Julio Borrego Nieto (tercero por la izquierda) y Víctor García de la Concha (primero por la dcha) junto al resto de autores del libro

Llega la Navidad y con ella vuelve a aparecer como cada año un libro sobre curiosidades lingüísticas, de esos perfectos para regalar a algún "friqui de la gramática". Así, por lo menos, ha definido el catedrático y académico correspondiente de la RAE Julio Borrego Nieto a los miembros del equipo que le ha ayudado a preparar Cocodrilos en el diccionario. Hacia dónde camina el español, editado de manera conjunta por el Instituto Cervantes y Espasa. El año pasado el tándem que forman ambas entidades para editar este tipo de publicaciones lanzó La maravillosa historia del español, confirmado como gran éxito de ventas tanto en España como en Latinoamérica por la directora general de la editorial, Ana Rosa Semprún. El tema de aquel libro, como evidencia el título, era el pasado de nuestra lengua; este año le toca el turno al presente del idioma y a algunas conjeturas sobre su futuro más inmediato.



Este jueves, en la presentación del libro en la sede principal del Instituto Cervantes, su director, el académicov Víctor García de la Concha, ha dado algunas claves de este español que construimos cada día los hablantes, porque "la lengua no pertenece a los gramáticos, ni a los filólogos ni a los académicos, sino al pueblo soberano, que hace y deshace". Uno de los rasgos que definen hoy al español es que "se viste de tú", especialmente en España, ámbito en el que se centra más el libro, aunque también se tratan fenómenos latinoamericanos. "Hoy se tutea a todo el mundo, es decir, el español está superando las clases sociales". Borrego ha señalado también el acercamiento entre el habla de hombres y de mujeres. "Por ejemplo, hoy las chicas dicen las mismas palabrotas que los hombres, algo impensable hace treinta años". También ha alertado del auge del "sinergio", ese idioma de "sintaxis ampulosa y enrevesada" que se emplea en política y en el mundo empresarial y burocrático.



"Se han publicado muchos libros de corrección lingüística, pero ninguno como este", ha presumido García de la Concha. "No se parece a los demás libros de estilo porque Julio Borrego es un sabio de pueblo que bucea en el pueblo". El director de la obra es natural de la comarca de Sayago, en Zamora, cuyo dialecto se tomó en el Siglo de Oro como modelo del hablar rústico en la lengua literaria, según ha explicado García de la Concha, y ha recordado que el catedrático abrió en 2008 el curso de la Universidad de Salamanca con una lección inaugural que tituló Asín que ya la digo, señá Tomasa y que provocó un baile de birretes sacudidos por la risa.



No es de extrañar por tanto que el propio Borrego diga que "este libro es una lanza en favor del hablante". En otros libros de este tipo "suele decirse, con palabras finas, 'no sea burro, que no se dice detrás suyo, ni pienso de que, ni la onceava Copa de Europa, ni la primer noche'". En lugar de eso, este libro se pregunta por las razones que existen detrás de errores muy extendidos. "Nosotros nos preguntamos por qué los hablantes, generación tras generación, tropiezan en las mismas piedras, por qué mucha gente dice dijistes y no dijiste, algo que además viene de muy antiguo".



El libro, en definitiva, defiende la idea de que "la lengua es como la ropa en muchos sentidos", explica Borrego. "Hoy hay prendas prohibidas por la sociedad, como ponerse un pantalón de flores para leer una tesis doctoral, pero eso puede cambiar dentro de cien años". Del mismo modo, hay fenómenos lingüísticos que todos preconizamos sencillamente porque en ese momento son empleados por la gente llamada culta pero eso puede cambiar. Borrego ha señalado, a modo de ejemplo, que "el 50 %" de los usos lingüísticos que criticaba el célebre académico Fernando Lázaro Carreter en su libro El dardo en la palabra "ya están aceptados en el diccionario".



Lo mismo ocurrió siglos atrás con palabras como la que da título al libro: cocodrilo debería ser crocodilo por razones etimológicas, pero en algún momento se produjo el cambio de posición en la r que acabó siendo adoptado por la mayoría de los hablantes. Y también ocurrió con murciélago, ejemplo comentado recientemente por Pedro Álvarez de Miranda en su libro Más que palabras. Los "cocodrilos en el diccionario" son, pues, una metáfora de todos esos términos que acaban en el diccionario sin que su presencia esté suficientemente justificada desde el punto de vista lingüístico, pero sí por la voluntad, a menudo inconsciente y misteriosa, de los hablantes.



@FDQuijano