Image: Réquiem por el buitre raro

Image: Réquiem por el "buitre raro"

Ciencia

Réquiem por el "buitre raro"

Pirineos, Córcega y Creta, últimos reductos del Quebrantahuesos

26 diciembre, 2001 01:00

Primer plano de un ojo de Quebrantahuesos. Foto: Francisco Márquez

El Museo de Ciencias Naturales de Madrid acoge estos días una muestra en la que pueden contemplarse las costumbres del Quebrantahuesos, el "buitre raro", a través de las impactantes imágenes de Francisco Márquez. Uno de sus máximos conocedores, el biólogo Antonio Margalida, explica para El Cultural las características del único vertebrado que se alimenta de huesos y que utiliza "suelos cosméticos" para pigmentar su plumaje.

Tras ser perseguido por el hombre durante los dos últimos siglos, el Quebrantahuesos quedó recluido en algunas zonas montañosas de Europa. Actualmente en Europa se encuentra distribuido en Pirineos (115 territorios), Córcega (10), Creta (5) y Alpes (5). Pero su rareza no sólo radica en su crítica situación. Dos características de la ecología de esta especie lo hacen particularmente diferente: el ser el único vertebrado conocido que tiene una dieta basada en huesos y el hecho de utilizar "suelos cosméticos" para pigmentar su plumaje.

El Quebrantahuesos puede ingerir huesos de hasta 30 cm de longitud y 4 cm de ancho ayudado por su elástico y expandible esófago. La alta concentración de células secretoras de ácido que contiene su estómago le permiten digerir su especializado alimento en menos de 24 horas. Pero cuando los restos óseos son demasiado grandes, el quebrantahuesos los lanza repetidamente, desde alturas que pueden superar los 100 m, contra bloques de piedra denominados rompederos. Estas ubicaciones suelen encontrarse cercanas a los nidos y son también utilizadas para almacenar el alimento. Esto es posible gracias a las características de los huesos, que pueden mantenerse en condiciones comestibles después de largo tiempo, siendo una importante ventaja respecto el comportamiento alimenticio de otros buitres. Aunque pueda sorprender, una dieta osteófaga puede tener un mayor contenido calórico que un peso equivalente en tejidos blandos.

Ectoparásitos y abrasión
Su llamativa coloración anaranjada procede de las partículas de hierro adheridas al plumaje. Para ello, la especie se baña en aguas ferruginosas. De no ser así, los Quebrantahuesos serían totalmente blancos. Entre las hipótesis barajadas se encontraba la de camuflarse ante ectoparásitos o la abrasión. Sin embargo, parece que para una rapaz con unas dimensiones de 2.7 m de envergadura y 7 kg de peso sea innecesario protegerse de predadores potenciales. Por otro lado, los experimentos realizados en aves cautivas demostraron que los ectoparásitos permanecían el mismo tiempo tanto en agua destilada como en agua que contenía en disolución óxido de hierro. Recientemente se ha propuesto una nueva hipótesis: la utilización de la coloración como señal de estatus. Varios hechos han sido determinantes para su postulado: que la adquisición de la coloración era deliberada y no accidental; que las aves salvajes son muy secretivas con este comportamiento y que las aves cautivas son extremadamente prudentes cuando se bañan.

Todo ello sugería que las fuentes cosméticas supondrían un valioso recurso para el Quebrantahuesos. Los individuos dominantes (más intensamente coloreados) se beneficiarían de su "distintivo" al reducir el número de agresiones y los subordinados (más pálidos) se beneficiarían evitando interacciones con individuos de rango superior. No obstante, para que una señal comunique información fidedigna acerca del individuo ésta tendría que ser costosa.

En este sentido, los lugares adecuados para bañarse probablemente sean limitados. Además, los costes asociados a la señal de color estarían relacionados con el tiempo de búsqueda y la distancia recorrida hasta una fuente de color adecuada y las posibilidades que implica el encuentro con específicos que defiendan su territorio.

La coloración puede ser también una señal de conocimiento del territorio, aspecto importante para una especie con una dieta tan especializada que implica la exploración de extensas superficies. Las diferencias en la coloración entre género y edad apoyarían esta hipótesis, al ser las hembras (más grandes y comportamentalmente dominantes) más intensamente coloreadas y estar la edad del individuo correlacionada con la intensidad de la coloración.

Antoni MARGALIDA