Montaje de Nadal y su casa en un pueblo de Mallorca.

Montaje de Nadal y su casa en un pueblo de Mallorca.

Tenis

La casa de Rafa Nadal en un pueblo tranquilo de Mallorca: 7.000 m2, piscina 'infinity' y salida directa al mar

El legendario tenista español ha regresado a casa para encontrar la tranquilidad después de su retirada.

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La casa de Rafa Nadal en Porto Cristo, un pueblo tranquilo de la costa este de Mallorca, se ha convertido en el símbolo de la nueva etapa vital del campeón.

Lejos del bullicio de los grandes torneos, el manacorí ha elegido regresar casi al punto de partida: un entorno discreto, pegado al mar y muy ligado a sus raíces. Allí levanta una mansión de lujo que combina tres elementos que la definen: una finca de 7.000 metros cuadrados, una piscina 'infinity' orientada al Mediterráneo y una salida directa al mar que convierte el paisaje en parte de la vivienda.

La parcela ocupa una posición privilegiada sobre la costa, en una zona residencial donde las casas se esconden entre pinos y acantilados. Esa amplitud de terreno permite que la vivienda no sea un único bloque, sino un conjunto de volúmenes de líneas modernas, conectados entre sí y rodeados de terrazas.

La arquitectura apuesta por fachadas claras, piedra mallorquina y grandes ventanales, de manera que la luz y las vistas entren en prácticamente todas las estancias principales. Desde muchos puntos de la casa, el horizonte azul funciona casi como una pared más.

El interior responde a la idea de refugio cómodo más que a la de mansión ostentosa. Los espacios son amplios, pero la decoración se mantiene sobria, con tonos neutros, madera y textiles que aportan calidez.

Rafa Nadal, durante un acto

Rafa Nadal, durante un acto EFE

El gran salón central se abre de manera casi continua hacia el exterior, con una zona de estar orientada al mar, comedor y cocina de estilo abierto pensados para la vida en familia. Todo está dispuesto para que el día a día se desarrolle mirando al Mediterráneo, con puertas correderas que se recogen y convierten la planta principal en una especie de porche gigantesco.

La piscina 'infinity' es uno de los grandes reclamos de la casa. Se sitúa en la parte delantera de la finca, sobre el acantilado, de forma que el agua parece fundirse con la del mar que se extiende unos metros más abajo. A su alrededor se organiza una terraza con tumbonas y zonas de sombra, que funciona como auténtico centro social en los meses de buen tiempo.

No es solo un elemento estético; es el lugar donde el tenista puede descansar tras los entrenamientos, jugar con su hijo o recibir a amigos y familiares en un entorno completamente privado.

Otro de los puntos fuertes de la propiedad es la salida directa al mar. A través de un acceso acondicionado, la finca conecta con la zona de costa, lo que permite bajar a bañarse, salir en barco o practicar deportes acuáticos prácticamente desde casa.

Esa relación inmediata con el mar encaja con la imagen más conocida de Nadal en Mallorca: entrenando en la academia por la mañana y, cuando puede, disfrutando de la isla como un vecino más, aunque su hogar sea una de las villas más llamativas de la zona.

La casa cuenta también con espacios dedicados al cuidado físico y al trabajo. No falta un gimnasio bien equipado, imprescindible en la rutina de un deportista que ha basado su carrera en la exigencia máxima, así como zonas más reservadas que pueden funcionar como despacho o sala de reuniones.

Completan el conjunto un jardín escalonado, áreas de paso arboladas y rincones más íntimos donde la vegetación protege de miradas ajenas. En conjunto, la casa de Rafa Nadal en este pueblo tranquilo de Mallorca no es solo una mansión de 7.000 metros cuadrados, sino el escenario desde el que empieza a escribirse su vida más allá del circuito.