Mario Vargas Llosa. Foto: José Aymá



La primera novela del último Nobel de lengua española cumple 50 años. La Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española rinden homenaje a La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa, con el lanzamiento de una edición conmemorativa en colaboración con la editorial Alfaguara. Una edición "cuidada, elegante y espléndida", en palabras del autor, que con casi 800 páginas sale a la venta por 12,90 euros. El objetivo es claro: que este monumento de la novela hispanoamericana llegue al mayor número de lectores posible. Ésa es la mejor manera de celebrar el cincuentenario de la obra, como declaró en la sede de la RAE durante la presentación del libro Emiliano Martínez, presidente del Grupo Santillana, al que pertenece la editorial.



Una edición pulcra y cuidada

La edición presentada hoy va acompañada de una serie de estudios introductorios de la obra, firmados por el Presidente de la Academia Peruana de la Lengua, Marco Martos, que rastrea la fuentes literarias en Vargas Llosa; José Miguel Oviedo (Perú) analiza los distintos puntos de vista y espacios que conducen la novela; Víctor García de la Concha (RAE) marca el perfecto entramado entre estructura y contenido, y Darío Villanueva (RAE) caracteriza la novela de Vargas Llosa dentro de la más depurada teoría de la literatura. Vargas Llosa ha elogiado este "aparato bibliográfico de altísimo nivel": "Estos análisis y perspectivas de la novela han sido instructivos y reveladores incluso para mí, que soy su autor". Igualmente, ha agradecido a Marco Martos y Darío Villanueva la coordinación de una edición que no tiene "ni una sola errata, algo que es casi un milagro en el mundo editorial". El volumen también incluye aproximaciones a la obra escritas por el estadounidense John King, los peruanos Carlos Garayar y Efraín Kristal y el escritor español Javier Cercas, de cuyo texto Vargas Llosa ha resaltado la originalidad de su idea principal: "Todas las novelas formulan una pregunta, lo sepa o no su autor. La pregunta no tiene una respuesta clara y concreta, sino que la respuesta a esa pregunta es la novela misma".



La influencia de la obra

El autor peruano, miembro de la Academia Peruana desde 1977 y de la RAE desde 1994, se confiesa incapaz, quizá por modestia, de cuantificar la influencia de su "primera obra ambiciosa" en la literatura posterior. "Lo que sí puedo decir es que La ciudad y los perros nació en una época de novelas renovadoras en el ámbito latinoamericano, con autores como Rulfo, Cortázar, Fuentes, García Márquez... Libros que combinaban la pasión de contar historias con técnicas narrativas modernas nacidas de la influencia de autores como Faulkner o Dos Passos, además de la invención de técnicas propias.



En general, insistió el autor de Conversación en la catedral, es difícil cuantificar la influencia de la literatura en la sociedad, pero es apreciable el cambio que produce en el lector como individuo. "A través de él, la sociedad registra los efectos de la literatura, invisibles pero enormes y duraderos. Una sociedad impregnada de buena literatura es más crítica y menos manipulable; más exigente con el mundo, con las instituciones. Exige más porque sueña más", aseguró.



La comicidad de la censura

Preguntado por la relación de la obra con la censura franquista, Vargas Llosa ha recordado con gratitud al editor Carlos Barral y los esfuerzos que hizo para sortear una censura "severa e intolerante". "El Ministerio de Información no la prohibió de entrada, pero exigió muchos cambios. Tras una larga y complicada negociación, se decidió que debía cambiar ocho frases". En tono cómico, el escritor ha recordado lo absurdo de algunos cambios. Por ejemplo, ante la prohibición de usar la expresión "vientre de ballena" para referirse a un coronel, fue aceptada su sustitución por "vientre de cetáceo". Igualmente, de un capellán que aparece en el libro, Vargas Llosa decía que había sido visto "merodeando los burdeles del Callao". El indignado director de Información, Robles Piquer, sí aceptó, sin embargo, "prostíbulos", por considerarla una palabra más suave y que muchos lectores ni siquiera conocerían. En la segunda edición, Carlos Barral restituyó las frases originales y la maquinaria de la censura no se dio ni cuenta.



Al mal tiempo, buenos libros

"Los malos tiempos siempre han sido momentos buenos para la literatura", manifestó, Vargas Llosa en alusión a la actual situación de incertidumbre social, política y económica. "Los proyectos más fecundos y creativos se dan cuando hay una gran inseguridad sobre el mundo en que vivimos y el futuro inmediato"; exactamente la misma incertidumbre, subrayó, que la que existía en Latinoamérica en los años 60, cuando se publicó La ciudad y los perros.