Cuenta Antonio López en el documental Apuntes al natural, que se estrena hoy en salas y que el domingo emite TVE en el programa Imprescindibles de La 2, que desde su estreno en Cannes nunca ha vuelto a enfrentarse a El sol del membrillo (1990), película en la que el cineasta Víctor Erice exploraba desde su personalísimo estilo el proceso creativo del pintor realista. "Si la ponen por televisión, me voy de casa", explica. "Y no porque no me guste sino porque no puedo. Pero haber vivido la creación de una película así me parece una suerte enorme. La película es muy buena".

No queda claro por qué López no ha podido volver a enfrentarse al exhaustivo, moroso, delicado y vanguardista retrato que de él hizo Erice, quizá porque lo que le interesa está frente a sí mismo y no tanto en su interior. O más bien porque la única manera que ha encontrado de conocerse no está en el reflejo de un espejo sino en la luz del sol golpeando el membrillero de su jardín. Pero, en cualquier caso, el pintor realista no ha tenido reparo en volver a ponerse delante de una cámara, la de Nicolás Muñoz -hijo de los pintores realistas Lucio Muñoz y Amalia Avia-, mientras pinta un paisaje, crea una escultura, prepara el montaje de una exposición o da clases de pintura. El resultado es un documental amable, humilde y muy humano en el que somos testigos de cómo se relaciona López con su entorno y de algunas reflexiones del pintor sobre el arte y la vida. Un nuevo retrato cinematográfico que se suma al anterior para profundizar en la personalidad de uno de los artistas españoles más importantes.

También escuchamos a Antonio López decir que en el arte no todo va a ser la locura de Van Gogh. Aunque esta semana el autor de Los girasoles ha estado a punto de acaparar toda la cartelera con el estreno de dos filmes sobre su vida y obra. Por un lado, el filme en el que el también pintor Julian Schnabel trata de capturar la forma de crear y de vivir la soledad del holandés a través de la maravillosa interpretación de un inmenso Willem Dafoe, Van Gogh, a las puertas de la eternidad. Por el otro, un documental que narra la historia de unión espiritual entre el artista y la mayor coleccionista de su obra, Helene Kröller-Muller, titulado Van Gogh, de los campos de trigo bajo los cielos nublados (Giovanni Piscaglia). Los dos trabajos forman un inesperado díptico que profundiza en la vida y obra del pintor que abrió las puertas del arte moderno, precisamente en la semana en la que arranca ARCO y Madrid se convierte en la ciudad del arte.

Una imagen de Degas. Pasión por la perfección

El 28 de abril es el turno de El joven Picasso, dirigido por el pionero del documental sobre exposiciones Phil Grabsky, que nutre los catálogos gracias a su productora Exhibition on the Screen. El documental quiere redescubrir los años menos conocidos del pintor, una época de aprendizaje vital para sus futuros logros trascurrida en Málaga, Barcelona y París y que termina en 1907 con la creación de una pintura fundamental para la historia del arte: Las señoritas de Avignon. Ya en mayo, el día 6, llegará a la gran pantalla Leonardo, quinto centenario (Francesco Invernizzi), filme que recurre a la inteligencia artificial para recomponer las miles de páginas de los códices de Da Vinci y revisitar con nuevas perspectivas las teorías e implicaciones de los trabajos del multifacético científico y artista.

La temporada de 'Los grandes del arte en el cine' la cierran Klint & Schiele. Cupido y Psique (Michelle Mally), el 6 de junio, y Rembrandt (Kat Mansoor), el 1 de julio. Pero antes también llegarán dos documentales sobre artistas españoles. Margolaria (El pintor), dirigido por Oier Aranzabal, un filme que indaga en la relación entre el músico Mikel Urdangarin y el artista Alain Urrutia. Y, por último, Azul Siquier (Felipe Vega), dedicado a la figura del fotógrafo andaluz Carlos Pérez Siquier.

@JavierYusteTosi