Diarios (III). A ratos perdidos 5 y 6 El cierre de un  clásico instantáneo

Diarios (III). A ratos perdidos 5 y 6 El cierre de un clásico instantáneo

Letras

'Diarios. A ratos perdidos 5 y 6' de Rafael Chirbes: el cierre de un clásico instantáneo

Este tercer y último volumen de los diarios del escritor y crítico literario se mantiene tan coherente con sus precedentes como lleno de estímulos específicos.

27 septiembre, 2023 03:10

A estas alturas, tras la exhaustiva recepción que han recibido los dos anteriores volúmenes de los diarios de Rafael Chirbes (Tavernes de la Valldigna, 1949-2015), el reseñista de esta entrega final se enfrenta al peligro de la reiteración (sin ir más lejos, las piezas que se les dedicaron en El Cultural fueron realmente espléndidas). Pero es una amenaza que apunta hacia el reseñista, desde luego, porque las novecientas cincuenta páginas de este libro se mantienen tan coherentes con sus precedentes como llenas de estímulos específicos.

Por un lado, aquí siguen los pasajes profundamente perturbadores a cuenta del cuerpo, el amor, los afectos o la soledad; vuelven los inteligentísimos capones a otros agentes de la vida literaria y cultural (con todo el margen de discrepancia que cada lector decida mantener); y regresan, quizá con mayor morosidad, los apuntes sobre lecturas, música o películas, todo ello conformando un ejemplo perfecto de lo que supone el género del dietario, al que, en cierta ocasión, el escritor José Carlos Llop calificó como una especie de atarazanas de la escritura (lo que no lo convierte, al menos a mi juicio, en un tipo de literatura menor; al contrario, cada vez me interesan más).

Por otro lado, el período que comprenden estos ‘ratos perdidos’, de 2007 a 2015, condicionan de un modo intenso buena parte del contenido. A continuación, propongo algunas de las cuestiones que más sugerentes me han parecido, sin miedo a exhibir un cierto desorden que es, en el fondo, deudor del carácter acumulativo de los diarios.

Diarios. A ratos perdidos 5 y 6

Rafael Chirbes

Anagrama, 2023
964 páginas. 27,90€

1. Son (siguen siendo) revulsivas sus críticas desde la izquierda a los años del zapaterismo, sobre todo cuando pensamos que los planteamientos de Zapatero han acabado por definir el tablero del juego político posterior mucho más de lo previsible.

2. Los siempre celebrados reveses críticos que Rafael Chirbes dedica a tantas personas o libros no tienen valor solo por “brutales” o “demoledores”, sino, sobre todo, por meditados. A menudo, prefiero aquellos pasajes en los que no se muestra exactamente en contra del autor tratado, más bien proclive al matiz, como cuando subraya que alguien se alarga demasiado o cae en irregularidades, al mismo tiempo que se replica a sí mismo: puede que esas carencias sean necesarias para que el autor logre ser, con todas las letras, el autor que desea ser. Con esto quiero decir: yo sé que el público goza más con los agravios polémicos que con los diagnósticos serenos, pero es en los segundos donde Chirbes me entusiasma de verdad.

En este volumen siguen los pasajes profundamente perturbadores a cuenta del cuerpo, el amor o la soledad

3. Estos Diarios ofrecen, al menos, dos lecciones fundamentales para cualquier escritor. La primera, que la relación con la propia obra nunca dejará de ser conflictiva, si es exigente. En este sentido, sorprende leer a un Rafael Chirbes constantemente disgustado con la que iba a ser, paradójicamente, su novela más celebrada, Crematorio (2007).

La segunda lección, muy relacionada con ese ir y venir de opiniones (relativas a amigas lo mismo que a voces en sus antípodas, o a un desencuentro con Ignacio Echevarría en las páginas de El Cultural al que, por cierto, el mismo Echevarría ya hizo alusión hace años en un artículo), es que el escritor necesita conocer el mapa de su contemporaneidad literaria, porque es en ella donde su voz va a escucharse y a ejercer influencia. En fin, para mí, este tercer volumen queda perfectamente enmarcado entre una declaración que leemos al principio (“la prosa y la ética son inseparables”) y su final seco, duro, abismal. Magnífico. 

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