Interior del Teatro Lope de Vega de Madrid.

La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) tiene cerrada la venta de sus dos teatros de la Gran Vía madrileña, el Lope de Vega y el Coliseum, por 58 millones de euros a la empresa Stage Entertainment, la productora del exitoso musical El rey león, que tiene alquilado actualmente el Lope de Vega. No obstante, la operación deberá contar con el visto bueno del patronato de la SGAE resultante de las elecciones que se celebrarán el próximo día 26 de febrero en el seno de la entidad de gestión de derechos de autor. Esta operación sanearía las cuentas de la SGAE porque la deuda relacionada con Arteria -la red de teatros de la entidad- asciende a 110 millones de euros, según Antonio Onetti, presidente de la Fundación SGAE.



Por su parte, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, ha confirmado que no ve ningún indicio de ilegalidad en la operación de compraventa, según un informe emitido al respecto por el departamento que dirige el ministro José Ignacio Wert a petición de la propia Fundación SGAE, que preside Antonio Onetti. La fundación aportó previamente tres informes elaborados por expertos independientes que concluyen un valor estimado de mercado similar al precio de venta fijado en el acuerdo.



En relación con este asunto, el Protectorado de Fundaciones del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha comunicado asimismo a la Fundación SGAE que ha archivado la denuncia presentada por el compositor José de Eusebio contra los patronos por considerar que esta venta suponía una grave e injustificada descapitalización de la entidad, ya que esos teatros se compraron en 2009 por 83 millones de euros y ahora se venderán por 25 millones menos. El propio Onetti reveló recientemente que el Banco de Valencia recibió una amonestación del Banco de España por conceder un crédito de 83 millones para una operación cuyo valor real de mercado era de 70 millones.



Un miembro de la Junta Directiva de SGAE defiende ante El Cultural el punto de vista mayoritario dentro de la sociedad de gestión y su fundación: "No es que ahora se vayan a malvender estos teatros, el problema es que se malcompraron. Lo mismo que le pasó a miles de españoles que se hipotecaron en tiempos de la burbuja. Además, es posible que aún queden cosas por salir a la luz de la Operación Saga", dejando caer la existencia un posible caso de malversación de fondos de la entidad en esta compra de teatros, que se realizó durante el mandato de Teddy Bautista.



Por su parte, el músico Manuel Aguilar, miembro del Consejo de Dirección de SGAE y del grupo Plataforma de Unidad Autoral (Plural) -al igual que José Luis Acosta, el actual presidente de la entidad- manifiesta el deseo compartido por muchos socios de que la SGAE se deshaga poco a progresivamente de su red de teatros Arteria, para que el dinero recaudado no se tenga que destinar a pagar hipotecas -14 millones de euros al año, indica Aguilar- sino al "objetivo fundacional de SGAE, que es asistir a los socios y repartir los ingresos recaudados por los derechos de autor".



Además de los dos teatros de la Gran Vía madrileña, SGAE quiere deshacerse de "esa macrocosa de Sevilla", dice Aguilar, en alusión al auditorio de la Isla de la Cartuja, que costó 71 millones de euros. "Va a ser muy difícil venderlo, pero parece que ahora se ha interesado por él la Cámara de Comercio de Sevilla", avanza el músico. También quedan pendientes de vender un edificio en Buenos Aires y el Teatro Lírico de México.