Carlos Alcaraz abraza la Copa de Mosqueteros.

Carlos Alcaraz abraza la Copa de Mosqueteros. Reuters

Tenis

El reto del póker de Grand Slam para Alcaraz: Australia la cita clave que marca el inicio de la defensa de un año increíble

El número uno del mundo no se ha coronado aún en Melbourne Park, el único entorchado que le hace falta para completar su Career Grand Slam.

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Que solo Rafa Nadal haya sido el único tenista español capaz de ganar el Open de Australia ya demuestra lo complicado que resulta para nuestros deportistas ganar en Melbourne. El balear lo consiguió dos veces -2009 y 2022-, mientras que en cuatro ocasiones cayó derrotado en la final.

Otros españoles como Juan Gisbert, Andrés Gimeno y Carlos Moyá llegaron a la final, pero no lograron consagrarse. A sus 22 años, Carlos Alcaraz lo ha intentado ya en cuatro ocasiones, pero su techo está en los cuartos de final.

El Open de Australia es la némesis del número uno del mundo. En su palmarés ya tiene cinco Grand Slams pero en ninguno está el primero de la temporada. Ese es el principal objetivo para 2026, reinar en Melbourne Park como lo hizo Nadal.

Alcaraz ya ha ganado tres Grand Slams: Wimbledon (2023 y 2024), el US Open (2022 y 2025) y Roland Garros (2024 y 2025). Pero le falta uno. Australia es la asignatura pendiente, el único torneo de los grandes que aún no ha conquistado. No es obsesión, es ambición.

El objetivo es claro: empezar el año nuevo de la mejor manera posible ganando el torneo que cierre definitivamente su Career Grand Slam. Serán dieciocho días de competición intensa en las pistas de Melbourne Park donde tratará de añadir un nuevo capítulo en la historia del tenis.

Historia por hacer

Y es que el tenista de El Palmar aún puede convertirse en el jugador más joven en ganar los cuatro grandes torneos del circuito ATP. Un hito que ostenta Rafa Nadal con 24 años, por lo que al murciano todavía le quedan dos intentos más.

"Los torneos principales para mí son los Grand Slam e intentar ganar tantos como pueda. Ese es mi principal objetivo", reconoció Alcaraz en declaraciones recogidas por la organización del Open de Australia el 2 de diciembre.

Carlos Alcaraz levanta el US Open ganado ante Jannik Sinner.

Carlos Alcaraz levanta el US Open ganado ante Jannik Sinner. Reuters

Y es que desde que terminó la temporada oficialmente para él en las ATP Finals, el murciano ya activó el siguiente capítulo de su carrera con una idea muy concreta en la cabeza. No es una más. No es un objetivo genérico.

El primer Grand Slam de la temporada es, probablemente, el reto más simbólico y ambicioso de todos los que tiene por delante.

"Creo que el Open de Australia será fantástico. Es mi primer objetivo, siendo honesto. Cuando voy a las pretemporadas para ver qué quiero mejorar y qué quiero lograr, el Open de Australia siempre está ahí", admite el número uno del mundo.

"Es el primer o segundo torneo del año y mi principal objetivo siempre es completar el Grand Slam y ganar los cuatro el mismo año. Quiero completarlo. Voy a intentarlo el próximo año, pero si no es el siguiente, espero lograrlo en los próximos dos, tres o cuatro años", añadió.

Un desafío mayúsculo ya que es algo que no consigue nadie en el tenis masculino desde Rod Laver en 1969. La pista en honor al extenista australiano donde él se quiere coronar.

Las cuentas pendientes

En 2022, con 18 años y siendo el número 31 del mundo, Alcaraz se presentó por primera vez en el Open de Australia. Superó con solvencia al serbio Dusan Lajovic en segunda ronda, mientras que el italiano Matteo Berrettini -número siete del mundo- fue su verdugo.

A pesar de la derrota, ese partido dejó la sensación de que el español había llegado para quedarse en la élite.

Un año después llegaría a Melbourne como número uno del mundo. Sin embargo, sufrió un frenazo inesperado cuando se vio obligado a renunciar al torneo por una lesión en la pierna derecha.

Esa baja abrió la puerta a que Novak Djokovic, finalmente campeón en Melbourne, recuperara el trono del ranking ATP. El Open de Australia se le seguía resistiendo, alimentando la narrativa de un torneo esquivo para él.

En 2024 Alcaraz regresó dispuesto a derribar su techo histórico. Lo consiguió alcanzando los cuartos de final y firmando por fin una segunda semana sólida en Melbourne.

En su camino dejó muestras de madurez competitiva, superando rondas previas con autoridad y confirmando que la superficie dura australiana ya no le resultaba tan incómoda.

El muro llegó en los cuartos de final ante Alexander Zverev, en un partido nocturno de alto voltaje. El alemán arrancó desatado y se llevó los dos primeros sets por 6-1 y 6-3, pero Alcaraz reaccionó para forzar el cuarto tras imponerse en el tie-break del tercer parcial.

Cuando parecía preparado para una nueva remontada épica, Zverev volvió a golpear al resto, cerrando el choque por 6-1, 6-3, 6-7 y 6-4 y dejando al español, de nuevo, a las puertas de las semifinales.

En 2025, Alcaraz repitió presencia en los cuartos de final y consolidó el Open de Australia como una cita fija en la élite de su calendario, pero otra vez sin llevarse el premio.

Carlitos se citó con Djokovic, quien se impuso en cuatro sets, 6-4, 4-6, 6-3 y 6-4, en un partido que duró más de tres horas y media y que volvió a posponer las aspiraciones del murciano de conquistar el único Grand Slam que aún no figura en su palmarés.

La derrota alimentó la narrativa de 'némesis australiana' para un jugador que ya sabe lo que es ganar en París, Nueva York y Londres, pero que sigue sin saber lo que es ganar en Melbourne Park.

Aun así, el propio Carlos Alcaraz siempre ha insistido en una idea clave: no siente que Australia sea un torneo que se le dé mal, sino uno en el que todavía no ha logrado encadenar su mejor versión durante dos semanas completas.

"He jugado buen tenis allí, he estado cerca. Siento que me falta ese último empujón", ha explicado en más de una ocasión según recoge la web del circuito ATP.

El primer examen sin Ferrero

Carlitos sabe que las claves serán la preparación mental, de madurez competitiva, de entender mejor los momentos largos de los torneos y de cómo gestionar partidos que, en Australia, suelen ser especialmente exigentes por condiciones, calor y duración.

Ganar el Open de Australia sería, por sí solo, un éxito mayúsculo. Pero en el caso de Alcaraz el contexto lo cambia todo. El título en Melbourne significaría completar el Grand Slam con apenas 22 años, superando cualquier precedente histórico en la Era Open.

No obstante, la presión será aún mayor porque será el primer Grand Slam sin Juan Carlos Ferrero como su entrenador después de siete años.

Juan Carlos Ferrero y Carlos Alcaraz, en el último Roland Garros.

Juan Carlos Ferrero y Carlos Alcaraz, en el último Roland Garros.

Juntos han ganado 24 títulos, 6 de Grand Slam en tres escenarios diferentes y el número uno, pero se han dejado varias cuentas pendientes tras su separación.

Además de los Masters 1.000 de París, Canadá y Shanghái y otros torneos importantes como la Copa Davis o el oro olímpico, el Open de Australia se queda como el título más importante que no lograron juntos.

Alcaraz llega a 2026 con hambre, con la madurez de un jugador que ya ha ganado tres Grand Slams y con la determinación de quien sabe exactamente qué le falta.

El Open de Australia no será la excepción. Será la confirmación de que Carlos Alcaraz es, sin lugar a dudas, el mejor tenista de su generación.

La defensa del líder

Su 2025 fue, sencillamente, una demostración de poder. Los números hablan por sí solos. Alcaraz cerró la temporada con un 89 % de victorias, un porcentaje de puntos ganados con el primer servicio superior al 75 % y una mejora notable en su porcentaje de restos.

Alcaraz afronta el 2026 sabiendo que la competencia será feroz. Jannik Sinner sigue siendo su rival más cercano, con una rivalidad que ya se considera una de las más atractivas del nuevo siglo.

Su calendario será exigente: Australia marcará el primer gran examen, seguido por los Masters 1.000 y la defensa de puntos en Roland Garros y Wimbledon, donde ha ofrecido actuaciones memorables.

El mayor reto para Alcaraz no será solo ganar, sino sostener. Las temporadas largas, el desgaste mental y la presión mediática serán pruebas tan importantes como los partidos que disputa sobre las pistas.