Reparto de Las brujas de Salem. Foto: David Ruano

Andrés Lima abre este viernes, 1, el Grec con Las brujas de Salem, la obra de Arthur Miller que tiene el miedo al poder como gran protagonista. Para Lima, que prepara en estos momentos Sueño para el Teatro de la Ciudad con textos de Shakespeare, es una obra que el dramaturgo estadounidense vomitó ante las persecuciones del Macarthismo en 1957 y cuya pulsión puede llevarse a cualquier época. ¿Es todo el mundo sospechoso de ser una bruja? La respuesta, en el Grec.

Una idea de Daniel Martínez, presidente del Grupo Focus, encendió la mecha para hacer realidad el regreso de Las brujas de Salem a los escenarios. La obra de Arthur Miller llega este viernes a la primera jornada del Grec atravesada por la fuerza escénica de Andrés Lima, que ha contado con Lluís Homar para encabezar el reparto interpretando al juez Thomas Danforth. Tanto a Martínez como a Lima les parecía una obra que reunía dos cualidades fundamentales: la calidad del texto y la actualidad reivindicativa que siempre la acompaña (imposible separar la obra de la experiencia de su autor durante las persecuciones macartistas de 1957).



El director de Desde Berlín destaca el carácter vital del montaje y la intensidad con la que llegará al público: "Esta obra está viva. Se va haciendo cada día porque la relación de los actores con el público es directa. La cuarta pared no existe, lo que facilita que a la vez que el espectador se identifica con los personajes también tiene la oportunidad de escuchar el discurso directo del actor. Corazón y cabeza juntos. Emoción y razón". El espectador -que escuchará la versión en catalán de Eduardo Mendoza (también ha supervisado la castellana que llegará en 2017 al CDN de Madrid)- asistirá a un espectáculo lleno de tensión, al estilo del mejor thriller judicial, donde el temor parece ir imponiendo su ley... ¿o quizá no?



"El conflicto de la obra se plantea en un contexto religioso -añade Lima-, pero es político. En una sociedad de orden, éste sólo se conserva mediante la represión. Demasiado actual para pasarlo por alto. El puritanismo es una de las doctrinas más represoras. Al final, debajo de todo está el dinero, la codicia.... Tras Las brujas no hay más que interés, del mismo modo que debajo de cualquier guerra o caso de corrupción. Por cierto, la palabra ‘corupción' es la última que se pronuncia antes de cantar el Padre Nuestro. No sé si es un aviso".



@ecolote