Mariano Barroso (San Justo Desvern, Barcelona, 1959) es un hombre al que le gusta el movimiento, por eso puede rodar películas, escribir guiones, dirigir teatro, presidir la Academia y, por si fuera poco, salir a correr todas las mañanas por el Retiro. Elegido como capitán de la nave del cine español hace apenas 10 días, en los que ya ha departido con dos Ministros de Cultura, Barroso hace hueco en su agenda para presentar su último trabajo, del que dice sentirse más que satisfecho. Se trata de El día de mañana, una adaptación de la novela homónima de Ignacio Martínez de Pisón que estrena este viernes en formato serie en Movistar +. El día de mañana cuenta la historia de Justo Gil, un joven inquieto y lleno de ambiciones, que llega como un inmigrante más a la próspera y prometedora Barcelona de los 60, sin nada en los bolsillos y dispuesto a convertirse en un hombre de éxito. La ciudad, en pleno viraje hacia la modernidad, parece sin duda el lugar ideal para ello: un oasis de libertad, posibilidades y futuro en mitad del páramo del franquismo. En su carrera hacia la cima, la vida de Justo se cruzará con la de Carme Román (Aura Garrido), una aspirante a actriz con la que iniciará una historia de amor que les perseguirá durante años. Y también con Mateo Moreno (Jesús Carroza), policía de la temida brigada social que le internará en una oscura red de espionaje y delaciones al tiempo que se convierte en un extraño amigo para Justo.

Pregunta.- ¿Cuál fue el origen del proyecto?

Respuesta.- La propuesta me la hizo el productor Fernando Bovaira, que estaba preparando la adaptación de la novela de Ignacio García de Pisón para Movistar +. Leí el libro y me pareció una historia fantástica. Yo nací en Barcelona y vivía en la ciudad en los años en los que transcurre la historia, por lo que tengo algunos recuerdos de todo aquello.

P.- ¿Esos recuerdos han sido importantes a la hora de crear la atmósfera de la película?

R.- Han tenido su influencia, pero sobre todo nos hemos basado en la documentación. Y hemos visto películas de la época de Jorge Grau, de Josep María Juan, de Carlos Saura, de Truffaut, de Godard... Los años 70 son difíciles de recrear, más incluso que el medievo. De los 70 no ha quedado nada, está todo machacado, mientras que en algunos lugares lo medieval está muy bien conservado. La mayor parte del trabajo consiste en borrar todos lo trastos y cacharros con los que hemos ido llenando las calles y las fachadas de los edificios. Al final hemos alcanzado una especie de minimalismo infantil, de línea clara, con pocos elementos en pantalla. De esta manera ponemos en el foco la esencia de la historia.

P.- ¿Cuál es esa esencia?

R.- El dia de mañana es la historia de un superviviente en busca de su propia identidad. Es una historia de huérfanos que no deja de ser una metáfora de lo que era la Barcelona, la Cataluña y la España de los años 70 y 80: un país en busca apasionada de su identidad.

P.- ¿Cómo era la vida en Barcelona en aquella época?

R.- Cómo ha sido siempre. La gente de Barcelona intentaba sobrevivir dentro de las circunstancias que le habían tocado vivir. Cuando hay una guerra, las personas están más pendiente de conseguir un paquete de tabaco que de los propios combates. Mi padre, que vivió la Guerra Civil, siempre decía que la mejor película que se había hecho sobre todo aquello era La vaquilla porque en ella el conflicto es el telón de fondo de la historia, pero lo que importa a los personajes es la supervivencia. Ese aspecto lo hemos intentado trasladar a la serie, aunque la historia transcurra tiempo después. La vida es básicamente supervivencia.

P.- ¿Qué retos le planteaba la adaptación de la novela al formato serie?

R.- El retrato que Martínez de Pisón realiza de Justo, el personaje principal, viene dado por muchas voces distintas. Esto lo convertía en una personalidad con muchas dimensiones, en un puzle que el lector tiene que montar. Trasladar esto a la pantalla generaba alguna complicación a nivel de estructura narrativa, pero el libro nos estaba dando ya un personaje interesante, que es lo más difícil de desarrollar. Justo, como todos nosotros, contiene algo de lo mejor y algo de lo peor del ser humano.

P.- ¿Es un alivio para un guionista tener varias horas para desarrollar una historia? ¿Se adapta mejor una novela al formato serie?

R.- Una serie te permite elaborar un relato de largo recorrido, que no tiene que resolverse en una hora y media, en la que puedes adoptar una estructura como de río en la que ves pasar los años por la vida de la gente. Pero para que algo así funcione es importante que la producción esté a la altura y la verdad es que Movistar + apuesta por la calidad en este sentido.

P.- ¿Cómo ha sido trabajar una serie de Movistar +, que tanto está apostando ahora por el formato?

R.- Se nota que hay la intención de hacer las cosas bien y también se nota el vigor en la producción. Tanto el equipo de Movistar + como Fernando Bovaira han intentado tener el mejor equipo posible para la serie en dirección de arte, vestuario o fotografía porque ahí te estás jugando la credibilidad. Además hemos tenido tiempo para hacer las cosas con cuidado, algo que no suele pasar en televisión.

Mariano Barroso en el rodaje de 'El día de mañana' con Orial Pla y Aura Garrido

P.- No es habitual tampoco en la televisión que un actor bastante desconocido para el gran público, como es el caso de Oriol Pla, se ponga al frente de un proyecto de esta envergadura...

R.- Pero no hubo presiones en sentido contrario. Fue una apuesta total desde el principio. Oriol es un actorazo como la copa de un pino y cuando el gran público lo conozca se va a enamorar de él.

P.- ¿Que tenía Pla que le hiciera perfecto para el papel?

R.- Oriol tiene una electricidad, una chispa, que le he visto a pocos actores. Está enchufado todo el rato y eso es fundamental para que el espectador se sienta intrigado. Es difícil dejar de mirarle, y no solo porque se guapo.

P.- ¿Qué ha aportado el resto del reparto?

R.- Aura Garrido tiene la precisión de una actriz que le triplique la edad. Jesús Carroza es muy natural, es un tipo que es lo que es y sabe explotarlo y tiene un personaje que es la horma de su zapato. Karra Elejalde es uno de los mejores actores de nuestro país y entiende muy bien lo que necesita cada escena. Y Nora Navas es una actriz que podría protagonizar un montón de películas.

P.- ¿Se ha implicado Martinez de Pisón en el proyecto?

R.- Ha apoyado mucho el proyecto desde el principio, con muchísimo respeto a lo que estábamos haciendo, que es algo que le agradezco. Se está implicando en la promoción de la serie, señal de que le ha gustado lo que ha visto. Creo que uno de los mayores éxitos de la serie es que le haya gustado al autor de la novela.

P.- ¿Qué relación tiene con el cine esta serie?

R.- Para mí es cine. De hecho hemos mezclado la serie en pantalla grande. No quiero sonar pretencioso pero me gustaría que se pudieran ver del tirón las cinco horas de la serie en un festival porque realmente está hecha para una pantalla grande. La manera de hacer las cosas en Movistar + permite que el personaje no esté hablando todo el rato. En la televisión convencional no puede haber silencio porque entonces no puedes seguir la serie mientras haces la cena en la cocina. Pero los espectadores en este tipo de plataformas de pago son activos en el sentido de que han hecho un esfuerzo económico y exigen calidad y al mismo tiempo ponen un mayor interés en el visionado.

P.- ¿Habéis tratado de ser rigurosos con el momento histórico? ¿Crees que la serie puede ser polémica de alguna manera?

R.- Ojala fuera polémica, pero para bien. La serie es rigurosa, pero no en un sentido realista o naturalista. Una cosa es lo que se cuenta y otra cosa es cómo se cuenta. Yo tenía claro que el fondo y la forma no podían coincidir. Aunque hubiera una España gris en ese momento, no era necesario hacer una serie gris. El reto era reflejar lo gris de una manera luminosa y estoy orgulloso del resultado. Muchas veces ha habido una confusión en el cine de la posguerra entre lo que cuentas y la manera de contarlo.

P.- ¿Qué espera aportar a la Academia de Cine como presidente?

R.- La Academia de Cine navega en un medio, en un país y en un tiempo en el que todo está muy disperso y todo es muy confuso. Pero nos ofrece la posibilidad de aglutinar, de integrar, de organizar actividades y encuentros, de crear comunidad… Hay que aprovechar las estructuras que tenemos para emprender acciones. Después hay gente escéptica con otro tipo de cine, que pone por arriba al cine, digamos, más institucional. Eso es algo que quiero cambiar. Aquí cabe igual una película de resistencia que una que busca al gran público. Ambas son imprescindibles en nuestro cine.

@JavierYusteTosi