Javier Marías, Mario Vargas Llosa, Jonás Trueba y Frank McGuinness



Releo, una vez más, las Vidas escritas de Javier Marías (sigue siendo para mí su mejor libro) y reconozco en las manías de uno de los personajes que le son (y son) menos simpáticos, James Joyce, la de un ilustre académico español que al menos hasta su segundo matrimonio se comportaba igual que el autor del Ulyses a la hora de comer: no sólo no decía palabra al resto de los comensales sino que esperaba que le entretuvieran hasta acabar. Luego, el poeta hacía lo mismo (si comía con su mujer), y le daba conversación, ardiera el mar o no, siempre en el mismo restaurante, y con el mismo menú.



A pesar del aquelarre de sus compromisos, ese ser requerido y estar en todas partes, Mario Vargas Llosa ha terminado su próxima novela, que posiblemente titulará El héroe discreto. Todavía sus editores no la han leído, pero ya les adelanto que está ambientada en el Perú de hoy, y que Lima y Piura tienen especial protagonismo.



Si la vida no va al cine, el cine debe ir a la vida. Eso ha debido de pensar Jonás Trueba. Después de debutar con una de las óperas prima más sorprendentes y hermosas del cine español (Todas las canciones hablan de mí), el cineasta, como tantos otros jóvenes, no ha encontrado forma de financiar su segundo largometraje. No se ha quedado quieto en todo caso. En las calles de Madrid, con un equipo mínimo y actores que reunía cuando estaban disponibles, ha rodado Los ilusos. Es en blanco y negro y ¿saben de que trata?: un grupo de actores que esperan poder rodar una película. El cine, la vida...



Tirso de Molina recorre Londres. El National Theatre acaba de estrenar El condenado por desconfiado en versión "vibrante", según se pregona en la cartelera británica, del dramaturgo y poeta irlandés Frank McGuinness. Y es que nuestro gran repertorio escénico empieza a conquistar los escenarios anglosajones, tan dedicados a las excelencias de Shakespeare pero tan cerrados a nuestros clásicos.



Yuki Manuela Janke, ganadora del Concurso de Violín Pablo Sarasate de 2007, se ha visto involucrada en una desagradable polémica, después de que las autoridades alemanas le confiscaran su Stradivarius en el aeropuerto de Frankfurt. Lebrecht ha denunciado en su blog el silencio de la prensa local, a la que tacha de racista.