Transparencia 0. Réplicas en plomo macizo de las obras de arte de la colección personal del director del museo , 2011. Foto: MARCO/Sara Priego

Comisarios: Agar Ledo y Iñaki Martínez Antelo. MARCO. Príncipe, 54. Vigo. Hasta el 27 de noviembre.

Karmelo Bermejo (Málaga, 1979) ha conseguido tener unos buenos abogados defensores; desde una de las galerías más rigurosas a una casi unánime fortuna crítica. Aunque, particularmente, me quedo con algunas de sus primeras Aportaciones y creo que su trayectoria pide un cambio que pueda volver a sorprender, una vez que su estrategia -la que ha impuesto Santiago Sierra- se ha convertido en un nuevo academicismo muy valorado por las instituciones que coquetean con lo polémico intentando tenerlo todo bajo control. Me pregunto hasta qué punto Bermejo continúa interesado en ser subversivo con el sistema o comienza a sentirse cómodo con la exitosa repetición de una lógica que puede ser estirada como un chicle con el que hacer globos de explosiones cada vez más débiles.



Como el artista, estas instituciones aprehenden pericias del sistema para su propio beneficio mediático dentro de éste. Hablamos de algo totalmente práctico, un ejercicio de mimesis o apropiacionismo irónico que nos deja a todos en evidencia, mostrando las debilidades del "contexto arte". Porque se puede criticar que un artista se dedique a enterrar en una calle 10.000 euros de la Fundación Botín, pero esto no deja de ser un juego. También que en este contexto de crisis se instale un jacuzzi en el despacho del director pero cuando, al mismo tiempo, contemplamos una obra que consiste en una serie de réplicas en plomo macizo de las obras de arte de su colección personal, advertimos que no se trata de un gestor muy apegado a lo material. Pero cuesta encajar que la única polémica o malestar desatado sea que hay que pagar entrada para acceder a esta exposición y eso provoque que casi únicamente acudan extranjeros. Tal vez el intento de negación del artista se haya convertido en una aceptación de sus reglas, aunque estimo que no le falta talento para volver a negar.



En mi nombre, David Barro, y el de El Cultural, queremos pedir disculpas al artista Karmelo Bermejo por el error cometido en la crítica de su exposición en el MARCO de Vigo cuando se dice que el mástil de bandera girado 180 grados y clavado en el suelo es falso cuando efectivamente su existencia es verdadera. Por lo cual procedemos a retirar la frase del texto de la crítica. DB