Agustín Fernández Mallo

"Como si W. G. Sebald y David Lynch se hubieran aliado para contar la cara B de nuestro siglo". Así de sugerente es la definición que hace Seix Barral de la novela que acaba de ganar su Premio Biblioteca Breve: Trilogía de la guerra, de Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967). Un relato en el que las las redes sociales desempeñan un papel destacado y del que el jurado, compuesto por Pere Gimferrer, Manuel Longares, Ricardo Menéndez Salmón, Edurne Portela y Elena Ramírez, ha destacado que se trata de "una propuesta narrativa que transforma la realidad del último siglo en una ficción repleta de imágenes insólitas, en las que se combinan poesía y ciencia, historia y política".



Físico en excedencia, narrador, ensayista y poeta, a Agustín Fernández Mallo le debemos el término de poesía postpoética, reflejado en obras como Ya nadie se llamará como yo + Poesía reunida (1998-2012), editada también por Seix Barral. Con Sebald y Lynch en mente, como dos de sus referentes narrativos, define su última novela como "una obra calidoscópica que funciona en red, en la que hay muchos disparadores y enlaces a muchos lugares". "Algo que giras -explica- y te muestra otra figura". Una reflexión sobre los vivos y los muertos en la que "los muertos nunca están muertos del todo, ni los vivos estamos vivos del todo. Estamos en una interfase en la que unos y otros nos comunicamos constantemente. La mayor red social que existe es esta, no la internauta".



Colaborador de El Cultural, donde publica periódicamente la columna "CONTROL+ALT+SUPR", y uno de los miembros más destacados de la llamada Generación Nocilla, a la que puso nombre su novela Nocilla Dream, cuenta que fue en 2013 cuando acudió por primera vez a la isla de San Simón. "Un lugar restringido" al que solo se tiene acceso con una invitación, como fue el caso, para participar en unas jornadas internautas. Allí se reunieron 15 personas que permanecieron "encerradas comunicando su experiencia al mundo a partir de las redes sociales desde el paradigma del aislamiento absoluto", recuerda. "Los referentes culturales que tenía hasta entonces no daban explicación ni sentido a lo que yo estaba sintiendo en esa isla". De aquella necesidad, de hecho, surgió esta Trilogía de la guerra. "Fue entonces cuando empecé a escribir sobre un personaje que va solo y clandestinamente a este sitio". Después la novela le llevó por otros lugares. Normandía, Nueva York o Estados Unidos por completo.



Definida por Edurne Portela como "un mundo absolutamente deslumbrante por lo poético de sus imágenes y por la historia, es una novela que despierta, en palabras de Cortázar, una lectura activa, muy trabajada" capaz de jugar "con la percepción y con las expectativas del lector" y en la que nos encontramos a "un Agustín Fernández Mallo elevado a la enésima potencia".



Muchos son, de hecho, los temas que abarca este Premio Biblioteca Breve entre sus páginas. Algo que discurre en las contradicciones del imaginario americano o que se inicia con una mujer que viaja a pie a Normandía porque quiere llegar a las playas donde murieron 100.000 varones. "Solamente podemos reconocer lo vivido cuando vemos su contorno. Qué duda de que para escribir tienes que haber muerto, muerto respecto a algo. Solo la muerte pasa las cosas a limpio. Los escritores fingimos que morimos para pasarlo a limpio", ha reflexionado el escritor.



El autor, no obstante, no se detiene ahí. Trilogía de la guerra trata además de otras muchas de sus inquietudes. También de la basura y del reciclaje. "Si los griegos del siglo IV lo hubieran reciclado todo no sabríamos cómo eran, los arqueólogos se hubieran quedado sin nada. ¿Acaso la historia, los sentimientos, nuestro propio cuerpo se pueden reciclar en nuestro afán de reciclarlo todo?", se plantea.



Un "ejercicio de ambición literaria - en palabras de Manuel Longares- que no se desarrolla en la mesa camilla de una vivienda o en una ciudad determinada, sino en varios lugares a la vez". En su aspecto más formal, "Fernández Mallo es capaz de coger lo más aburrido y volverlo interesante".



Además, el escritor propone "una enmienda a la totalidad que no arranca de la ira o de la frustración, sino del asombro y de la admiración -interviene Ricardo Menéndez Salmón-. Escribe con enorme placer, no con ira y es consciente de que vivimos en una época extraordinariamente plástica y mutante. En todo su proyecto literario subyace la convicción de que ciertos modos de realidad ya no sirven para ser aplicados a esta realidad tan plástica".



En ese sentido, Fernández Mallo opina que esta novela es más narrativa que las anteriores. "Mis libros no maltratan al lector, son cristalinos, aunque son complejos. Esa complejidad sigue estando en esta novela, no puedo pensar de otro modo así que se puede decir que formalmente es más narrativo".



A partir de hoy su nombre se une con la obtención de este galardón a una lista de ganadores que en los últimos años han conformado escritores como Antonio Iturbe, Poniatowska, Javier Calvo, Rosa Regás, Fernando Aramburu, Fernando Marías y Ricardo Menéndez Salmón. Y lo hace en un momento especial para la editorial Seix Barral, su 60° aniversario y en una edición que ha alcanzado "un total de 698 manuscritos presentados en las sedes de España, Argentina, México y Colombia, en el que han proliferado novelas cuya estructura y temática se configuran a modo de puzle cultural", según ha explicado la editora Elena Ramírez.



@mailouti