El escritor intercambió estas misivas, que reflejan sus obsesiones personales y literarias, con su agente

La correspondencia del escritor con su agente literario Francisco Porrúa llegan a la Biblioteca Nacional. La Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español, del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, ha adquirido las 126 cartas con las que la institución amplía sus fondos.



El escritor, hábil como mecanógrafo, casi siempre escribía a máquina con una copia para su archivo. Esa es la razón por la que una de las misivas sea una copia de carbón. De las 126 cartas, fechadas entre el 15 de marzo de 1960 y el 20 de julio de 1977, tan solo cinco son manuscritas. El resto están meconografiadas pero todas ellas están firmadas por el autor y muchas de ellas contienen anotaciones a mano.



En la correspondencia, Cortázar expone varios temas relacionados con su obra, con la edición de su novela Rayuela y otros trabajos, con vicisitudes de su vida personal y profesional y, también, con la relación de amistad entre ambos. Además, las cartas reflejan algunas de las obsesiones del escritor: la decisión de revisar una y otra vez las galeradas de sus libros hasta que estuviera seguro de su forma y contenido, o la preocupación recurrente por las tapas, para que tuvieran un diseño acorde con los tiempos, tanto, que es el propio autor quien idea el dibujo de la tapa de Rayuela.



En muchas ocasiones acompaña sus cartas con algunos dibujos y esquemas, por ejemplo, para la tapa de Rayuela, y otros aparecen al margen de las páginas. La incorporación de estas misivas a la colección de manuscritos de la Biblioteca permitirá a la institución investigar otros aspectos de la obra literaria de Cortázar.