El músico Antonio Samuel Rodríguez (Sevilla, 1952), uno de los miembros fundadores de la banda de rock andaluz Smash, murió el lunes 5 de enero a los 73 años, a causa de un infarto, solo tres días después de su última actuación.
Conocido popularmente como Antonio Smash, el baterista fundó el grupo a finales de los sesenta, cuando solo tenía 17 años, junto al guitarrista Gualberto García y el bajista Julio Matito, a los que se uniría el guitarrista sueco Henrik Liebgott.
La SGAE lamentó públicamente la muerte del músico, socio de la entidad desde 1974, y subrayó su condición de “figura esencial” de la música española contemporánea. En su mensaje, la entidad destacó especialmente la grabación de El garrotín (1971), junto a Manuel Molina, como un “hito histórico” y “piedra angular del mestizaje entre rock y flamenco que acabaría definiendo el rock andaluz”.
Tras publicar los álbumes de estudio Glorieta de los lotos y We come to smash this time, la incorporación del cantaor Manuel Molina abrió la puerta a una fusión decisiva: de esa etapa nacieron El garrotín / Tangos de Ketama y Ni recuerdo ni olvido, trabajos considerados hoy germen del futuro rock andaluz.
Páginas especializadas y perfiles como “Noche andaluza homenaje al rock andaluz” recuerdan a Smash como “uno de los padres del rock andaluz y el flamenco‑rock”, pioneros en unir guitarras eléctricas, compases flamencos y psicodelia años antes de Triana, Las Grecas o Camarón.
Nacido en 1952, tras la experiencia con Smash formó en 1974 junto a Manuel Rodríguez el grupo Goma, y trasladó su producción a Madrid en 1976, para, entre otras cosas, grabar Pasaje del agua junto a Lole y Manuel, con los que colaboró en dos temas.
En 1987 se incorporó a Pata Negra como batería, bajista y compositor, y entre 1992 y 1998 colaboró con Kiko Veneno en grabaciones y varias giras.
No fue hasta enero de 2002 cuando sacó su primer disco en solitario, Jardín secreto, un álbum al que seguirían títulos como Balas de amor, Intronauta o No soltaré el timón, que reivindican su faceta de compositor y multiinstrumentista más allá de la etiqueta de batería de culto.
Hasta el final de su vida se mantuvo activo, en estudio y en directo. El pasado viernes se subió por última vez a un escenario, en el homenaje que tuvo lugar en la sala Even de Sevilla en recuerdo a Pedro G. Mauricio.
