Tilly Losch, 1928
La mirada fotográfica de E. O. Hoppé llega a Madrid por primera vez con una exposición que acogerá la Sala Azca de la Fundación Mapfre, un recorrido por la obra de un artista que muestra la efervescencia intelectual y cultural de Inglaterra. El 'Leibovitz' de la primera mitadl del siglo XX.
En general, las exposiciones monográficas evitan el análisis crítico, y los catálogos se plantean más como hagiografías que como estudios equilibrados de las obras y sus creadores. No pasaría nada por reconocer que Hoppé fue en realidad un retratista importante y prolífico pero poco creativo; ni por evitar repetir sin cuestionarlo eso de que conseguía expresar con precisión el carácter de sus modelos. Sólo en algunos de los retratos encontramos un chispazo de "presencia" u originalidad. Las de Hoppé son efigies agradables y austeras: frente a seguidores suyos, como Cecil Beaton -que se refería a él como "el maestro"- prescinde del vestuario o la escenificación como elementos plásticos y psicológicos.
La razón por la que esta exposición hará las delicias de los visitantes, no es de índole artística. No es el "cómo" sino el "qué". Hoppé nos abre una mirilla al Londres de ese primer tercio de siglo. Entre 1907 y la II Guerra Mundial pasaron en carne y hueso o en papel por los sucesivos estudios del fotógrafo -en Baron's Court, Baker St. y Cromwell Place, edificio en el que pintaron J.E. Millais y Francis Bacon- una gran cantidad de protagonistas de la historia cultural y política: Arthur Conan Doyle, Thomas Hardy, Ezra Pound, Rabindranath Tagore, Fritz Lang, Albert Einstein, Jacob Epstein, Marinetti, Mussolini...La exposición, con unos 150 vintage, viene de la National Portrait Gallery de Londres pero eso no ha impedido que se haya dado cabida a otras facetas de su trabajo, aunque quedan fuera sus paisajes y sus fotografías de viajes.
Su proyecto sobre los "tipos", influenciado por sus amigos el fotógrafo Benjamin Stone y el escritor George Bernard Shaw, es interesante aunque un tanto tópico; son más vívidas las fotografías agrupadas en la exposición en el capítulo "La calle", que nos llevan a conocer espacios y actividades muy curiosos y característicos de la época, como el museo de Madame Tussaud, la consulta de una frenóloga, una tienda de esqueletos, el Museo de Historia Natural, la oficina de la Unión Británica de Fascistas y hasta el Palacio de Buckingham. Ocupan un papel destacado en el recorrido "Las bellas" una galería de retratos femeninos de diferentes continentes que en su día fue polémico por su apertura racial... con límites: las europeas son ladies con nombre y título; de las otras sólo sabemos su nacionalidad.
