Rafa Jódar, a la derecha, junto a Mbappé en el Santiago Bernabéu

Rafa Jódar, a la derecha, junto a Mbappé en el Santiago Bernabéu Redes sociales

Tenis

Rafa Jódar, tenista español, 19 años: "Empecé a jugar al tenis porque me lo pasaba bien con mi padre y dejé el fútbol"

El madrileño está ante su primera temporada como profesional y destaca la importancia del plano familiar en sus inicios como deportista.

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A. M.
Publicada

Rafa Jódar se ha convertido en una de las grandes irrupciones del tenis español en 2026. Su historia engancha desde el principio: un chico de 19 años, nacido en Leganés, que ha pasado de jugar en el garaje y en clubes de barrio a ganar partidos en el Open de Australia en su primera temporada como profesional.

Su nombre ya empieza a sonar con fuerza en los grandes medios y en el circuito ATP, donde ha irrumpido entre los 150 mejores del mundo tras un arranque de año espectacular.

Rafael Jódar Camacho nació el 17 de septiembre de 2006 en Leganés (Madrid) y es un tenista profesional español que ya sabe lo que es ganar un Grand Slam júnior: fue campeón individual del US Open júnior en 2024.

Rafa Jódar, junto a Carlos Alcaraz en el Open de Australia.

Rafa Jódar, junto a Carlos Alcaraz en el Open de Australia.

Diestro, con un físico alto y potente, ha ido escalando desde el circuito ITF y los Challengers hasta ganarse un lugar en las fases previas y cuadros principales de torneos ATP.

En 2026 ha dado el salto definitivo al profesionalismo tras un año clave en la Universidad de Virginia, donde combinó estudios con competición universitaria al máximo nivel.

La importancia de su padre

Los inicios de Rafa Jódar en el tenis tienen un fuerte componente familiar y muy emocional, algo que él mismo ha explicado en entrevistas. "Empecé a jugar al tenis porque era un deporte donde podía jugar con mi padre y nos lo podíamos pasar bien los dos", comentó en COPE.

De niño practicaba varios deportes, incluido el fútbol, pero siempre remarca que el tenis era ese espacio compartido con su padre en el que disfrutaban juntos.

Con el paso de los años, y ya compaginando entrenamientos con estudios, llegó un momento en el que tuvo que elegir: "Al final tuve que decidir entre el fútbol y el tenis; no podía con todo y los estudios, y me quedé con el tenis."

Esa apuesta por la raqueta le llevó a entrenar en clubes madrileños de referencia como Chamartín y a competir desde muy joven en torneos nacionales e internacionales.

Nadal como referente

Rafa Jódar no esconde cuáles son los espejos en los que se mira y lo resume con una frase que tiene mucho tirón para los aficionados: "Mi referente internacional es Nadal y nacional Alcaraz", comentó en la radio del micro azul. 

De Nadal admira la mentalidad y la competitividad sin límites, mientras que de Alcaraz destaca la frescura, la agresividad y la capacidad para disfrutar en pista, virtudes que él mismo intenta llevar a su juego.

En lo personal se define como un chico tranquilo, muy familiar y con los pies en el suelo, algo que encaja con otra de sus frases más repetidas: "Soy un chico normal de 19 años; esto no me cambia nada, solo quiero seguir mejorando poco a poco".

Uno de los capítulos clave de su desarrollo ha sido su paso por la Universidad de Virginia, una ruta poco habitual para las grandes promesas europeas, pero que a él le ha funcionado. "En Virginia he mejorado muchísimo; entrenaba y competía con jugadores muy buenos y eso me ha ayudado a dar el salto rápido a los Challengers".

El Open de Australia, clave

La temporada 2026 es la de su estreno real como profesional y el Open de Australia ha sido su gran carta de presentación ante el gran público.

Jódar superó la fase previa en Melbourne y logró su primera victoria en el cuadro final de un Grand Slam ante el japonés Rei Sakamoto, en un maratoniano duelo a cinco sets que le llevó a la segunda ronda del torneo.

Allí se despidió con honores ante el checo Jakub Mensik, ya instalado en la élite, pero dejando una imagen de jugador competitivo, valiente y con una madurez impropia de sus 19 años.

Ese rendimiento en Australia le permitió sumar 80 puntos ATP, escalar más de 20 puestos en la clasificación y consolidarse en torno al top-150, confirmando que su techo está mucho más arriba.