Mar Targarona en el rodaje de Secuestro

La cineasta y productora estrena Secuestro con Blanca Portillo como abogada que defiende a personajes corruptos.

Con solo dos películas a sus espaldas, Mor, vida meva (1996) y esta Secuestro además de un par de series para TV3, Mar Targarona (Barcelona, 1953) sin duda es más conocida como productora de filmes tan exitosos como El orfanato (2007) o de los filmes escritos por Oriol Paulo, como Los ojos de Julia (2010) o su debut en la dirección, El cuerpo (2012). Precisamente Paulo escribe esta Secuestro protagonizada por una pletórica Blanca Portillo en la piel de una exitosa abogada que se dedica a defender a personajes corruptos y su vida se tambalea cuando su hijo desaparece y él mismo denuncia su secuestro. A partir de aquí, Paulo construye una de sus habituales filigranas narrativas en un filme en el que también salen José Coronado y Macarena Gómez que se reserva muchos ases en la manga.



Pregunta.- ¿Concibe la película como un tour de force de Blanca Portillo?

Respuesta.- Ella sin duda está en el centro. Es su primera protagonista en cine y las dos lo hemos vivido con mucha emoción. Para las dos era un reto porque es un personaje muy ambiguo, muy admirable por una parte con esa faceta de mujer hecha a sí misma pero también muy corrompida y eso equilibrio era difícil de encontrar.



P.- ¿Nos quedamos en que es buena o mala?

R.- Con Blanca construimos el personaje de una mujer dura, hecha a sí misma, que se ha ganado el dinero trabajando y por culpa de su propia profesión se ha ido pervirtiendo. A costa de defender a delincuentes y personas que saben que son culpables su sentido de la moral se ha ido diluyendo. La profesión que uno hace lo marca. Hay un pasado que no vemos en pantalla pero recreamos, cuando era abogada de oficio y tenía que defender a lo peor encima sin cobrar. Hay un momento que se lo dice el comisario, "para vosotros los abogados hacer bien vuestro trabajo es decirle a los clientes que mientan".



Fotograma de Secuestro con José Coronado y Blanca Portillo

P.- Ese grito final quizá resume el filme, ¿el cazador cazado?

R.- Ella chilla de rabia y de pena. Ella comienza defendiendo algo muy puro como es la vida de su hijo y sin darse cuenta se va perdiendo por el camino y lo complica todo. Es una persona acostumbrada a ganar y a salirse con la suya y solo demasiado tarde se da cuenta de las consecuencias de tomar una decisión incorrecta.



P.- ¿Cómo se maneja con los rompecabezas de Oriol Paulo?

R.- Es un thriller pero es una película distinta. A mitad del filme cambia y se convierte en otra cosa. Eso permite que el espectador siga enganchado. Huímos de ese modelo de thriller americano con muchas pistolas para contar algo más humano y más creíble. En esta película la peor enemiga de la protagonista es ella misma.



P.- Existe esa idea de que el miedo hace aún más grandes los peligros.

R.- El infierno está lleno de buenas intenciones. Todo gana mucha emoción cuando hay un conflicto moral y ético. Pero el miedo, al mismo tiempo, es tan humano que es muy fácil identificarse con ella por terrible que sea lo que haga. El sexo y el miedo mueven el mundo.



P.- ¿Por qué dirige tan poco?

R.- He vivido toda mi vida de hacer cine y disfruto mucho produciendo a personas con talento.



@juansarda