Imagen de la película Rams (El valle de los carneros), del islandés Grímur Hákonarson, ganadora de la Espiga de Oro

La película Rams, el valle de los carneros, del islandés Grímur Hákonarson, se ha alzado con la Espiga de Oro, mientras que la de Plata ha recaído en la turca Mustang, de Denis Gamze Ergüven. Dos películas muy distintas entre sí con apenas un punto en común, ambas reflejan sociedades aisladas y remotas.

La 60 edición del festival de Valladolid ha dado su Espiga de Oro a la película islandesa Rams (El valle de los carneros) y la de Plata a la turca Mustang, prácticamente co-triunfadora del Festival al llevarse también el premio "Pilar Miró" al director novel (Denis Gamze Ergüven), el del Público, el de la crítica, Fipresci, y hasta el Seminci Joven y el Sociograph Award. Dos películas muy distintas entre sí con apenas un punto en común, ambas reflejan sociedades aisladas y remotas.



Rams, el valle de los carneros, dirigida por Grímur Hákonarson, cuenta el odio entre dos hermanos en el contexto de una zona rural y remota de Islandia en la que sus habitantes se ganan la vida como ganaderos. La aparición de una enfermedad en las ovejas desata un drama frío y callado como el propio paisaje en el que el cineasta reflexiona sobre la naturaleza del odio a partir de dos hermanos casi ancianos que viven el uno frente al otro en un lugar donde casi no vive nadie y llevan años sin dirigirse la palabra.



Película elegíaca, Rams trata sobre un mundo que se acaba irremediablemente y sobre cómo sus últimos supervivientes se aferran a un modo de vida condenado a la extinción. La película proporciona notables retratos psicológicos con un tono dramático salpicado con notas de humor como esa secuencia en la que el hermano "bueno" lleva al hospital al hermano "malo" en grúa. Ganadora también de un premio en Cannes, Rams es una de las máximas favoritas al Oscar en lengua extranjera.



Imagen de la multipremiada película Mustang

La turca Mustang trata sobre la insoportable reclusión de cinco hermanas adolescentes en la Turquía profunda. Huérfanas de padre y madre y criadas por el tío y la abuela, este remake más o menos confeso de Las vírgenes suicidas es una denuncia contundente contada con dosis de emoción y frescura contra una costumbres ancestrales que reducen a las mujeres a menos que nada. Condenadas a no poder salir de casa para que su reputación de pureza se mantenga intacta, las chicas deberán enfrentarse a una sociedad que quiere casarlas cuando aún no han alcanzado la mayoría de edad y que solo prevé para ellas un destino como esposas y madres.



Poderosa fábula sobre la lucha entre la luz de la juventud y la oscuridad de la ignorancia, Gamze Ergüven logra dar vitalidad y verdad a su historia logrando que nos metamos en la piel de esas jóvenes cuya alegría y ganas de vivir choca contra las rigideces de una sociedad incapaz de salir de las tinieblas.



Imagen del filme An (Una pastelería de Tokio), de la japonesa Naomi Kawase

Más premios. La japonesa Naomi Kawase ha logrado el premio a la mejor directora por An (Una pastelería de Tokio), en la que cuenta la discriminación de las personas que sufren lepra a partir de una anciana repostera con un talento sensacional que debe enfrentarse a las barreras que pesan sobre quienes padecen esa enfermedad. El premio como mejor actriz ha sido para Charlotte Ramplig por 45 years, en la que da vida a una señora que después de un matrimonio de casi cinco décadas ve cómo éste se tambalea cuando aparece el cadáver de una ex novia de juventud de su marido y se plantea si ella ha sido el amor de su vida. Como actor ha ganado el islandés Gunnar Jónsson, por Fusi, en la que da vida a un cuarentón que aún vive con su madre y verá cómo su vida cambia de arriba a abajo cuando se enamora.



En la categoría de mejor fotografía ha sido distinguido Shai Goldman por su trabajo en blanco y negro en la israelí Tikkun, donde se narra el descenso a los infiernos de un ultraortodoxo religioso. Y el chileno Rodrigo Sepúlveda ha recibido el galardón al mejor guión por Aurora.