Sinner y Alcaraz, en la rueda de prensa previa de su exhibición en Seúl

Sinner y Alcaraz, en la rueda de prensa previa de su exhibición en Seúl Europa Press

Tenis

Confirmado por la ATP: Alcaraz y Sinner se aseguran en Doha un botín casi 3 veces mayor que el campeón solo por presentarse

Este lunes 16 de febrero arranca el ATP 500 de la capital de Catar, donde jugarán tanto el número 1 como el 2 del mundo.

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Carlos Alcaraz y Jannik Sinner se marcharán de Doha con un botín asegurado de más de un millón de euros cada uno solo por presentarse en el torneo, al margen de lo que consigan en la pista.

La Gazzetta dello Sport desvela que el torneo catarí ha cerrado con Alcaraz y Sinner un "ingaggio di lusso" cifrado en torno a 1,2 millones de dólares por cabeza, gracias a las llamadas promotional fee que permite la normativa ATP.

Traducido al contexto europeo y con el cambio actual, esa cifra ronda aproximadamente 1,15 millones de euros garantizados para cada uno, un sueldo de superestrella por una sola semana de trabajo en el calendario.

El contraste con el prize money oficial del ATP 500 de Doha ayuda a dimensionar el negocio. La bolsa de premios total del torneo asciende a unos 2,83 millones de dólares, con un cheque de algo más de 530.000 dólares para el campeón individual, que en euros se queda en el entorno de 500.000.

Eso significa que el caché que se llevan Alcaraz y Sinner por aceptar la invitación catarí duplica con holgura lo que ingresará el tenista que levante el trofeo, incluso si no fueran ellos quienes acaben ganando el título.

Carlos Alcaraz, en el paddock de la Fórmula 1

Carlos Alcaraz, en el paddock de la Fórmula 1 EFE

La apuesta económica de Doha se enmarca en la estrategia de Catar de situarse en el epicentro del deporte mundial, con inversiones que en los últimos años han tocado desde el fútbol hasta el pádel y, por supuesto, el tenis.

La Gazzetta recuerda que el torneo ha escalado de categoría, de 250 a 500, y ha incrementado su dotación hasta rozar los 2,8 millones de dólares, apoyado en un modelo que combina montepremi tradicional y cheques privados a las grandes figuras.

El razonamiento de los organizadores es sencillo: asegurar la presencia de los dos primeros del ranking, junto a otros top-10 y top-20, dispara el atractivo del cuadro, las audiencias televisivas y el interés de los patrocinadores.

La presencia conjunta de Alcaraz y Sinner vende entradas, eleva el caché internacional del evento y refuerza a Doha como parada obligatoria en el arranque de cada temporada, una especie de mini Masters 1000 con incentivos de Grand Slam para las estrellas.

El caso de Doha se suma a otros episodios recientes en los que Alcaraz y Sinner han ingresado cantidades muy elevadas por exhibiciones o compromisos comerciales, especialmente en Asia y Oriente Medio, consolidando su condición de grandes activos del negocio del tenis.

La Gazzetta señala que, en general, los primeros del ranking se mueven habitualmente en franjas de entre 800.000 y un millón de dólares por este tipo de acuerdos, pero que el poder de negociación catarí ha empujado esas cifras hasta el entorno de 1,2 millones por cabeza en esta ocasión.