Janet Cardiff y Georges Bures Miller en el Palacio de Cristal del Retiro. Foto: J. Cortés/R. Lores

Sus obras nos recuerdan que andar por el mundo no es un viaje silencioso, sino una aventura llena de sonidos, ecos, músicas y susurros. Lo vemos ahora en el Palacio de Cristal del Retiro, donde Janet Cardiff & George Bures Miller presentan la última de sus esculturas sonoras, El hacedor de marionetas. Pirotecnia para los oídos.

Sus nombres apenas son conocidos en nuestro país, a pesar de que los canadienses Janet Cardiff (Ontario, 1957) y George Bures Miller (Vegreville, 1960) hace tiempo que conquistaron la escena internacional. Son un referente por su trabajo con sonido. Desde 1999 los museos empezaron a buscarlos, aunque 2001 fue el año decisivo, tras meter una sala de cine en el pabellón de Canadá en la Bienal de Venecia. Ganaron el premio especial y el The Benesse Prize para artistas emergentes. El reconocimiento aquí llegó en 2007, con The Killing Machine y otras historias, en el MACBA. La única individual en España.



Nada sabía de ellos Enrique Vila-Matas cuando emprendió su viaje literario por Documenta 13, aunque acabó dedicándole muchas de las páginas de su Kassel no invita a la lógica. Impresionante, dijo. "No esperaba encontrarme con una instalación que fuera a sacudirme mentalmente del modo en que lo hizo aquélla". La propuesta de Cardiff & Miller se alojaba en el parque de Karlsaue de Kassel, donde habita una reserva natural con multitud de pájaros. Todos enloquecían cada vez que un fuerte estruendo bélico salía de los muchos altavoces que la pareja colocó en lo alto de los árboles del parque. La batalla parecía tener lugar allí mismo, a tiempo real. Se oían gritos, disparos, vuelos de aviones, estruendos de tormentas, ruido de bombas. Después, llegaba de golpe el silencio, y una sinfonía clásica que relajaba el impacto mental. El título, Forest (for a thousand years...), invocaba los mil años que Hitler proclamó que duraría el Tercer Reich.







Como Vila-Matas, también ellos trabajan con la autoficción. Con ficciones trompe l'oreille. Sus escenas no están lejos tampoco de las de Raymond Carver: momentos intensos en los que la vida de uno cambia completamente, para siempre. Sus obras combinan sonido, narrativa y escenografía para formar un conjunto visual y sonoro que logra trasladar al espectador a una realidad imaginaria. Juegan con los sentidos e invitan al público a que se convierta en un voyeur despiadado. En hacedor de marionetas.



Así han titulado la exposición organizada por el Museo Reina Sofía en el Palacio de Cristal del Retiro. Al llegar, vemos una caravana solitaria en el centro del Palacio. Es de los años 60, la típica norteamericana. Sobre ella, hay dos grandes altavoces hablando. Oímos sonidos de la naturaleza, las notas de un piano, un murmullo femenino... No se puede entrar, pero las ventanas y una puerta están entreabiertas. Pronto vemos la figura de una mujer absorta en un sueño eterno. Se parece mucho a Cardiff. Podría ser su álter ego...



Nos fascinan las realidades paralelas, las diversas ideas de mundos posibles dentro de éste"

George Bures Miller me hace un gesto con la mirada para que no desvele el misterio. Es fundamental en sus obras. A cambio lanza una pista en forma de cita: "Considerad a una chica que se está desvaneciendo, con los brazos lánguidos como zanahorias viejas, sumida en un trance hipnótico, en un mundo de espíritus hablando con el don de lenguas...". Es de Anne Sexton, la poeta estadounidense de la poesía confesional. Todo es igual de íntimo en esta roulotte. Está repleta de objetos, muñecos y marionetas. "Nos encanta dar voz a las cosas inanimadas. Una de las marionetas es la de un anciano que dibuja en una mesa. Parece que está pensando en cómo dotar de vida a la figura dormida, cual Frankenstein en la novela de Mary Shelley. Dentro de la caravana vemos una reproducción exactamente igual, pequeñísima. Un universo dentro de otro, como las muñecas rusas. Una metáfora del acto creativo y del paso del tiempo".



Hablan acompasados, sin desentonar ni solaparse, como si hubiesen ensayado esa melodía mil veces. Se nota que llevan 30 años juntos desde que se unieron en lo personal y en lo profesional. Se conocieron en la facultad, cuando él pintaba y ella hacía serigrafía. Poco después, Janet Cardiff compró su primer equipo de sonido. Ahí empezó todo, con los Audio Walks, los paseos auditivos en los que Cardiff graba el sonido ambiente mientras su voz en off contrapuntea la historia. El primero lo hizo en 1991 en Canadá. El último en 2012 en Kassel.



Detalle del interior de la caravana instalada en el Palacio de Cristal

-¿Qué les interesa del sonido?

-Cardiff: El sonido es como el Holodeck de Star Trek. Es una herramienta de simulación que te permite recrear personajes, situaciones, texturas y olores.

-Miller: Es un filtro de derivación intelectual.



-Utilizan grabaciones binaurales. ¿En qué consisten?

-Cardiff: Es un sistema para registrar sonidos que intenta reproducir lo más fielmente posible el modo en el que éstos son captados por el oído humano, y componen sorprendentes evocaciones tridimensionales.



-¿Piensan en escultura cuando trabajan con sonido?

-Miller: Sí, nos encanta trabajar con sonido en tres dimensiones, como si pudieras tocar su superficie con la mano...

-Cardiff: El sonido es un medio físico compuesto por ondas, es decir, es igual de físico que una escultura, lo que pasa es que, simplemente, no lo puedes ver. Muchas de nuestras obras, como The Forty Part Motet (2001), por ejemplo, reflexionan sobre cómo el sonido puede construir físicamente un espacio de un modo escultórico y cómo el espectador puede escoger un itinerario a través de este espacio físico y visual. Para nosotros no está lejos de un grabado, donde puedes unir diversas fuentes en un collage. Puedes coger material grabado ahora y de hace 20 años, y en audio encaja perfectamente. Es una mezcla total de tiempo y espacio.



-Lo parques son habituales en sus instalaciones. ¿Cómo han trabajado con el del Retiro?

-Miller: los parques, como los bosques, son espacios de libertad. Tienen un sentido mágico que perdemos cuando somos adultos. Es una vía de escape, donde dejar la mente en blanco. El personaje que hay dentro de al caravana está haciendo justamente eso. Trata de encontrar algo en lo que perderse.



-Sus obras trasladan una fuerte atmósfera psicológica. Hablen de su trabajo en términos emocionales.

-Miller: Creamos atmósferas extrañas para crear un estado de ánimo, pero siempre nos gusta dejar la obra abierta, para que el público llene ese espacio con sus propias historias y recuerdos.

-Cardiff: Nos interesa la complejidad de las emociones, sacudir y desconcertar al público. Los ruidos pueden asustarnos, su presencia invisible y fantasmal está vinculada a miedos ancestrales. Por su esencia, los ruidos y sonidos crean el contenido de las obras. Aplicamos esa capacidad evolutiva del oído para crear una narración física, pero también un espacio plástico, tratando de convertir el espacio virtual en espacio físico.



-El juego temporal es otro de los temas de fondo.

-Cardiff: El tiempo es el gran enigma, y el motor creativo...

-Miller: Yo, personalmente, pienso que soy de otro tiempo, y no acabo de encajar en este presente continuo. Tal vez por ahí venga mi fascinación por el pasado. Nosotros tratamos de convencer al otro de 'la verdad' que nosotros 'vemos'. Nos fascinan las realidades paralelas, las diversas ideas de verdad, de mundos posibles dentro de éste.



Cazadores implacables

Proyecto que presentaros en la última Bienal de Sídney

En una realidad paralela confiesan haberse quedado desde 1982, cuando fueron al estreno de Blade Runner. "El cine estaba lleno de gente, pero apenas quedaron cuatro personas cuando acabó la película. No podíamos entenderlo, porque el filme era excepcional, algo nunca visto. Tras verlo, todo lo que encontramos fuera había cambiado. Sentimos que habíamos entrado en otra dimensión de la que tal vez nunca hemos regresado", explican. La película de Ridley Scott es uno de los muchos referentes con los que hacen collage auditivo: desde el coro renacentista de Thomas Tallis al mítico Rock'n'roll Suicide de Bowie (The Berlin Files, 2003) pasando por O mio babbino caro de Puccini (Playhouse, 1997) o Somewhere over the Rainbow de Judy Garland (The Dark Room, 1995). Por no mencionar la música que componen. En todo este tiempo la han presentado en walkman, CD portátil, MP3 e iPod. Es el caso de The City of Forking Paths, presentado en la última Bienal de Síndey. Lo próximo es una bola gigante de espejos acompañada de grabaciones realizadas por la NASA, de sonidos de la luna y de diferentes planetas. "Un trabajo muy meditativo y misterioso".