para tres cosas: determinar intereses comunes, juntarte con gente que conoces pero con la que no sueles coincidir de forma habitual y sondear si hay algún tema candente o que genere especial interés. Solo estuve en tres corrillos y de tres ámbitos muy diferentes, o no, juzguen ustedes.
En uno se hablaba de exceso de conejos en el campo, en otro de tardeos y de felices o infelices divorciados que rondan los 50 años, y en otro de política, por supuesto. Ya hay ambiente preelectoral. PP y PSOE andan haciendo números y contando escaños. A los del PP de Toledo les vi relajados y sonrientes. Hay por ahí un "run run" de que Velázquez gana "de calle". A los del PSOE autonómico les vi poco, un poco más tensos pero totalmente convencidos de que también ganan.
Dicen los que saben más que yo, que a los socialistas autonómicos les va a favorecer la aritmética y que Page ganará con menos apreturas que en los anteriores comicios. Miren, otra "c", comicios.
En la fiesta también se fraguó una quedada de periodistas, para hablar de periodismo, que en eso también hay mucho que salsear. Me llamo Ángeles y estos son mis demonios.