Imagen del padre de John Kiszely atendiendo a la joven sin identificar. A la derecha, Gerda Taro en 1936.

No existe mejor recurso, ni más poético, para construir una historia que la casualidad. Nos gustan las coincidencias, esa especie de ingrediente azaroso capaz de conectar dos hechos aparentemente irrelevantes en un mismo momento y dotarlos completamente de un sentido nuevo. Al menos, cuando hace unos días el exsoldado británico, John Kiszely, compartía en Twitter una imagen de su padre, médico de la Brigada Internacional en la Guerra Civil española, atendiendo a una mujer en una camilla, no esperaba que su fotografía podría llegar a protagonizar uno de los momentos de la historia del fotoperiodismo. "Creo que la mujer de tu foto es Gerda Taro, la compañera del legendario fotógrafo Robert Capa -le respondía un usuario entonces-. Ella murió por las heridas sufridas a causa de la colisión de su vehículo contra un tanque que regresaba de la Batalla de Brunete el 26 de julio de 1937. ¿Tiene sentido?".



Lo cierto es que lo tiene. Gerda Taro (Alemania, 1910), una de las primeras mujeres fotoperiodistas de la historia, murió a la edad de 26 años arrollada por un tanque en 1937 en España, donde se había desplazado junto a su pareja, André Friedman, para registrar gráficamente, bajo el pseudónimo de Robert Capa, la Guerra Civil de nuestro país. Con un parecido físico más que razonable -a simple vista los rasgos que se aprecian resultan bastante similares entre la fotografía publicada por Kiszely y las que se conservan de la joven-, la historia coincide en espacio y, más o menos, en tiempo. Otra casualidad es el nombre de Capa que figura en el reverso de la instantánea, fechada en junio de ese año, es decir, un mes antes del fallecimiento de la fotógrafa. Allí, escrito a mano se lee: "La Sra de Frank Capa muerta en Brunete". ¿A qué se refiere con Frank? ¿Podría tratarse más bien de Frau (señora) como señalan algunos? ¿Se trataba de otra Capa que murió en el mismo lugar casi en el mismo tiempo? ¿O tal vez estas coincidencias solo sean producto de nuestra propia sugestión?



Mujer pionera en cubrir en el frente de guerra, Gerda Taro, pseudónimo de Gerta Pohorylle, conoció al fotógrafo Robert Capa en París, donde ella había llegado huyendo de la ideología nazi de Alemania. Juntos se desplazaron hasta España. Conocida como la "pequeña rubia" por los brigadistas, según cuenta Jessica Kerwin Jenkins en un artículo de El Cultural a raíz de un libro publicado por Amanda Vaill, bajo el título de Hotel Florida. Verdad, amor y muerte en la Guerra Civil, la joven "blandía una Rolleiflex y había cambiado las faldas y los tacones altos por los monos de trabajo y las tradicionales alpargatas. En los largos días en las trincheras, organizaban escenas de batalla simuladas que produjeron una de las fotos más memorables del mundo: la imagen de Capa de un soldado al que acaban de disparar, probablemente alcanzado por la bala de un francotirador enemigo durante la simulación de un ataque, haciendo "realidad una atroz ironía", escribe Vaill".



Simpatizante de la ideología comunista y obrera desde muy joven, su trabajo más relevante fue el que llevó a documentar el triunfo republicano en la primera fase de la batalla de Brunete, cuyo reportaje fue publicado en Regards. Poco después, tras un accidentado choque con un tanque, fue trasladada con vida a un hospital en El Escorial, donde falleció la madrugada del 26 de julio. Allí, trabajaba el padre de John Kiszely. Quién sabe, no parece tan casual. Después de todo, podría ser la última imagen de Gerda Taro. La fotógrafa fotografiada.



@mailouti