Carlos Prieto 'Moha' y Txus di Fellatio, de Mägo de Oz, este jueves en la sede de Warner, en Madrid. Foto: F. D. Quijano

Carlos Prieto 'Moha' y Txus di Fellatio, de Mägo de Oz, este jueves en la sede de Warner, en Madrid. Foto: F. D. Quijano

Música

Vuelve Mägo de Oz, la banda más controvertida del heavy metal español: "En el arte no es posible la democracia"

Txus y 'Moha', los únicos miembros originales de la banda, hablan del amor y el odio que suscitan y de su nuevo disco, que presentarán en Madrid con un concierto gratuito.

7 marzo, 2024 17:37

Durante muchos años, no ha habido fiesta popular en España en la que no sonara "Fiesta pagana", y lo sigue haciendo en las plazas de muchos pueblos, donde sus primeros compases de violín y flauta elevan como por arte de magia decenas de botellines al aire. Este himno revolucionario y anticlerical de aires celtas y ambientación medieval, que habla de diezmos, abades gordos, de la Inquisición, de alzar el puño y desnudar a estatuas de la virgen vestidas de oro, es capaz de poner a saltar incluso a un grupo de adolescentes católicos en pleno Camino de Santiago, ante la mirada de desaprobación de sus catequistas —caso verídico—.

Sus artífices, los madrileños Mägo de Oz, que están de vuelta con el disco Alicia en el metalverso, ya habían alcanzado un éxito notable con su álbum La leyenda de La Mancha (1998), pero aquella canción de su disco Finisterra (2000) fue con la que llegaron por primera vez a los oídos de millones de personas, pulverizando las expectativas que en España podía tener una banda de un género tan de nicho como es el heavy metal y sus derivados (folk metal, en este caso).

A medida que su éxito aumentaba, la banda empezó a levantar pasiones y opiniones contrapuestas por diferentes motivos. Y hasta hoy. O los amas o los odias. No hay más. "Y que no pare", confiesa a El Cultural Txus di Fellatio, fundador de la banda, baterista y su principal compositor, siguiendo esa máxima que dice que lo importante es que hablen de uno, aunque sea mal.

"Todo empezó cuando fuimos número 1 de Los 40 Principales [con "La costa del silencio", de su siguiente disco, Gaia (2003)] y mucha gente dijo: 'se han vendido'. No, no nos vendimos. Cualquier artista quiere que su obra llegue al mayor público posible. Picasso no pintaba para su madre, sino para todo el mundo. Si no te gusta, no me escuches, pero deja de meterte conmigo. Hay más músicos, sigue tu vida". Así lo ve Carlos Prieto, alias 'Moha', el violinista del grupo. Él y Txus son los únicos miembros originales que siguen en la banda 35 años después de su fundación.

Lucha de egos

Esa es precisamente la otra fuente de controversia en torno a Mägo de Oz: la continua entrada y salida de músicos. La más sonada fue la del vocalista de su etapa dorada, José Andrëa, en 2011. Le sustituyó Javier Domínguez, 'Zeta', hasta el año pasado. Ahora el puesto lo ha asumido Rafa Blas, ganador del programa La Voz en 2012. Su fichaje se produjo por "amor a primera vista", asegura Txus.

Además de "sobrarle técnica, fuerza y personalidad", Blas es fan de la banda de toda la vida y "renueva la ilusión" de este par de veteranos que lleva más de tres décadas recorriendo los escenarios de España y de América, donde tienen una legión de seguidores, especialmente en México.

Txus di Fellatio achaca a la lucha de egos las disputas con los antiguos miembros que han ido dejando la banda. "En el arte no es posible la democracia. Está bien para gobernar un país, pero en un grupo, aunque las ideas son bienvenidas, al final hay alguien que tiene que decir si sí o si no. Eso es lo que normalmente jode a las bandas, que no suele haber democracia, pero es que esto es arte y no tiene nada que ver con la política ni con gobernar. Lo que hay que hacer en los grupos es gestionar el ego de cada uno y que todos se sientan importantes, pero siempre hay alguien, en este caso 'Moha' y yo, que somos los que decidimos si algo va o no va".

Formación actual de Mägo de Oz, con el cantante Rafa Blas en el centro. Foto: Nat Enemede

Formación actual de Mägo de Oz, con el cantante Rafa Blas en el centro. Foto: Nat Enemede

Aunque para esas disputas y desbandadas ha habido "otros motivos que no vienen al caso", el violinista de Mägo de Oz coincide con el baterista en que "lo que pasa aquí tiene que ver con cómo gestionar tu empresa, porque al final eso es lo que es: tu empresa, tu trabajo". Txus zanja el tema con un símil futbolístico: "Al final las personas tampoco son tan importantes. Ayer jugó el Real Madrid. No estaban Cristiano Ronaldo ni Benzema, ahora hay otro que se llama Bellingham, pero sigue siendo el Real Madrid", dice quien precisamente jugó en su cantera de fúbtol sala antes de dejarlo por la música a finales de los 80.

Por otra parte, los exmiembros de la formación clásica de Mägo de Oz (José Andrëa, Carlitos, Frank y Salva) fundaron recientemente Los Mägo, nombre que tras una disputa legal tuvieron que cambiar, adoptando finalmente el de Kabrönes, y han emprendido una gira de reunión tras más de 12 años sin contacto musical entre ellos, en la que interpretan el repertorio clásico de Mägo de Oz. "Que hagan lo que quieran y que les vaya muy bien. La vida tiene que continuar y cada uno tiene que hacer su camino, y ellos han decidido que este es el suyo", opina 'Moha'. "Yo estoy encantado de que toquen canciones mías porque, como autor, cobro dinero", añade Txus.

Sea como fuere, con la nueva formación oficial de Mägo de Oz, Txus y Moha están convencidos de que se van a "comer el mundo", asegura 'Moha'. En Santiago de Chile acaban de agotar las 8.000 entradas para su concierto en el Teatro Coliseo, por lo que van a hacer una segunda fecha allí.

"En América tenemos el aura de banda extranjera y aquí somos una banda de aquí", dice Txus. "Esto es España; tienes que triunfar fuera para que te valoren aquí", añade su compañero. "Hemos llenado cinco veces el Arena de Monterrey, que caben 21.000 personas, y no salió en la tele. Pero va David Bisbal —sin desmerecerle a él—, hace una rueda de prensa en México, toca para mil personas y resulta que sale en el Telediario y en todos los lados".

Alicia en el metalverso

A pesar de tantos cambios de alineación, Mägo de Oz sigue su camino, y acaba de publicar Alicia en el metalverso, un disco conceptual protagonizado por una adolescente transgénero que sufre ciberacoso y lucha contra la bulimia. "Siempre quise hacer una adaptación de Alicia en el país de las maravillas, pero tratando temas más actuales, del siglo XXI", explica Txus.

Aunque hay cierto hilo argumental entre algunas canciones ("Alicia en el metalverso", "El sombrerero loco", "El metalverso" o la que cierra el álbum, "La voz de los valientes"), "cada canción tiene su propia personalidad y funciona de manera independiente", afirma Txus. "En nuestros discos siempre hay canciones de amor, de muerte, de religión, que valen para cualquier historia".

Los Mägo de Oz han tratado en otras canciones temas como la homosexualidad, la eutanasia, del síndrome de Down. "Siempre hemos tenido una connotación social", defiende el baterista y compositor. "El rock es muy amplio. Se puede ser roquero y hablar de chicas y de follar, o se puede ser roquero y contar las cosas que preocupan e importan, que es lo que hacemos nosotros", añade 'Moha'.

Sobre la renovación generacional de su base de fans, algo a lo que apuntan los temas centrales de este disco, relacionados con la juventud, Txus opina: "Nosotros somos como Steven Spielberg: para todos los públicos, y siempre nos hemos dirigido a un público joven. Por eso hay fans que tienen 40 años y les deja de gustar Mägo y se van hacia algo más duro". Además, los seguidores que tienen hijos inculcan a estos su afición por la banda. "Eso nos lleva pasando 30 años", afirma el violinista.

Concierto gratis en Madrid

Mägo de Oz van a la contra de los nuevos tiempos de muchas maneras. Por ejemplo, lanzando un álbum conceptual como este, con canciones de 12 minutos —algo que han hecho siempre—, cuando los nuevos artistas tienden a lanzar canciones sueltas que rondan los dos minutos.

Hasta para promocionar el disco llevan la contraria. Por ahora tienen cerradas más de 40 fechas —más o menos la mitad de la gira, calculan— entre Estados Unidos, Latinoamérica y España, pero el concierto más especial será el de Madrid el domingo 14 de abril. Si hoy todo se mueve por dinero en la industria musical —y en todas partes— ellos deciden estrenar el disco en la capital con un concierto gratuito en la sala La Riviera, y encima, en horario matinal.

"Hemos alquilado la sala, los equipos, la seguridad. Nos vamos a gastar entre 7.000 y 8.000 euros de nuestros bolsillos", afirma Txus. "Este cabrón tiene ideas de locos, pero es un loco brillante", dice 'Moha' sobre su compañero. "Montar un concierto en el Wizink es algo que hacen todos. Nosotros vamos a invitar a la gente y hacer algo especial que no hace nadie, y encima por la mañana, para que pueda venir todo el mundo con sus hijos y con sus padres. Pues claro que sí".