Carlos Alcaraz, en el Masters 1.000 de Shanghái.

Carlos Alcaraz, en el Masters 1.000 de Shanghái. EFE

Tenis

Alcaraz afila el bigote y su tenis para despegar en Shanghái con una victoria ante el argentino Juan Manuel Cerúndolo

El murciano supera a su rival por un doble 6-3 en una hora y seis minutos, sin conceder oportunidades de rotura en su estreno.

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Carlos Alcaraz comenzó su participación en el Masters 1.000 de Shanghái con una victoria convincente sobre Juan Manuel Cerúndolo por 6-3 y 6-3. El español necesitó una hora y seis minutos para superar la segunda ronda y prolongar las buenas sensaciones de su título en Tokio.

Su servicio sostuvo una actuación sin sobresaltos: no concedió ninguna oportunidad de rotura y encontró margen para imponer su iniciativa desde el fondo y en la red. El encuentro se disputó bajo el techo de la pista central del complejo Qizhong, cerrado por la lluvia que alteró la jornada.

El murciano, tercero del mundo y segundo cabeza de serie, afrontaba su estreno frente al argentino, número 55 de la clasificación. Alcaraz estrenó también bigote para este torneo: cambió de imagen -una promesa a su equipo si ganaba en Tokio-, pero mantuvo intacta su autoridad sobre la pista.

Una rotura abre el camino

El arranque transcurrió sin cambios de servicio. Alcaraz llevó la delantera en el marcador por haber sacado primero y Cerúndolo respondió para mantenerse cerca.

El equilibrio llegó hasta el 3-2, cuando el murciano aumentó la presión al resto y aprovechó el sexto juego para conseguir la primera rotura. Una devolución de revés culminó el avance que inclinó la manga.

A partir de ahí, el español cerró cualquier opción de reacción con su saque. Ganó en blanco sus tres últimos turnos de servicio del primer set y aseguró el 6-3 después de 31 minutos.

Carlos Alcaraz celebrando la victoria en su estreno en el Masters 1.000 de Shanghái.

Carlos Alcaraz celebrando la victoria en su estreno en el Masters 1.000 de Shanghái. EFE

Cerúndolo seguía intentando sostener los intercambios, pero cada oportunidad de acercarse al marcador chocaba con la eficacia de su rival en los juegos propios.

La superioridad no dependió únicamente de la potencia. Las aproximaciones a la red permitieron a Alcaraz acortar puntos y variar las exigencias para el argentino.

Su capacidad para alternar ataques desde atrás con avances hacia delante le dio el control de los intercambios sin necesidad de afrontar situaciones comprometidas con el servicio.

Ventaja inmediata en el segundo set

Cerúndolo perdió el saque nada más comenzar la segunda manga. Un error al intentar una dejada facilitó la rotura y Alcaraz confirmó inmediatamente la ventaja.

El partido entró entonces en una dinámica favorable al español, que mantuvo su agresividad mientras el argentino encontraba cada vez menos recursos para alterar el rumbo del encuentro.

El saque volvió a marcar diferencias. Alcaraz terminó con ocho aces y un 78% de primeros servicios, cifras que acompañaron su dominio y explican la ausencia de oportunidades de rotura para Cerúndolo.

La ventaja obtenida al inicio le permitió gestionar el tramo final sin que el argentino llegara a poner en peligro la victoria.

Shanghái, un desafío pendiente

El triunfo refuerza la continuidad de Alcaraz durante la gira asiática. Después de conquistar Tokio, el murciano llegó a China con el objetivo de enlazar otro recorrido ganador en un torneo donde todavía no ha levantado el trofeo. Su mejor actuación en Shanghái sigue siendo los cuartos de final de 2024.

En tercera ronda se enfrentará al vencedor del duelo entre Ignacio Buse y Zizou Bergs. Su estreno dejó un argumento sólido para continuar: resolvió en dos sets, protegió todos sus juegos de saque y evitó un desgaste prolongado antes de afrontar el siguiente compromiso.