Susana de la Sierra. Foto: Sergio González



En plena tormenta por el descenso a los infiernos de los presupuestos del ICAA, en la que es probablemente la situación más difícil del cine español como mínimo desde la llegada de la democracia, había mucha expectación por ver en carne y hueso a Susana de la Sierra, directora del organismo público podado, José Luis Rebordinos, director del Festival de San Sebastián o la aportación de figuras pujantes en el sector como el director del cada día más importante portal de descargas legales filmin.es en contraposición a Domingo Corral, jefe de Turner Broadcasting System en España en medio de una guerra soterrada. El tema, el futuro de los festivales en un contexto en el que hemos pasado de que "parecía que cada municipio de más de mil habitantes tenía que tener un Festival", como djio Gonzalo de Pedro, uno de los presentadores del acto en calidad de coorganizador del certamen 4+1, que se celebra en cuatro países latinoamericanos y España y se transmite íntegramente por internet, al recorte masivo cuando no la desaparición de esos eventos.



Susana de la Sierra, aún flamante en su cargo, era la más esperada y aunque su intervención no se salió de la ortodoxia de lo que ha venido diciendo en las últimas semanas, llamaron la atención varios aspectos. Por una parte, Sierra mostró su lealtad a la ley del cine aprobada en 2007 por Guardans y a los postulados clásicos europeos de que el cine necesita ayudas públicas, lo cual entra en contradicción flagrante con las ideas de su jefe, el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, cuando se cargó a Malraux y se adscribió al modelo anglosajón. Será interesante comprobar cómo la nueva autoridad resuelve esta contradicción en los términos. Sierra dijo más cosas interesantes en su breve alocución. Como que la ley del mecenazgo no va a servir para financiar películas pero sí para apoyar a festivales. En palabras de Sierra, las deducciones fiscales pertenecen a la ley del cine y en breve se expondrá públicamente en qué quedan. Insiste la directora en que no es tan importante llegar a ese 40% deseado por la industria como "simplificar el proceso", ya veremos. De momento, como ella misma ha confesado, el 18% actual no ha funcionado de ninguna de las maneras.



Ya en el terreno de los festivales, Sierra dijo, con la boca pequeña, eso sí, que la convocatoria de subvenciones a certámenes (descontados los de San Sebastián, Málaga y Huelva, en los que el Estado forma parte del patronato) puede servir para racionalizar un mapa de festivales que propuso Guardans hace cinco años y todo el mundo le tomó por loco porque en ese momento parecía que sobraba el dinero. "Podremos ver unos criterios como que tengan un cierto recorrido, que aporten algo distinto al mapa general o la geografía", dijo como de pasada. Sin duda, una de las preguntas más importantes que se plantearon fue si ese exceso de festivales es un hecho cierto o no. Fernando Lara, ex director del ICAA y de la Seminci, desde el público, dijo que no, que "no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades" y alabó la riqueza del tejido de festivales en nuestro país como forma prioritaria de acercar la cultura. Fue importante en este sentido la aportación de Carlos Heredero, director de Caimán Cuadernos de Cine cuando recordó el papel fundamental que han desempeñado en la historia del cine.



A Lara le secundó Iván Giroud, gerente de la sala Berlanga de Madrid y ex director del primordial Festival de cine de La Habana: "Se ha creado una vastísima red con nudos que van desde Moscú a Seúl pasando por Buenos Aires. Todos esos festivales permiten que un determinado cine exista". Giroud incluso fue más allá al indicar que esos festivales no sólo son la ventana de excepción de muchas películas, también son parte activa en la producción de numerosos títulos que no podrían prosperar sin su concurso. En este punto, fue muy interesante la aportación de José Luis Rebordinos, de San Sebastián, quien apuntó que productores sudamericanos se quejan de que deben decidir entre hacer un cine autoral extremo que triunfa en los certámenes de Europa u otro más comercial para sus propios países que despierta un olímpico desinterés en esos foros. Manuel Ferrari, programador de 4+1 en Argentina y director de dos películas, apuntó a que "Las Acacias se estrenó en más cines de Francia que de su propio país, Argentina. Quizá el único destino de esas películas no son las salas".



Sin duda, los más críticos con los excesos y jolgorios de la época del boom fueron Rebordinos y José Luis Cienfuegos, el recién destituido director del Festival de Gijón tras sus numerosos logros en cuanto a calidad y éxito de público. "Ha habido muchos festivales absurdos en los que la administración se ha gastado un dineral por el simple hecho de que el concejal se quería hacer la foto con la actriz famosa de turno. Hemos visto verdaderas barbaridades como montar un festival con un presupuesto de tres millones y medio de entrada que surge del vacío. Claro que hoy algunos de los que hicieron esas cosas están en la cárcel", dijo Rebordinos, quien defendió un modelo de gestión y crecimiento orgánico poniendo como ejemplo el éxito de la gestión de Cienfuegos. "En Asturias no tenemos 75.000 gafapastas que son los espectadores que pasaron por las salas en la última edición. Conquistar al público es fundamental y para eso uno debe saber que hay varios públicos. Nosotros hicimos, por ejemplo, un gran esfuerzo por ganar a los más jóvenes y a los mayores", dijo Cienfuegos.



La etapa del exceso, que diga lo que diga Lara, los hubo y muchos, ha dejado numerosas secuelas indeseables. Rebordinos denunció que "se incurría en prácticas desleales como que festivales pequeños sin relevancia exhibieran películas importantes a golpe de talonario. San Sebastián nunca ha entrado en ninguna subasta para llevar ninguna película. Además, sucedía muchas veces que se desarrollaban sin un mínimo rigor técnico con lo cual las copias llegaban destrozadas. Eso nos creó una mala reputación en España de no ser cuidadosos". En este sentido, el vendaval se ha llevado por delante apuestas de indudable interés y creciente repercusión internacional como el Festival Punto de Vista de Pamplona, que con su apuesta por el documental de creación se hizo un hueco en el alma de los cinéfilos y ahora ha pasado de ser anual a bianual como forma de garantizar su perpetuidad: "Cuando hablamos de réditos tenemos que hablar de prestigio y no sólo de economía. Nosotros apostamos por autores como Andrés Duque o Oscar Pérez que conectan con una cierta cinefilia contemporánea".



Conquistar al público es sin duda una de las maneras de sobrevivir en tiempos duros. La aportación privada sin duda es otro: "Claro que pierdo mucho tiempo buscando esponsorización", dijo Rebordinos, "pero es lo que que creo que debe ser un festival moderno. Hasta ahora estábamos en un 52% de aportación pública y un 48 privada. Nuestra idea es que con el tiempo lo privado vaya siendo más numeroso". En este sentido, Sierra se mostró como una firme partidaria de que se luche por llegar a un público cada vez mayor: "Nosotros queremos apostar por la producción pero también por la promoción y la distribución. Es importante que las películas se hagan pero también que se vean. Y pelearemos especialmente por ganar la atención de los más jóvenes".



A la hora de ganar ese público, nadie duda que Internet se impone como una plataforma de excepción para llegar a mucha más gente. Los organizadores e 4+1 expusieron su voluntad de utilizar este canal pero también las dificultades a las que se enfrentan para conseguir que productores y distribuidores no le teman a la red. Sierra dio su apoyo sin fisuras a este medio. Juan Carlos Tous, de filmin.es puso sobre la mesa las 17.000 visitas que ha tenido Atlantida Film Fest, un certamen desarrollado íntegramente en su portal, como ejemplo de un modelo viable de éxito. Hace poco, el Iber Film America, en Filmotech.com, tuvo hasta 120.000 visionados. "Existe un público de los festivales al que tenemos que llegar", dijo Domingo Corral, que acaba de lanzar en la oferta de Canal Plus el excelente TCM Autor. "Para nutrir esa programación, nos fijamos mucho en los festivales. Lo que ha pasado por San Sebastián, Valladolid, Gijón o Sitges es nuestro caldo de cultivo".



La particular guerra que están viviendo Canal Plus (fundamentalmente, pero también otras plataformas digitales) a portales como filmin.es se resolvió con buenas palabras en la jornada. Tanto Corral como Tous se ofrecieron como un "complemento" a la oferta de festivales, que son insustituibles físicamente en cuanto que propician un lugar de encuentro entre creadores, medios de comunicación, industria y público. Sin embargo, Corral si asumió que las gestiones de Digital plus surtieron efecto a la hora de retrasar la implantación de Netflix en España: "Se propagó la idea de que por 9 euros uno podía acceder a todo el archivo audiovisual del mundo y eso es falso. Netflix quería la primera ventana de exhibición y eso no tenía sentido. Cuando HBO produce Juego de tronos la primera ventana es de HBO no de Netflix. Ellos querían un privilegio que no tienen en Estados Unidos y que atentaba contra las leyes de la competencia". Todos estuvieron de acuerdo, eso sí, en la necesidad de renovar los plazos de las ventanas de exhibición en unos tiempos en que muchas personas no esperan a que se estrene la película porque prefieren bajársela sin más por Internet.