Detalle de Georgian Letter, 2015
Florian Pumhösl (Viena, 1971) es un artista multisdiciplinar cuyo objetivo principal es la reflexión sobre la posible e inestable permanencia de los conceptos de la modernidad, y su sofisticada contraposición con modelos culturales, o totalmente ajenos a esa normativa, o interpretados desde fuentes y sociedades no occidentales.Parra&Romero presenta ahora la primera muestra individual del artista en España. Avalado por su presencia internacional, Pumshöl cuenta con varias piezas en museos de nuestro país. En el Museo Reina Sofía está una obra de 2007 en la que convierte un libro de diseño de kimonos japoneses del siglo XVII en una película de animación. Y en el Museu d'Art Contemporani de Barcelona, se encuentra Modernology (Triangular Atelier), instalación con la que participó en la Documenta 12 de Kassel y que dio título a la muestra Modernologías de 2009. Allí se mostraban obras de Pumshöl, Mathias Poledna, Dan Graham, Gordon Matta-Clark e Isa Genzken y podría haber incluido a otros, como Sarah Morris o Yona Friedman. Todos ellos investigadores de la modernidad y la puesta en cuestión de las conclusiones de su inacabado proyecto.
Alteración de carácter consta de seis pinturas, tres dibujos y un brillante diálogo con dos piezas mínimas de Joaquín Torres-García, firmadas en 1928 y 1929. Si en otras ocasiones se ha servido de instrumentos culturales japoneses, lo hace ahora de dos alfabetos georgianos, uno en desuso, el Asomatvruli, y el Mkhedruli, para realizar unos paneles de yeso, de un blanco impoluto, parejos a los muros de la galería, y que tan solo se distinguen de estos volumétricamente. Sobre ellos estampa, mediante clichés de caucho, una figura compuesta únicamente por una o varias líneas de color tierra oscura.
El artista afirma que para él "las letras georgianas han sido un objeto fonográfico, que se refiere al sonido antes que al significado", a la vez que el símbolo resulta inaprensible, pues cada sonido específico depende del hablante. Para mí, en este vacío casi absoluto, el artista busca definir las formas del frío y del silencio empático entre la obra y el espectador, como si la ruptura no fuese tanto con el canon de la abstracción histórica ni con sus posibles reinterpretaciones, como con la posibilidad misma de comunicar a través de esa sola lengua.
Un fenómeno que resulta más evidente al comparar el albor y la casi cartuja austeridad de las pinturas de Pumshöl con los dos dibujitos de Torres-García, a los que el paso de los años ha dotado de su propio color-tiempo pardo amarillento. En los primeros está la presencia muda de la línea, de la que surge, sin embargo, un susurro de belleza y perfección formal. En los segundos hay una promesa y una voluntad de construir desde la abstracción una imagen distinta y perfeccionada de la humanidad.
El de Pumshöl es el mundo de la descreencia.
