Cristina Torrens, durante un podcast.

Cristina Torrens, durante un podcast.

Tenis

Cristina Torrens (41), extenista, sobre sus ingresos tras retirarse: "Pasé a tener que buscarme la vida desde cero"

La jugadora española tuvo que afrontar una etapa complicada después de retirarse del circuito profesional.

Más información: Chumi Ortega (28), jugador de la ACB, sobre su dinero: "No puedes vivir como si el contrato fuera a durar toda la vida"

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Cristina Torrens Valero fue una de las mejores tenistas españolas de su generación: llegó a ser top 30 del mundo, disputó los cuatro Grand Slams y vivió de lleno el circuito WTA entre viajes, hoteles y patrocinios. Desde fuera, la imagen era la de una deportista consolidada, con ingresos importantes y una carrera estable.

Pero, como ella misma reconoce ahora en el pódcast 'Los Fulanos', todo aquello tenía una cara B económica que entonces apenas veía. Pasar de ganar dinero en el circuito a "buscarse la vida desde cero" fue, en sus palabras, un golpe de realidad que no esperaba.

En el episodio titulado "La cara oculta del tenis; ser la top 27 del mundo, patrocinios, fama y caída" , Torrens repasa cómo gestionó -o no gestionó- el dinero durante sus mejores años.

Durante mucho tiempo su vida fue una sucesión de temporadas y torneos: el objetivo era mantener el ranking, entrar en cuadros importantes, sumar puntos y premios. El dinero entraba, pero le costaba dimensionar qué significaban realmente esas cifras en términos de futuro; Había ingresos, pero no un plan claro más allá del siguiente año de competición.

El verdadero giro llegó con la retirada. Sin ranking, sin premios y sin la estructura de torneos semana a semana, tuvo que enfrentarse a la pregunta que verbaliza en el pódcast: "¿Y ahora qué hago con mi vida profesional?".

Cristina Torrens,  durante un partido.

Cristina Torrens, durante un partido.

El paso del circuito al "mercado laboral normal" fue un choque emocional y económico: de pronto se encontró preparando entrevistas de trabajo, formándose, aprendiendo a construir un currículum más allá de los resultados deportivos y, sobre todo, con la urgencia de generar ingresos estables sin un sueldo deportivo fijo.

Lo que en su momento parecían buenos ingresos ya no resultaban tan holgados cuando había que estirarlos para sostener una nueva vida sin cheques de torneos ni contratos de patrocinio.

Mirando hacia atrás, Torrens admite que habría tomado otras decisiones. En la conversación insiste en la importancia de diversificar, de ahorrar de forma sistemática y de entender mejor los productos financieros básicos, en lugar de vivir como si el nivel de ingresos del circuito fuera a durar siempre.

Su historia encaja con el diagnóstico que se repite en muchos análisis sobre deportistas de élite: diseñan su estilo de vida como si el presente no fuera a acabar nunca y el golpe llega cuando desaparecen contratos y premios.

Otro eje central de su relación es el emocional. Después de años siendo "Cristina Torrens, la tenista", tuvo que aprender a presentarse de otra forma: profesional de otro sector, exjugadora que se recicla, alguien que entra en una oficina donde casi nadie sabe qué significa haber sido top 27 del mundo.

Ella misma reconoce que, en algunos momentos, sintió vértigo al comprobar que lo construido en las pistas no se traducía automáticamente en estabilidad laboral fuera de ellas.

Hoy su relación con el dinero es distinta. Torrens se muestra más prudente y consciente: piensa en horizontes largos, valora la seguridad y se ha preocupado por formarse en finanzas personales.