No es el único motivo pero los títulos cortos y contundentes dan buena suerte a Gabriel Olivares (¿o es al revés?). Burundanga, El nombre, La caja, Verónica y, ahora La cuenta. La obra del francés Clément Michel llega al Pequeño Teatro Gran Vía de Madrid como un ejercicio que Olivares realizó durante el confinamiento con los actores Raúl  Peña, Antonio Hortelano y César Camino. “Era un modo de mantenernos activos y con la capacidad para seguir creando”, señala Olivares a El Cultural. Y se pusieron a imaginar cómo podía ser esta obra mientras se instalaban la aplicación Zoom para los primeros ensayos...

Tres viejos amigos quedan con la excusa de ayudar a arreglar una piscina. Entonces, uno de ellos, Alejandro, decide pagarles una cena, pero al día siguiente se arrepiente y les pide su parte del importe del banquete. Partiendo de esa iniciativa, de un conflicto algo superficial, estalla una sucesión de “cuentas” pendientes que se dirimirán a lo largo de la obra.

"Clément Michel es muy hábil. Lee entre líneas lo que se esconde bajo los conflictos cotidianos". Gabriel Olivares

“Michel, al que tuve la suerte de conocer en París hace más de 15 años, es un gran observador de la realidad, sobre todo en lo que respecta al hombre urbano y contemporáneo -explica el director-. Es muy hábil. Lee entre líneas lo que se esconde bajo los pequeños conflictos cotidianos”.

Siguiendo la tradición de la comedia francesa, el autor plantea un conflicto no desvelado a primera vista, una encrucijada moral que coloca al espectador en una situación profundamente activa, para que se sumerja en un juego de verdades y mentiras que no son, señala Olivares, más que un espejo en el que podemos mirarnos: “En esta puesta en escena ha surgido algo que no me había pasado en ninguna de las comedias que he dirigido. Está llena de detalles, de juegos y rupturas que no son precisamente habituales en este tipo de funciones”.

Estamos ante el tercer texto de Clément Michel que dirige Olivares tras La Caja y Una semana nada más. Son muchas cosas las que les unen: su manera de abordar los personajes y situaciones para el espectador del siglo XXI, pertenecen a una misma generación que ha encontrado en la comedia el vehículo perfecto para expresarse y, sobre todo, los dos se han convertido en referentes de la comedia en sus respectivos países.

La adaptación de la obra la firma Ramón Paso, con el que Olivares lleva trabajando desde que dirigió El reencuentro con Amparo Larrañaga y María Pujalte. “Desde entonces nos hemos hecho muy amigos y trabajamos juntos siempre que podemos. En esta ocasión, firma una adaptación muy brillante que me ayuda a convertir esta función en una auténtica celebración teatral”.

Pese a la situación de la pandemia, que ha obligado a cambiar la fecha de estreno varias veces (del 27 de enero al 10 de febrero), Olivares no para de trabajar. Simultáneamente a La cuenta reestrena Our Town (Nuestro Pueblo) en el TeatroLAB de Carabanchel, empieza los ensayos de El pasillo (nuevo título breve y contundente) para estrenarlo en abril y para verano sorprenderá con un proyecto de teatro al aire libre que le tiene “entusiasmado”.

@ecolote