"Qué raro es hacer esto para gente sentada...", reconoció Bejo en su concierto de este domingo 2 de mayo en Madrid. Llegado el buen tiempo y en tan señalada fecha para la ciudad y para el barrio de Malasaña, que celebra estos días sus fiestas populares, el centro cultural Condeduque retomó su programación al aire libre en el patio central con la actuación del rapero canario (Tenerife, 1994), afincado en la capital desde hace nueve años.

Desde su irrupción en 2017, Bejo ha sido un soplo de aire fresco en el panorama del rap español. El arquetipo del rapero de la vieja escuela siempre cabreado, competitivo y egocéntrico que se toma demasiado en serio se queda obsoleto ante el humor y la autoparodia del canario, su flow incontestable, su imaginario tropical y su aspecto extravagante. Un creador polifacético que, como otros compañeros de generación —léase Rosalía o C. Tangana—, concibe su propuesta artística como un todo en el que música, videoclips e imagen personal tienen casi la misma importancia. También da rienda suelta a su vena artística por medio de la ilustración y la pintura, con un estilo entre naíf y lisérgico —varias de sus piezas decoraban el escenario—, lo que le ha llevado a colaborar con el Museo Thyssen en su reciente campaña ‘Versiona Thyssen’.

En condiciones normales, una actuación de Bejo se parece a la Tomatina. En un prepandémico concierto en la sala But le vimos lanzar bocadillos de ‘choriqueso’ y dar botes encaramado a unos zancos, mientras el público se contagiaba de la locura emanada desde el escenario. La “nueva normalidad”, que esperamos dejar atrás algún día, dejó una estampa bien distinta en su concierto de anoche en Condeduque. Bejo hizo todo lo posible para encender los ánimos de 500 espectadores sentados, con mascarillas y a metro y medio de distancia entre sí. Lo logró a ratos tirando de carisma, pero hay espectáculos que tienen en la aglomeración y el frenesí colectivo su razón de ser, y el sucedáneo que ahora mismo podemos permitirnos se nos queda por fuerza corto.

Bejo y Dj Pimp (al fondo) durante el concierto. Foto: F. D. Quijano

El concierto comenzó puntual pocos minutos después de las 21 horas, tras un largo mensaje de megafonía en el que se detalló pormenorizadamente el protocolo covid del recinto municipal. En una hora y cuarto de concierto, Bejo interpretó buena parte de su repertorio. De su álbum de debut en solitario, Hipi Hapa Vacilanduki (2017), sonaron “Mucho”, “Poco”, “Sílaba tónica R.I.P.”, “Mango” y “El puto amo de casa”. Después de Parafernalio (2018), en 2020 vio la luz su tercer disco, Chachichacho (2020), del que el artista interpretó “Avarisocio”, “Andando al andén”, “Rap largo” —su demostración de que también puede ejercer como rapero serio al estilo old school— y “Fiesta en la terraza” —su canción humorística sobre el coronavirus, escenificada con varias dosis de hidrogel para las manos—. “La cosa es seria, pero hay que tomárselo con humor”, dijo el rapero al acabar el tema. Una filosofía que aplica por igual ante cualquier contingencia, sea una pandemia o un desengaño amoroso.

En los próximos meses Bejo lanzará su cuarto LP, del que ya han salido varios adelantos, como “Hipócrita” y “Cambiar el mundo”, que también formaron parte del tracklist de anoche.

BEJO - CAMBIAR EL MUNDO (PROD. COOKIN SOUL)

DJ Pimp puso las bases al rapero tinerfeño, que no estuvo solo en el micrófono. En “Esa carita que me llevas” contó con la aparición sorpresa de Don Patricio y Uge, sus compañeros del grupo Locoplaya, que llevan plantando desde 2014 la semilla de ese rap festivo llegado desde Canarias y mezclado sin complejos con otros ritmos latinos y urbanos. También subió al escenario Luna Ki, con quien ha lanzado recientemente “Dolphin”.

22:10 h. Un par de bises, último juego con el público para dejar buen sabor de boca. Despedida, salida escalonada. El tiempo justo para cumplir con el toque de queda, y en el aire una mezcla de sensaciones. La música en directo poco a poco va despertando de su letargo, pero ¿cuándo podremos volver a bailar, saltar y alzar las copas como lo hacíamos antes?

@FDQuijano