Ricardo Llorca y Rosa Torres-Pardo

Curioso que una ópera sobre una de las comedias primordiales del teatro del absurdo español, los Tres sombreros de copa de Miguel Mihura, tenga su origen en una institución como la New York Opera Society. Fue su directora artística, Jennifer Cho, la que animó a Ricardo Llorca, compositor residente de la institución estadounidense desde hace 7 años, a que trabajara sobre este legado dramatúrgico de nuestro país. "Estuve dándole vueltas a diversos títulos y comprobé que el que más potencial operístico tenía era Tres sombreros de copa", explica Llorca a El Cultural. "Su historia es muy bonita y puede llegar a cualquier público. Es fascinante esa confrontación de dos mundos, el de la burguesía y el del espectáculo. El primero encarnado por Dionisio, un joven banquero gris, y el segundo por Paula, la bailarina".



Llorca se ha tomado una licencia, ya que traslada la acción al ámbito del circo en lugar del de las variedades, que es el que aparece en el texto original de Mihura, escrito en 1932, pero que tuvo que esperar veinte años para verse montado sobre las tablas del Teatro Español, con José María Prada y María Luisa Romero como protagonistas. Así que Dionisio, en la habitación del hotel donde pasa la noche previa a su boda, asistirá a un desfile de acróbatas, mujeres barbudas, payasos... Una espiral de magia circense que le hará vislumbrar otra vida muy diferente a la de sus tristes rutinas.



Fue el éxito cosechado en el Teatro Sao Pedro de Sao Paulo por su ópera anterior, Las horas vacías, también apadrinada por la New York Opera Society, la que dio impulso a este nuevo proyecto lírico. Ambos, teatro y sociedad, se confabularon para que Llorca construyese una nueva ópera. Aunque lo cierto es que esta nueva 'entrega' es muy diferente de la anterior. Llorca ha estado tres años trabajando para sacarla adelante. "La música es muy circense. Hay mucha trompeta, mucho metal y mucho acordeón", explica. También viajó al sur de Italia para recabar partituras de canciones de cuna (nina nanne) del mezzogiorno (Campania y Apulia) y tarantelas.



No es el único sello itálico que Llorca ha estampado. Cuando vislumbra el futuro montaje de la obra, se la imagina contada a través de la estética de la comedia del arte. "Bueno, esa es mi idea original pero luego el director escénico hará lo que quiera, claro", apunta. Este viernes presentará algunos pasajes en petit comité en la casa madrileña de la pianista Rosa Torres-Pardo, que tocará una reducción al piano de la partitura. Será un ensayo previo al estreno absoluto en Sao Paulo, el próximo 26 de noviembre, dirigido por el maestro hispanolituano Alexis Soriano, formado bajo la horma de Valery Gergiev.



Allí estará también Torres-Pardo para afrontar la parte solista ideada por Llorca para el piano. Luego, el 25 de mayo, se escenificará en Manaos. Llorca la presentará además en el Juilliard School Opera Center, escuela donde ejerce como profesor desde hace 25 años, donde está al frente de los seminarios música contemporánea. Y ya tantea teatros españoles para que podamos disfrutarla en España. Veremos.



@albertoojeda77