Fotograma del corto basado en Love's Labours Lost (Trabajos de amor perdidos), rodado parcialmente en Olite

El Festival de Teatro de Olite proyecta el ciclo de películas rodadas por el Globe en los lugares originales de la dramaturgia de Shakespeare para celebrar el cuarto centenario de su muerte. Entre los escenarios se encuentra el imponente Palacio Real de Olite.

Lo que no va a embridar el Brexit dentro de las fronteras británicas es la palabra de Shakespeare. Eso está claro. Basta comprobar el impacto internacional de la conmemoración, este 2016, del cuarto centenario de su muerte. Los británicos siempre han sabido vender su mercancía, con pragmatismo y eficacia. Una cualidad que también extienden a su patrimonio cultural. Y en este ámbito el Bardo es su producto más codiciado. No tienen ningún problema en colocarlo en otros mercados, dada la potencia universal y atemporal de sus tramas y personajes, pero es que, además, bordan su ‘comercialización'.



En esa proyección exterior del dramaturgo isabelino, el Globe, teatro levantado a presunta imagen y semejanza del regentado por Shakespeare junto a sus cinco socios (los Lord Chamberlain's Men), ha jugado un papel clave. Ahí está su exhaustiva gira mundial representando Hamlet. Lo montaron en todos y cada uno de los países de nuestro planeta. Incluido algunos en circunstancias especialmente candentes, como Afganistán, Iraq, Pakistán...



Recuerda Dominic Dromgoole, director artístico en los últimos 10 años de la institución londinense, que por aquellos pagos los cohetes les cayeron cerca y que, incluso, debieron sobreponerse a un temblor de tierra. Contingencias compensadas con creces por la afectuosa acogida en todos sus destinos. "Allá donde hemos ido nos han recibido con generosidad y curiosidad", explicaba Dromgoole al término de tal periplo escénico, que hizo escala en los Teatros del Canal de Madrid.



Después de completar esta exhaustiva tournée, el Globe desveló The Complete Walk, otro proyecto con vocación expansiva. En el aniversario exacto del deceso de Shakespeare, el 23 de abril del año en curso, ubicaron 37 pantallas a lo largo de la ribera del Támesis, entre Westminster y el Tower Bridge. En ellas proyectaron otros tantos cortos inspirados en su dramaturgia completa. "Las películas ofrecen el aroma específico de cada título y, a su vez, aportan una perspectiva general sobre la historia", apunta Dromgoole. Cada uno tiene una duración de 10 minutos. En ese sucinto metraje alternan pasajes de funciones en el Globe con otros fragmentos rodados en los lugares donde se desarrolla la trama.



Corto basado en Love's Labours Lost (Trabajos de amor perdidos)

Veamos, porque a algunas de esas localizaciones resulta fascinante asomarse aunque sólo sea a través de la pantalla. Como Canakkale, en Turquía, donde yacen las ruinas de Troya, ciudad en la que está ambientada Troilo y Crésida, comedia probablemente escrita tras Hamlet, aunque existen todavía hoy muchas dudas sobre su datación exacta. Hay otros rincones que los tour operators ponen más a mano pero que, aun así, no pierden su hipnótico atractivo. Buen ejemplo es la Pirámide Roja, en Dahsur, a cuarenta kilómetros de El Cairo, que enmarca la turbulenta relación de Antonio y Cleopatra. También entramos en el gueto judío de Venecia, hábitat de los negocios de Shylock, el más célebre mercader de Venecia, y nos acercamos hasta Ostia Antica de la mano del general romano Coriolanus.



La única referencia española la encontramos en los Trabajos de amor perdidos, comedia que transcurre en el Reino de Navarra y tiene como protagonista a su rey Fernando y a tres de sus caballeros: Berowne, Longaville y Dumaine. Los cuatro se conjuran para enclaustrarse durante un año, tiempo en el cual se someterán a un corsé de ascetismo y abstinencia. Shakespeare no deja claro dónde se encierran exactamente, igual que Cervantes hizo con su misterioso lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiso acordarse. Pero Dromgoole y los suyos decidieron que sería el Palacio Real de Olite, una de las maravillas medievales españolas tras su excelsa restauración. Desde luego era difícil encontrar un edificio más apropiado para rodar las conversaciones íntimas del monarca navarro y la princesa de Francia, que, con su visita inoportuna con su séquito de damas, echa por tierra las pretensiones monacales de los varones.



Tenía mucho sentido también que fuera Olite, pueblo con acreditada querencia por las tablas. Allí se celebra cada verano uno de los festivales de teatro clásico más sustanciosos de nuestro país. En esta edición están proyectando en bucle los cortos del Globe. Y cerrará su programación el sábado 6 de agosto con la magnífica versión de los Trabajos de amor perdidos armada por la Fundación Siglo de Oro, plena de gracia y rigor escénico. Inmejorable manera de completar el paseo por el teatro shakesperiano llevándolo, eso sí, a su terreno.



@albertoojeda77