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La pintura que este domingo ha reaparecido en BRAFA se creía perdida desde hace tiempo. Se trata de un boceto del pintor Pedro Pablo Rubens (1577-1640), Retrato de un anciano, realizado por el maestro de la escuela flamenca hacia 1609.

La obra fue redescubierta por Klaas Muller, marchante belga especializado en maestros antiguos y presidente de BRAFA. En un comunicado emitido por la feria, aseguran que la calidad de la ejecución y el poder expresivo del retrato llamaron inmediatamente la atención del experto, que ya cuenta con dos atribuciones anteriores del pintor flamenco.

Tras un minucioso estudio comparativo de la obra de Rubens, Muller identificó un rostro representativo, utilizado con frecuencia por el maestro de Amberes para retratar a apóstoles, reyes y personajes secundarios durante sus primeros años en Amberes.

Una cara que, según el marchante, es fácilmente reconocible como la de Santo Tomás en la serie de los Apóstoles del Museo Prado, y como la de Melchor en La adoración de los Reyes Magos del KMSKA de Amberes.

Pero es que, además, para confirmar la atribución, la obra fue sometida a un análisis histórico-artístico en profundidad por parte de Ben van Beneden, antiguo director de la Rubenshuis. Según este, varias características apuntan a que se trata de un estudio original de Rubens: una pincelada espontánea, vigorosa y precisa, un virtuosismo excepcional y el uso característico de papel montado sobre tabla.

A la izquierda, 'Santo Tomas', h. 1611. Museo del Prado, Madrid. A la derecha, 'La Adoración de los Magos', 1624-1625. KMSKA, Antwerp

Este descubrimiento es especialmente significativo, ya que podría ser el prototipo perdido que figura en el catálogo razonado Study Heads de Nico Van Hout, especialista en el pintor barroco y responsable de colecciones del KMSKA, cuya ubicación se desconocía y se consideraba perdido.

Desde muy joven, Rubens realizó dibujos preparatorios; sin embargo, probablemente fue durante su etapa italiana cuando comenzó a pintar bocetos al óleo de cabezas, siguiendo el ejemplo de Federico Barocci y Annibale Carracci. "Rubens captaba los rostros en bocetos rápidos y espontáneos, a menudo desde múltiples ángulos", explica Van Beneden. Construyendo así un repertorio visual de fisonomías expresivas que reutilizaría después en sus grandes composiciones.

'Retrato de un anciano', de Rubens, h. 1609. Colección Klaas Muller, Bélgica. Foto: BRAFA

Al regresar a Amberes en 1608, cuando abrió su taller, Rubens trabajó en estos estudios. Las primeras cabezas se pintaron sobre papel y luego se montaron sobre tabla, probablemente para facilitar su manipulación dentro del taller.

Otro argumento que respalda esta atribución proviene de un fascinante detalle visual: el papel revela un boceto subyacente de una joven, posteriormente repintado por el estudio del anciano. Cuando se da la vuelta a la obra, este dibujo inicial se hace claramente visible bajo la espesa barba gris. Este elemento proporciona una prueba temprana de esta práctica del taller.

Por otro lado, 1609, el año de realización del boceto, fue un año importante para el pintor. Los archiduques Alberto de Austria e Isabel Clara Eugenia le nombraron pintor de corte. Además, el 3 de octubre contrajo matrimonio con Isabella Brant, una dama de la alta burguesía local, y comenzó a trabajar en el excepcional Autorretrato con su esposa (h. 1609-1610).

Ese mismo año, el pintor recibía el encargo de la ciudad de Amberes de realizar el gran cuadro de La Adoración de los Magos, que se utilizó para decorar el Ayuntamiento durante la firma de la tregua de los Doce Años entre España y Países Bajos y que está hoy en el Museo del Prado.

Esta es la tercera atribución importante de Klaas Muller al maestro de Amberes. Su descubrimiento anterior, La caza de Diana, se vendió en esta misma feria en 2018 a un coleccionista internacional y ahora se encuentra en préstamo permanente en el Museo Snyders-Rockox de Amberes.

BRAFA, que empieza mañana y permanecerá abierta hasta el próximo domingo, 1 de febrero, es una de las cinco ferias más importantes del sector del arte y las antigüedades.

En esta edición participan 147 galerías procedentes de 19 países con entre 12.000 y 15.000 obras, que van desde los grandes maestros antiguos y las artes decorativas hasta el diseño, la joyería, las alfombras, los libros raros y el arte contemporáneo. Para garantizar su calidad, autenticidad y procedencia, antes de la apertura, cada obra es examinada por unos 100 expertos internacionales.

La feria pone este año el foco en el patrimonio belga, con la Fundación Rey Balduino como invitada de honor. Con motivo de su 50º aniversario, la institución presenta un stand con adquisiciones recientes y obras maestras depositadas en museos y colecciones públicas belgas.

Entre las piezas destacadas figuran obras de Pol Bury, Willem Key, un tapiz de Elisabeth De Saedeleer, encaje histórico de Bruselas y piezas emblemáticas como la vista panorámica de Bruselas de Jan Baptist Bonnecroy, el estandarte de la Santa Sangre o el Tesoro galo de Thuin.