Ángel Bados. Foto: Galería Moisés Pérez de Albéniz

El escultor Ángel Bados (Olazagutía, Navarra 1945) ha sido galardonado hoy con el Premio Nacional de Artes Plásticas 2018 "por su trayectoria coherente, sostenida y de excelente calidad en el campo de la escultura, donde se pone de manifiesto una extraordinaria capacidad de conjugar tradición e innovaciones", según ha manifestado el jurado en el acta. Un premio, concedido por el Ministerio de Cultura y Deporte y dotado con 30.000 euros que le llega como "reconocimiento a su actividad como referente y aglutinador de un contexto artístico que es fundamental para entender las dinámicas de cambio y desarrollo de las últimas décadas", así como por sus "relevantes aportaciones a la teoría y la enseñanza artística".



Durante la década de los 80 Ángel Bados fue una figura importante del grupo de escultores vascos. Su regreso a la actividad expositiva, después de un silencio de diecisiete años, fue celebrada por el crítico de Mariano Navarro en El Cultural para quien "sin los cursos y talleres impartidos por Bados, y también por Txomin Badiola, en Arteleku y en la Facultad de Bellas Artes de Bilbao en los 90, no hay manera de explicar el cambio de modelo y las innovaciones en el campo artístico, concretamente en la escultura realizada desde el País Vasco".



La producción escultórica del artista navarro, de hecho, se ha simultaneado con su vocación docente desarrollada en la Facultad de Bellas Artes de Bilbao. En este último campo, Bados ha destacado como figura esencial para varias generaciones de artistas, especialmente en los años que junto a Txomin Badiola estuvo al frente de los cursos de escultura de Arteleku (1994-1998) en los que logran dirigir y potenciar la obra de muchos artistas del País Vasco (Itziar Okariz, Jon Mikel Euba, Ana Laura Aláez o Sergio Prego entre otros), convirtiéndose así en un nexo entre Jorge Oteiza y la "Nueva escultura vasca" de la que es un referente esencial.



Vista de la exposición Para ambos lados de la frontera de Ángel Bados en la galería CarrerasMugica, 2017

Además de Oteiza, entre sus influencias cabe destacar la obra y el pensamiento de Joseph Beuys, inistiendo en los aspectos procesuales del arte. Para Bados, el arte es una "cuestión de fe", algo a la vez transcendente y útil, que permite el viaje a través del tiempo y el espacio, sin abandonar el presente.



Su primera exposición individual la realizó en 1975, San Fermín como objeto kistch, en la Sala de Cultura de Pamplona. Durante las décadas de los 80 continuará su actividad expositiva en el País Vasco, Navarra, Barcelona y Madrid. Su obra está presente en las colecciones del Centro Doc. Arte Fundación Tous de Pedro en Barcelona, Fundación Caixa de Pensiones de Barcelona, Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, Fundación Juan March de Madrid, Comunidad de Madrid, Museo de Bellas Artes de Navarra (Pamplona), Museo de Bellas Artes de Álava en Vitoria, Fundación ARCO, Asociación "Colección de Arte Moderno" y Museo de Bellas Artes de Bilbao entre otras.



Entre sus últimas exposiciones Para ambos lados de la frontera, en la Galería CarrerasMugica de Bilbao (2017) y Robando piezas en la Galería Moisés Pérez de Albéniz de Madrid (2013).



Este reconocimiento llega apenas días después de la polémica desatada por la decisión del Ministerio de Cultura de cambiar sin explicación a tres de los miembros del jurado ya designados. Virginia Torrente, Miguel Cereceda y José Miguel G. Cortés, fueron apartados y remplazados por Estrella de Diego, Ferrán Barenblit y Javier Montes. Presidido por Román Fernández y por la vicepresidenta Begoña Torres, el jurado que ha otorgado el premio a Ángel Bados, ha estado compuesto, además, por los vocales Ángela de la Cruz , Premio Nacional de Artes Plásticas 2017, Blanca de la Torre, Javier García , Karin Ohlenschläger y Ángel Calvo.