Eduardo Halfon. Foto: Archivo

Libros del Asteroide, 2015. 144 páginas, 13'50€ Ebook: 8'49€

A los lectores de Eduardo Halfon (Ciudad de Guatemala, 1971) no va a defraudarles la lectura de Signor Hoffman porque es Halfon en estado puro. Pero tampoco va a decepcionar a los que todavía no lo son precisamente por el mismo motivo. Halfon es un escritor que bucea en la otra cara de la realidad, esa que no vemos porque vivimos deprisa, o que se nos escapa porque somos incapaces de verbalizarla. Y es que "la palabra solo puede celebrar la belleza, no reproducirla", como dice Thomas Mann en Muerte en Venecia.



La literatura de Halfon pone el foco en los diferentes, en los débiles, en los que tienen miedo o en los que viven con una pena que casi los justifica; precisamente en los que permanecen en segundo plano y tienen que esconderse hasta de sí mismos para llorar. Además, como una buena parte de la literatura contemporánea, es autoficcional, es decir, en ella hay una mezcla importante entre lo real y lo inventado, al tiempo que refleja en no pocos detalles y acontecimientos la vida del autor.



En Signor Hoffman se incluyen seis relatos independientes, aunque contienen elementos mínimos comunes y un cierto aire temático que los vincula. En este caso se sustentan sobre un mismo yo narrador que se llama "Eduardo Halfon", una descripción al bies de la vida de desfavorecidos sociales y el motivo del viaje, metáfora donde las haya. En palabras de esa voz narradora, "todos nuestros viajes son en realidad un solo viaje, con múltiples paradas y escalas. […] Cualquier viaje, no es lineal, ni circular, ni concluye jamás. […] Todo viaje es un despropósito". Como la vida misma.



En algunos relatos flota un aire melancólico, o de cansancio, o de temor ante la brutalidad humana; o un deseo de olvidarse de todo, o una terrible sensación de indolencia que paradójicamente duele porque el mundo sigue -el viaje sigue- cuando se abandona a los que no pueden continuar. Otras veces late una violencia sorda y un sentimiento de impotencia ante la crueldad de los fuertes que, ebrios de poder, lo ejercen de forma grosera e irracional. Mientras tanto la vida, que pasa sin hacer ruido para los débiles, provoca sentimientos preciosos, como el amor inconmensurable hacia un hijo o la supervivencia casi vegetal ante su muerte que provoca una fuerza "devastadora y heroica" capaz de aniquilarlo todo.



Signor Hoffman describe la vida, al menos una parte de ella porque nada es definitivo ni completo, porque ya no hay certezas y porque vivimos instalados en la paradoja. Lo importante para algunos -probablemente para el autor- es solo escribir, dar testimonio, aunque sea de forma precaria. Con este nuevo libro Eduardo Halfon consigue hacer sentir al lector todo eso e implicarlo hasta herirlo como solo saben los grandes.