La relación entre España y México vivió un pico de tensión con la exigencia de López Obrador de disculpas por la Conquista. Una petición, por cierto, enmarcada en el quinto centenario de la gesta de Hernán Cortés. Los viejos resquemores se avivaron. La disputa historiográfica sobre las luces y las sombras de aquel encuentro traumático pero también fecundo volvió al primer plano mediático. Así que la elección de México como país invitado en el Festival de Almagro este año no puede ser más oportuna. La intención de Ignacio García, su director, con estrechos vínculos personales y profesionales con este país, es que la cultura común nacida del descubrimiento y posterior conquista restañe heridas e ilumine el diálogo. Son casi infinitos los ejemplos del sincretismo artístico entre ambos pueblos. En el ámbito teatral, hay dos pioneros que merecen especial atención: Sor Juana Inés de la Cruz y Juan Ruiz de Alarcón.

La primera copará una amplia porción de una cartelera por la que circularán 68 compañías. La mexicana Teatro de la Rendija estrenará en España su versión de Amor es más laberinto. El montaje lo dirige Raquel Araujo, que ya se sumergió en 2016 en otro texto de la autora novohispana: el auto sacramental El divino Narciso. “Escenificar a Sor Juana es una responsabilidad enorme para los teatristas mexicanos”, señala la directora yucateca. “Su mente brillante deslumbra. Como un laberinto, la palabra de Sor Juana es un mar profundo, una constelación de significados. Es palabra pegada al sonido y al ritmo de las vocales. Fue una mujer del siglo XVII que nos interpela, pero que a veces habla a solas y no quiere compartir sus pensamientos más íntimos. De ahí que la intertextualidad, la polimetría y la complejidad son armas que construyen un contradispositivo que hunde o acaricia su comprensión en la bella apariencia del andamiaje métrico. Ser una mujer en el virreinato necesitaba de espejos, simulacros y capas de significados”.

“Sor Juana es una constelación de significados. es palabra pegada al sonido y al ritmo”. Raquel Araujo

Sor Juana escribió precisamente Amor es más laberinto a propósito del cumpleaños del Conde de Galve, que acababa de ser nombrado virrey. Trasvasó personajes de la mitología griega al universo de la capa y la espada del Siglo de Oro. El rey Minos, herido por la muerte de su hijo a manos atenienses, les impone una dura venganza, que Araujo conecta con el convulso México actual. En su montaje, por otro lado, se juega mucho con la identidad sexual de los personajes, rasgo también muy presente en Juana Inés, el espectáculo flamenco confeccionado a medias por Carme Portaceli (dirección) y Carmen Cortés (coreografía). Nando López se ha ocupado de su dramaturgia, tejida esencialmente con sus cartas y su obra lírica. “Hemos hecho hincapié en la relación de amor y sororidad que la unió a la condesa de Paredes, su Lisi. Una relación que la llevó a escribir versos tan valientes como estos, donde defiende abierta y explícitamente el amor homosexual: “Ser mujer, ni estar ausente, / no es de amarte impedimento; / pues sabes tú que las almas / distancia ignoran y sexo”, cita López.

La cantante Jaramar. Foto: Alex Photo

Otra dimensión que resalta es su protofeminismo. En sus cartas, Sor Juana expresa su frustración ante la prohibición de acceder a la universidad por ser mujer. Hay que recordar que incluso le pidió a su madre que la disfrazara de hombre para poder estudiar. Esa discriminación le forzó al aprendizaje autodidacta y solitario. “Su afán de conocimiento es, en sí mismo, toda una revolución contra los límites y prejuicios sociales y, sin duda, una lección que sigue estando vigente”, setencia López. Jaramar Soto, que cantará los poemas de Sor Juana en el Corral de Comedias, incide en esta fuerza ejemplar: “Su obra es valiosa porque es la expresión potente, clara y sorprendentemente vanguardista de las emociones de una mujer que no teme hacer visibles sus temores ni su fragilidad. A mí, como artista contemporánea, me resulta inspiradora precisamente por eso, aunque posiblemente algunos de esos elementos que yo considero valores resulten despreciables para ciertas ramas del feminismo, no sé…”.

Para Ignacio García, Sor Juana es una escritora militante y comprometida: “En sus textos hay, a veces con ironía como en Los empeños de una casa, a veces con amargura como en Hombres necios, un reclamo de justicia e igualdad. En este sentido, está de plena actualidad. También porque fue una creadora poliédrica, con un pie en las artes y otro en las ciencias, que escribe igual un recetario del convento que una loa, una comedia que una descripción alegórica, una poesía amorosa que una fantástica o culterana…”. El máximo responsable artístico del festival almagreño ensalza además su empleo de la métrica barroca del español: “Su verso tiene una musicalidad muy particular. Podemos equiparar lo que pasó con la música española cuando llega al Caribe y se transforma en los sones cubanos o los huastecos y jarochos de México. Ella emplea unas figuras muy tropicales, muy frondosas y recovecos del lenguaje muy diferentes a los autores de aquí”.

“Infortunadamente, a Ruiz de Alarcón le persigue la confusión: muchos creen que es español”. Álvaro Cerviño

Álvaro Cerviño, que escenificará Los empeños de una casa en Almagro, también subraya su “manejo prodigioso del lenguaje”. Llega al mando de la compañía Carro de Comedias UNAM, que nació en 1998 bajo la filosofía nómada y didáctica de La Barraca lorquiana.“Al diseñar esta propuesta escénica –explica– acuñé un poco en broma el término ‘novohispunk’, que combina las palabras novohispano y punk. Quise rejuvenecer la obra con personajes creíbles que pudieran ser identificados por nuestro público, que es mayormente juvenil. La escenografía contiene elementos urbanos como los grafitis y el vestuario conserva las formas barrocas y las combina con elementos de la cultura punk como son los estoperoles, las cremalleras y las botas industriales”.

Amor es más laberinto. Foto: Sergio Carreón.

Escritora todoterreno

Cerviño hará un doblete en la localidad manchega, donde desembarca también con La verdad sospechosa de Ruiz de Alarcón, a la que aplica también la estética punki. “Su caso es, infortunadamente, el de la misma confusión que lo persiguió en vida. Mucha gente aún cree que fue español, lo cual se puede comprender, ya que pasó la mayor parte de su carrera en España. Esta obra fue incluso atribuida a Lope de Vega. No es tan conocido ni tan difundido como Sor Juana”, aclara. De Ruiz de Alarcón destaca su ingenio y su humor. “Aunque es muy moralista, ya que así lo marcaban las costumbres de su época, su capacidad para abordar los conflictos desde todos los puntos de vista hace que trabajar sus comedias sea sumamente divertido. Además, basta ver nuestra puesta en escena para tener la sensación de que el texto hubiese sido escrito apenas ayer”. No son pocos, de hecho, los que ponen La verdad sospechosa a la altura de las mejores piezas de Lope o Tirso.

La dramaturgia de Ruiz de Alarcón también estará representada por otra pieza, El desdichado en fingir. Viene con el sello del Colectivo Teatral de Guerrero. José Uriel, el regista de esta adaptación, recalca la intemporalidad del autor aúreo: “Es el padre de la comedia moderna como bien le han atribuido. Su obra se perpetúa en el tiempo al hablar de la entraña de la naturaleza del ser humano”. El desdichado en fingir, como La verdad sospechosa, ofrece una reflexión sobre la mentira y sus consecuencias. En ambas comedias, los dos galanes protagonistas pierden a las mujeres que aman por sus embustes. Un desenlace común en el que aflora la carga moralizante del dramaturgo natural de Taxco y fallecido en Madrid en 1639.

“Reconocer el virtuosismo y la genialidad de ambos es comprender nuestro pasado y nuestros genes”. José Uriel

Ignacio García enfatiza la actualidad de su legado conectándolo con las fake news (o mejor dicho: los bulos) que diseminados como virus se propagan por las redes sociales. En ese terreno abonado a la deformación de los hechos y al linchamiento también se enconaron los ánimos al hilo de la demanda de disculpas de López Obrador a Felipe VI. Fue una iniciativa discutible, acaso oportunista y populista, pero también es cierto que cuando cundió el incendio se omitió en general un dato: que el presidente mexicano también manifestó su intención de ofrecerlas a los “pueblos originarios” que padecieron los capítulos de barbarie.

Pagar las deudas con cultura

En cualquier caso, ahora que ha bajado el nivel de ruido, es momento de invocar a Sor Juana y Ruiz de Alarcón como prueba de la vieja hermandad de ambos países. “La visión de Sor Juana es crítica y conciliadora. El divino Narciso, especialmente, es un dechado de sincretismo, de amor por la coexistencia de dualidades”, apunta Araujo. “Reconocer el virtuosismo y la genialidad de Alarcón, así como de Sor Juana, es comprender nuestro pasado y de nuestros genes”, añade Uriel.“Tenemos deudas mutuas, sí, pero qué mejor que pagarlas intercambiando arte y cultura”, tercia Cerviño, que ejemplifica su propuesta recordando la emoción que experimentó al visitar Salamanca con su compañía: “Sentimos que estábamos en el lugar correcto, donde Juan Ruiz había estudiado y caminado, donde Cervantes nos espiaba sonriendo. Sentimos que devolvíamos algo y nos llevábamos algo también en nuestros corazones”.

@albertoojeda77