Ernesto Caballero. Foto: Begoña Rivas

La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde ha anunciado hoy en rueda de prensa que el dramaturgo y director de escena Ernesto Caballero será el sustituto de Gerardo Vera al frente del Centro Dramático Nacional (CDN) a partir de enero de 2012 por un periodo de cinco años.




El dramaturgo y director de escena Ernesto Caballero (Madrid, 1957) dirigirá los destinos de los próximos cinco años del Centro Dramático Nacional, el teatro público nacional. Aunque no se conoce detalladamente el proyecto por el que ha sido finalmente seleccionado por el Instituto Nacional de Artes Escénicas y de la Música (INAEM), su perfil lo avala no solo como un profundo conocedor de la tradición teatral del Barroco, también de la escena contemporánea ya que es autor de una treintena de piezas (entre ellas, Auto, su título más famoso, Santiago de Cuba y cierra España o Squash). Entre sus trabajos más recientes se encuentra la puesta en escena de su versión de Antígona que dirigió el mexicano Mauricio García Lozano y se presentó en el pasado Festival de Mérida.



Entre los numerosos mensajes de felicitación que ha recibido a través de Facebook, Caballero colgó horas antes del anuncio una cita de R. Kipling: "La victoria y el fracaso son dos imposibles, y hay que recibirlos con idéntica serenidad y con saludable punto de desdén."



Caballero es también un magnífico adaptador y hábil director de escena (en el recuerdo sus Sainetes, delicioso collage de varias piezas breves de Ramón de la Cruz que hizo para la Compañía Nacional de Teatro Clásico, o La fiesta de los jueces, su versión de El cántaro roto, de Von Kleist). Y, sobre todo, un hombre dedicado por entero al teatro, profesor en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD), con compañía propia (Teatro del Cruce), que ha transitado por los escenarios alternativos, institucionales y comerciales. Es probable que su nombramiento sea bienvenido para los dramaturgos, porque puedan ver en él un apoyo para el teatro que hoy se escribe, pero quizá sea menos aceptado por los directores amantes de la parafernalia y el gran boato escénico. En cualquier caso, este nombramiento recompensa a un hombre dedicado exclusivamente al teatro español.



El futuro director, que tomará posesión de su cargo el próximo mes de enero, es también un hombre que acostumbra a implicarse en asuntos sociales. Ha sido una de las cabezas visibles de la reciente crisis desatada en la SGAE, aunque su pecado solo fuera el de haber integrado la candidatura de Teddy Bautista, y también ha participado en iniciativas dirigidas a reivindicar mejores oportunidades para el teatro y para sus artífices.



En total, catorce candidatos han optado a dirigir el CDN. Su propuesta incide en que el concepto de autoría no puede solo circunscribirse a la creación de textos dramáticos "sino que ha de hacerse extensivo a otros creadores de la escena (directores, escenógrafos, performers, colectivos...), artífices de una radical renovación de los lenguajes escénicos operada en España desde hace treinta años". El nuevo director impulsará también el proyecto Escritos en la escena, que tratará de instaurar un modelo en el CDN que estimule la creación y la exhibición de textos dramáticos en el marco de la práctica teatral. Igualmente, el propone colaborar con el sector privado y aumentar las giras.