Irvine Welsh. Foto: M. Teresa Slanzi

El autor de Trainspotting, embarcado en una serie sobre el nacimiento del acid house en Ibiza, es uno de los escritores invitados a La Noche de los Libros de Madrid

Mark Renton, Spud, Begbie y Sick Boy se han hecho mayores. Trainspotting 2 nos ha mostrado cómo las arrugas empiezan a acampar en sus caras, es decir, en la de Ewan McGregor y el resto de actores que los interpretan. También ha envejecido el creador de estos personajes, Irvine Welsh. El autor escocés, a caballo entre el mundo de los hooligans iletrados y el amor por las artes y la literatura, escribió en 1993 la novela de culto y a la vez fenómeno masivo sobre la que Danny Boyle construyó tres años más tarde una película igualmente de culto multitudinario; también escribió su secuela, Porno (2002), la que ahora ha sido adaptada al cine con el título Trainspotting 2.



Welsh ha retratado en estas y otras novelas ambientes que conoce bien, llenos de drogas, sexo, violencia y los problemas sociales de su Edimburgo natal. Gran aficionado a la música, acaba de embarcarse en la escritura de una serie de televisión que se llamará Ibiza 87 y que retratará los comienzos del acid house y el movimiento rave en la isla, aderezados por drogas de diseño, de la mano de tres DJs británicos: Nicky Holloway, Paul Oakenfold y Danny Rampling. "Aún no puedo contar nada, acabamos de empezar", asegura Welsh a El Cultural. Ocupado también con la adaptación televisiva de Skagboys y con una novela en camino, el escritor es uno de los invitados de La Noche de los Libros de la Comunidad de Madrid. En la Real Casa de Correos charlará con el periodista Manuel Jabois este viernes a las 21 horas.



Pregunta.- ¿Está satisfecho con Trainspotting 2?

Respuesta.- Es una gran película, un gran trabajo, y todo el crédito lo merecen Danny Boyle, John Hodge (guionista) y Jon Harris (montaje). Además la película ha tenido una gran acogida por parte del público.



P.- Escribe sobre la clase obrera y sus problemas, con el lenguaje de la calle, y a menudo se destaca que muchos de sus lectores son personas que normalmente no leen. ¿Para usted esto es un motivo de orgullo?

R.- Por supuesto, motivar a la gente para que lea es algo muy importante. En todos estos años mucha gente se me ha acercado y me ha dicho que Trainspotting fue el primer libro que leyeron en su vida y que gracias a él luego desarrollaron la afición por la lectura. Es algo fantástico.



P.- ¿Escribir sobre asuntos locales es la mejor manera de hablar de temas universales?

R.- Sí, escribir directamente sobre asuntos universales puede resultar demasiado abstracto. En cambio, en todos los lugares, ya sean pueblos o grandes ciudades, a la gente les suceden cosas que remiten a temas universales y que en determinados sitios cobran más relevancia.



P.- ¿Por qué nos gustan tanto las historias de sexo, drogas y violencia?

R.- Porque están relacionadas con la juventud, una etapa vital en la que el mundo se nos presenta está lleno de posibilidades. Yo cuando escribo no pretendo hablar tanto sobre estas cosas en sí mismas sino como metáforas de la juventud y la libertad.



P.- Siempre ha tenido un pie en el mundo de la calle, del barrio, del hooliganismo... y otro en el de la sensibilidad literaria y artística. ¿Cómo ha vivido esa mezcla de pasiones?

R.- Todas las subculturas significativas de mi época en Gran Bretaña surgieron de la clase trabajadora industrial: teds, mods, skinheads, punks, hooligans del fútbol... Ese es el tipo de cosas que realmente influyeron nuestra cultura, era la reacción de la gente a los problemas sociales y a trabajos basura mal pagados. Esa fuerza lo generó todo: la música, la pasión, la manera de relacionarse con la gente... Realmente no veo diferencia entre ambos mundos.



@FDQuijano