Arturo Pérez-Reverte en la presentación de Una historia de España. Foto: F. D. Quijano

Con respecto al futuro de España, Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) no tiene claro si es pesimista u optimista. En pocos minutos se declara primero una cosa y después la contraria, para volver finalmente al pesimismo. Ese ánimo pendular de quien no quiere dar la batalla por perdida aunque le entren ganas de hacerlo es consecuencia de su visión de la historia (y el presente) de nuestro país: “Este lugar impreciso, mezcla formidable de pueblos, lenguas, historias y sueños traicionados. Ese escenario portentoso y trágico al que llamamos España”. Esta autocita culmina una ristra de comentarios de personajes célebres de la historia, en su mayoría extranjeros, sobre las luces y las sombras de España y el carácter de los españoles, y que conforman el prólogo de Una historia de España (Alfaguara), último libro del novelista, articulista y académico de la RAE. Se trata de una compilación de los artículos que en los últimos cuatro años ha publicado sobre la historia de España en su columna dominical Patente de corso, en XL Semanal.

"España es un Estado en demolición. Quizá lo merezca, pero debemos saber qué nos estamos cargando""

“Yo no soy un historiador ni pretendo serlo, solo soy un tipo que lee”, ha asegurado Pérez-Reverte este miércoles en una rueda de prensa en el Hotel Palace de Madrid. Por tanto, como dice el título, se trata de una historia de España, subjetiva, poco ortodoxa, amarga pero también divertida, que pretende despertar la curiosidad del lector para que acuda después a “historiadores serios” -entre los que ha citado a Juan Pablo Fusi y Enrique Moradiellos- “para comprender hasta qué punto Viriato, El Cid, Isabel la Católica, Colón, Magallanes, Elcano, Amadeo de Saboya, Isabel II o Fernando VII influyeron de una u otra forma en que seamos hoy como somos, para bien y para mal”.

El libro comienza describiendo cómo los celtas y los iberos se mataban entre sí antes de la llegada de los romanos, y termina con la Transición porque “quería un final feliz” y porque le daba pereza “contar por enésima vez cómo de nuevo, tras conseguir empresas dignas y abrir puertas al futuro, los españoles volvemos a demoler lo conseguido”, con “nuestro habitual entusiasmo suicida”.

Entre ambos puntos de la historia el lector podrá leer (o releer, si ya lo hizo en su día) artículos como Roma nos roba, Y nos molieron a palos, Esos geniales hijos de puta, Turcos, ingleses y demás canalla, La pérfida Albión, Vivan las caenas, A Franco le lavan la cara o Se sienten, coño. Muchos del casi centenar de artículos incluidos circularon ampliamente por las redes sociales, despertando amores y odios. “Pasé muy buenos ratos oyendo graznar a los patos”, confiesa en el epílogo del libro el autor, siempre provocador, que no rehúye nunca una buena pelea dialéctica en Twitter. La última tuvo lugar apenas unos días antes del lanzamiento de este libro, a cuenta del debate sobre el quinto centenario de la conquista de México por parte de Hernán Cortés, y en ella el académico contó con detractores y aliados en ambas orillas del Atlántico.

Cuatro formas de abordar la historia de España

El escritor considera que hay cuatro maneras de abordar la memoria de España: la de gran parte de la derecha, que la ve como “una serie de episodios épicos de los que estar orgullosos” y a la que “le falta la lucidez de quien ve el lado oscuro”; la de buena parte de la izquierda, “que la aborda de la forma opuesta” y “destacando siempre lo negativo”; la de los nacionalismos periféricos, que consideran “España como una aberración histórica” formada por “lugares independientes entre sí”; y por último la suya, “la más ecuánime”, que considera nuestro país como “un lugar donde pasaron muchas cosas durante muchos siglos, buenas y malas, con luces y sombras”.

"La derecha se ha apropiado de una historia que la izquierda le ha cedido gratis"

El problema de adoptar esta última visión es que “te vienen hostias de todos lados, de la izquierda y de la derecha”, opina con humor el autor. “Como tengo la vida resuelta y me puedo permitir ciertos lujos personales, decidí hacer una historia que no le gustara a nadie salvo a mí”.

Jóvenes sin memoria a merced de los lobos

Pérez-Reverte considera que “lo de España es un problema de educación y lo ha sido durante siglos” y se siente especialmente defraudado por todos los ministros de Cultura y de Educación. Denuncia que se haya “desterrado” la historia de los colegios, porque “un joven sin memoria está sometido a la manipulación de cualquier populismo de cualquier signo político”. Dice que se ha formado a “una generación de jóvenes utilísimos para muchas cosas” pero a los que les falta “algo fundamental: saber quiénes son, de dónde vienen, cómo somos”. De esta manera, quedan “a merced de los lobos, de todos los colores: rojos, negros, azules y pardos”.

“Lo que más melancolía me produce”, continúa el escritor, “es ver cómo la derecha se ha apropiado de una historia que la izquierda le ha cedido gratis. No es que la derecha haya colonizado la historia, es que la izquierda se la ha regalado”. Según Pérez-Reverte, “para la izquierda todo lo que sea izquierda es fascismo, militarismo, carcundia y caspa” y pone como ejemplo la paralización de un monumento a los últimos de Filipinas por parte del Ayuntamiento de Madrid.

“España es un Estado en demolición”, concluye el escritor. “Quizá merezca ser demolido, ahí no entro. Lo importante es saber qué estamos demoliendo, qué nos estamos cargando. Al caer esos escombros van a sepultar a gente muy decente, muy noble y muy buena que merece mejor suerte. Si no hubiera esperanza, no habría escrito estos artículos”.

@FDQuijano