Miriam Makeba, la cantante africana cuya trayectoria repasa el filme de Mika Kaurismaki Mama África.



El regreso del Festival de Cine Africano es una excelente noticia. Con nuevas fechas y nueva ubicación, de Tarifa a Córdoba, el certamen, uno de los más importantes que se celebran todos los años en nuestro país, toma nuevo impulso y desafía a la crisis con una nutrida programación que será un fiel reflejo de la creatividad y diversidad de un continente tan desconocido como vibrante y apasionante desde el punto de vista cultural. Porque Africa es mucho más que guerras, hambre y desolación, el FCAT es imprescindible. El sábado, Mama África, de Mika Kaurismaki, retrato de la mítica Miriam Makeba, dará el pistoletazo de salida a un evento con siete secciones oficiales con un marcado acento árabe y sudafricano y la nutrida presencia de filmes de cinematografías tan poco conocidas como la de Ruanda, Burkina Faso y Mozambique.



A concurso, tres secciones, ficción, El Sueño Africano; no ficción, Al otro lado del estrecho; y cortometrajes, África en Corto. En el primer apartado, filmes de todo el continente espejo de su diversidad con importante presencia del África árabe. La egipcia 678, de Mohamed Diab, retrata el acoso que sufren las mujeres en ese país; la argelina El Taaib, de Merzak Allouache, narra las dificultades de los antiguos yihadistas por reintegrarse en la sociedad; Matière Grise es una de las primeras películas ruandesas y habla precisamente sobre la imposibilidad de un director de llevar su película adelante. Dirige Kivu Ruhorahoza. De Marruecos, Sur la planche, de Leïla Kilani, sobre cuatro mujeres que trabajan a destajo en una conservera de gambas y no quieren rendirse.



Procedente de la rica escuela de cine de Ciudad del Cabo, Olivier Hermanus consiguió prestigio internacional con Shirley Adams, vista en el anterior FCAT. Su nuevo filme, Skoonheid, habla sobre la obsesión de un cincuentón por el novio de su hija y llega tras triunfar en Un Certain Regard de Cannes. Más filmes de ficción. Virgem Margarida, de Licínio Azevedo, rescata un episodio terrible de la historia de Mozambique. Tras su independencia en 1975, miles de mujeres que se dedicaban a la prostitución fueron enviadas a campos de reeducación donde fueron sometidas a las más terribles torturas y humillaciones. La senegalesa Tey, de Alain Gomis, narra el último día en la vida de un exiliado que se despide de los lugares de su juventud.



El documental está presente con siete títulos. De nuevo marcada presencia árabe, Nadia El Fani retrata en Laicité Inch'Allah el conflicto entre religiosos y seglares por la obediencia del Ramadán en Túnez; Ici On Noie Les Algériens, de Yasmina Adi, refleja el comportamiento totalitarista del Gobierno francés con los argelinos en Francia cuando comenzó la guerra de la independencia en 1961; de Ciudad del Cabo, Gangster Project, de Teboho Edkins, en la que se pone de manifiesto la diferencia entre la mitología del mafioso y su aburrida y cruda realidad; de Kenia, The Education of Auma Obama, de Branwen Okpako, refleja la vida de una medio hermana del presidente de Estados Unidos durante la campaña electoral de 2008.



También a concurso, África en Corto, donde se proyectan 9 piezas en las que destaca, de nuevo, el acento árabe con dos cortos de Túnez, dos de Argelia y uno de Marruecos. También participan trabajos de Burkina Faso, Tanzania y Sudáfrica.



Fuera de concurso, apasionantes secciones. AfroScope trae películas africanas o sobre África e incluye hasta siete títulos españoles. De Los Pasos Dobles de Isaki Lacuesta a un trabajo a priori de gran interés como lo nuevo de Andrés Duque, Ensayo Final Para Utopía, en la que un viaje a Mozambique para encontrar material filmado antiguo se mezcla con la enfermedad del propio padre del autor y su regreso a Venezuela. Amanar Tamasheq, de Lluis Escartín, refleja la transmisión oral de la memoria tuareg y el sufrimiento de su pueblo. Dimanche à Brazzaville, de Enric Bach, documenta el peculiar fenómeno del dandismo en los poblados chabolistas de Congo.



Hay más secciones no competitivas. África en ritmo, dedicada al documental musical, además de Mama África de Kaurismaki proyecta la española África: The Beat, del colectivo Samaki Wanne, sobre la tradición musical de los wagogo. Animáfrica, sobre cine de animación, proyecta un programa sobre el Magreb y otro sobre el África negra además del título sudafricano Tengers, de Mike Rix, sobre un escritor que quiere escribir la novela sudafricana del siglo. El acento árabe vuelve a quedar patente en Panárabica, donde se exhiben películas de países de Oriente Medio como Siria, Líbano y Jordania. Completan la programación un amplio ciclo dedicado a la cinematografía argelina de los últimos 50 años y Cine y urbe, una retrospectiva dedicada a la relación entre cine y ciudad en el cine africano que supone una apasionante aproximación a algunos de los cineastas y títulos fundamentales.