Mariano Cohn y Gastón Duprat

Mariano Cohn y Gastón Duprat estrenan El ciudadano ilustre, un filme hilarante sobre los lastres de la fama y un reflejo distorsionado y brillante de la Argentina de hoy.

Messi, el Papa, la reina de Holanda... y un premio Nobel de literatura. El ciudadano ilustre, de Mariano Cohn y Gastón Duprat, se estrena tras su éxito en el último Festival de Venecia ofrece un reflejo distorsionado y brillante de la Argentina de hoy a partir de la figura de un afamado escritor residente en Barcelona (interpretado por Oscar Martínez) más bien gruñón y poco amigo de acudir a los muchos eventos a los que le invitan pero que sí decide ir al homenaje que le realiza su propio pueblo de la Patagonia, Salas, el mismo que no ha pisado desde que se marchó a los veinte años donde, sin embargo, ha ambientado las novelas que le han dado la fama mundial, muchas veces con una mirada crítica. Un filme hilarante sobre los lastres de la fama y las pequeñeces y grandezas de unos provincianos atónitos y en algunos casos rencorosos para los que la visita del "ciudadano ilustre" supone un revulsivo de consecuencias impredecibles.



Pregunta.- ¿Cómo se hace una película sobre una figura tan extraordinaria y poco común como un Premio Nobel?

Gastón Duprat.- Para Argentina el premio Nobel tiene una connotación especial porque no hay escritores argentinos con ese premio. Sonó mucho Borges pero no lo ganó. Es como una herida deportiva. En el caso del Premio Nobel para reforzar ese descenso a los infiernos de su regreso a casa. Ese premio lo hace tan extremo. Además la idea de la vuelta al pueblo de una celebridad al pueblo nos interesaba, más allá de que sea escritor o no.



Mariano Cohn. - Y además se encuentra en bloqueo creativo, ese es un motor para hacerlo volver a Argentina después de cuarenta años. Eso más bien lo sacamos de la realidad. Es un tópico el del escritor que vuelve al pueblo para ser celebrado y luego es repudiado. Hay un escritor argentino muy famoso, Manuel Puig (El beso de la mujer araña) que fue a su pueblo para que lo condecoraran, pero cuando se enteraron de que hablaba mal del pueblo en el libro lo echaron. Eso fue lo que nos inspiró. A partir de aquí surgen otros temas que nos interesaban como la creación artística o el vacío creativo. Por eso empezamos con la entrega del premio y situamos cómo es y cómo piensa. También nos interesaba ver cómo es un pueblo cerrado versus el cosmopolitismo de un escritor que vive en Europa. También es ver la cara B del escritor famoso que se pasa el día en vernissages con reyes y académicos.



P.- ¿Querían hablar de las dificultades de los genios, o de la gente que ha alcanzado estatus sociales muy elevados, para convivir con las personas normales?

GD.- Es un hombre que no maneja dinero, que está acostumbrado a que se lo hagan todo. Pierde el roce con lo que es la vida normal. No sabe cómo comportarse en situaciones sencillas. Este hombre buscó el éxito y por eso se fue de su pueblo e hizo carrera en Europa pero no perdió un cierto grado de inconformismo. No está de acuerdo ni con el premio Nobel ni con nada. Es un aspecto fresco del personaje el que no está nada cómodo con su situación. Por ejemplo, Vargas Llosa, en cambio, parece que estaba como diseñado para eso.



MC.- Pierde la sensibilidad pero no la capacidad de observación, Eso está todo el rato en contradicción en la película. Hace un esfuerzo también por ser condescendiente pero luego se le va agotando la batería. Hay un párrafo que finalmente no incluimos en la película en el que el escritor reflexiona sobre los premios y asegura que quizá cuando algo nos parece bueno inmediatamente simplemente certifica gustos viejos. Hay una idea sobe la valoración de lo bueno y lo malo.







P.- La idea del escritor enfrentado a sus seres queridos por su literatura es otro clásico.

MC.- Como toda literatura está basada en su pueblo, que es un estereotipo que el escritor habla de su pueblo y nada de su vida nueva, por eso hace un ejercicio como de conejillo de indias, ir a su pueblo e irradiarse de eso para convertirse en el protagonista de su nueva novela. Tiene un punto condescendiente al querer tratar con gente más rústica, más simple, pero también la búsqueda de retratar como sería el acto creativo de un escritor en el momento que de una observación se crea la nueva obra. Eso la película lo retrata. Porque algo puede no tener valor y lo adquiere bajo la mirada de un artista.



GD.- El personaje toma nota de cosas bastante ridículas que pueden parecer poco literarias. No lo hace en los momentos más dramáticos sino en detalles que aparentemente no dicen nada. Por ejemplo, una de las anotaciones es en esa tienda en la que hay un cartel que dice "Fuimos atracados. Entren y se lo contaremos".



MC.- En Argentina se naturalizan las cosas más atroces. Ves casas con vidrios cortados en medianeras por cuarenta años. Todos viven y se lo toman como normal. Hace poco vi un inodoro en Buenos Aires que estaba sujetado con cadenas. P.-¿Querían desmitificar del todo a los grandes artistas?

GD.- Es lo que dice al presentador de la radio cuando le pregunta por qué es escritor y él contesta que surge de su inconformismo hacia el mundo, de que siente la necesidad de agregar ciertas cosas. Quizá simplemente es más cómodo estar conforme con el mundo.



MC.- La incomodidad es un muy buen punto de partida para contar cosas, nos sucede a nosotros a la hora de contar nuestras historias.



P.-¿Querían realizar un retrato de la sociedad argentina actual?

MC.- El cine en esta década pasada no ha realizado ningún retrato de lo que ha sido el peronismo. En realidad son cuarenta años de peronismo pero la última década, la época del kirchnerismo es la más importante. Hablamos de ese deterioro, la decadencia e involución de estos últimos doce años. Es esa cotidianeidad que está llena de cosas deformes y extrañas pero al mismo tiempo eso que hace que sea una sociedad que está como viva. Es una sociedad irrespetuosa con lo establecido como lo es con este escritor. GD.- Muchas películas del cine argentino van cuarenta años atrás, a la dictadura. Queremos hablar de problemáticas de hoy y ese es uno de los motivos de la que película haya ido muy bien en taquilla en Argentina. Inventamos ese pueblo de la Patagonia que en realidad está a cuarenta kilómetros de Buenos Aires. Surge una manera de ver el mundo muy concreta que impregnó y modificó la percepción y la manera de vivir. No hay transporte, no hay servicios públicos, todo el mundo lo guarda todo en casa. MC.- Tiene que ver con lo individualista, con la acumulación personal, todo lo que es público que explote. En Argentina está naturalizado que puedes caerte, romperte algo y morirte porque en el hospital no hay nada para curarte. La película te interpela a tomar posición sobre qué opinas. Es imposible vivir en Buenos Aires porque es un caos. Con los amigos o la familia la relación es fuerte pero con los desconocidos es hostil.



@juansarda