Clara Sánchez, ganadora del Premio Planeta 2013. Foto: Santi Cogolludo.

"Vampiros de neuronas". Con esta expresión, dicha con ese tono afable que la caracteriza, explica Clara Sánchez (Guadalajara, 1955) la novela que le ha valido el LXII Premio Planeta y que corona su currículum, donde ya se hayan el Alfaguara y el Nadal, entre otros. La protagonista de El cielo ha vuelto, que se publicará el 5 de noviembre con una tirada de 210.000 ejemplares, es Patricia, una modelo que descubre horrorizada que el vaticinio que le hizo una vidente era cierto: alguien de su entorno más cercano desea que muera. La chica entra entonces en el mundo de la sospecha, de la duda, de la desconfianza, que la autora relaciona con la realidad de hoy: "Toda la sociedad se enfrenta a una nueva forma de desconfianza que hemos tenido que incorporar a nuestra vida", explica Sánchez.



La novela comenzó a partir de una fotografía. En la peluquería, una modelo la miró desde las páginas de una revista, pero no con la habitual expresión neutra y ensayada "que no dice nada". Aquella chica la miraba asustada.



Pregunta.- ¿Cómo fue aquella revelación?

Respuesta.- Yo siempre hojeaba esas revistas sin prestar atención a las modelos, pero aquella foto me impactó y en ese momento me di cuenta de que yo nunca me fijaba en ese tipo de personas. Fui consciente de que había perdido sensibilidad.



P.- Hay un personaje en la novela, Bibiana, que ejerce de guía para Patricia.

R.- Esta novela tiene la estructura mítica del héroe clásico: alguien sale un día de su casa porque tiene que buscar o hacer algo, se encuentra con un guía que le marca el camino, emprende la aventura y cuando regresa, ya es otra persona. Me encanta esa estructura porque es lo que nos pasa a todos. Todos somos héroes, todos vivimos ese recorrido en nuestra vida y es lo que le ocurre también a Patricia.



P.- ¿Ha vertido en esta novela sus propios miedos y anhelos?

R.- Absolutamente, sobre todo la desconfianza en que se encuentra sumida Patricia. Yo soy una más a la que le está pasando lo que a todos: ha anidado en nosotros una desconfianza nueva y extraña hacia el engaño institucionalizado. Tenemos la sensación de que nos puede engañar el director del banco, los grandes poderes... Vivimos en una desconfianza cuyo sustrato siempre ha existido, pero ahora nos hemos hecho conscientes. Esto lo he trasladado a Patricia, que empieza a desconfiar de su propia familia porque tiene que desenmascarar su vida, y eso es lo que más miedo nos puede dar.



P.- Tienes muchísimo éxito en Italia. ¿A qué cree que se debe?

R.- No lo sé. Somos parecidos pero no tanto. Quizá allí hay otro ambiente literario. De pronto mis novelas empezaron a gustar muchísimo, boca a boca impresionante. Se ha vendido un millón de ejemplares de mis novelas allí. Tengo más lectores italianos en Facebook que españoles. Quizá también te toman sin prejuicios. No me conocen a mí, conocen el libro. Es muy satisfactorio para un escritor.



P.- Ganar premios tan importantes como el Alfaguara, el Nadal y ahora el Planeta, ¿condiciona su manera de escribir?

R.- No, escribo con total libertad. Cada vez hay mayor libertad creativa en mis novelas. Me atrevo a hacer cosas que en mis primeras obras no hacía porque estaba más constreñida por lo que pudieran pensaran de mí.



P.- Quizá un ejemplo de ello sea darle voz narrativa a una modelo, una figura de la que el ciudadano común sólo conoce su imagen. ¿Crees que el lector empatizará con Patricia con facilidad?

R.- Igual que he empatizado yo, lo mismo le va a pasar al lector, porque es uno de los personajes más humanos que he construido. Es una chica que pierde ese poco de inocencia que le quedaba y la invaden una serie de contradicciones, miedos y recelos en los que cualquiera puede reconocerse. Pero no he escrito pensando en eso, lo he escrito porque me daba el vehículo ideal para hablar de lo que siempre hablo, que en el fondo es de la manipulación a la que estamos sometidos, de la vampirización que ejercen sobre nosotros los poderes, que van de lo particular a lo general, y de los que nos cuesta escapar.



P.- Al meterse en la mente de una modelo, ¿ha querido combatir los prejuicios sobre la supuesta superficialidad de quienes se dedican al mundo de la moda?

R.- Lo que ocurre es que las imágenes que vemos en las revistas y la televisión son la culminación del mundo de apariencias en el que vivimos. Nos hemos acostumbrado tanto a no ver el espíritu de quienes nos rodean que nos hemos convertido en una sociedad un poco desalmada.



P.- ¿Tiene ideas para la siguiente novela?

R.- Me vienen ideas constantemente pero se me olvidan en seguida. Algo tengo por ahí flotando en la mente, pero seguramente no llegará a ninguna parte. Será otra cosa.



P.- ¿Ha tenido tiempo para pensar qué quiere hacer con la abultada dotación del premio?

R.- No me atrevo a nada porque primero hay que contar con Hacienda. No lo he pensado todavía, pero espero poder echar una mano a alguien.