Federer, durante un entrenamiento en el Abierto de Australia.

Federer, durante un entrenamiento en el Abierto de Australia. Kim Kyung-Hoon Reuters

Tenis Abierto de Australia

Cinco interrogantes del Abierto de Australia

El primer Grand Slam de la temporada arranca este lunes con varios focos de interés en los dos cuadros individuales de la competición.

13 enero, 2019 06:56
Melbourne (enviado especial)

El Abierto de Australia se pone en marcha este lunes en Melbourne. Durante 14 días, los mejores jugadores de mundo buscarán el primer gran título de la temporada en una vertiginosa carrera que les exigirá cabeza, físico y tenis. Antes del arranque del torneo, EL ESPAÑOL recopila las cinco grandes preguntas de uno de los mayores eventos del calendario.

¿DEFENDERÁ FEDERER EL TÍTULO?

El suizo, que cumplirá 38 años el próximo mes de agosto, se embarca en Melbourne en un desafío que sería imposible para cualquier otro jugador del mundo: volver a celebrar otro grande y estirar una vez más su propio récord. El pasado enero, hace 12 meses, Federer levantó en el Abierto de Australia su Grand Slam número 20 en una final que le ganó a Marin Cilic en cinco mangas, y que terminó roto en lágrimas durante la ceremonia de trofeos, incapaz de alzar un muro para aislar todas las emociones que le abrumaron igual que abruma una tormenta de verano. Ni en Wimbledon (derrota ante Kevin Anderson en cuartos de final) ni en el Abierto de los Estados Unidos (perdió con John Millman en octavos) el suizo encontró la frescura para aguantar jugando dos semanas encuentros al mejor de cinco sets. Lógicamente, la llegada de la nueva temporada le otorga ese plus de energía, pero también un año más en las piernas. Un arma de doble filo para un reto superlativo.

Serena, sacando en un entrenamiento en Melbourne.

Serena, sacando en un entrenamiento en Melbourne. Kim Kyung-Hoon Reuters

¿IGUALARÁ SERENA LA MARCA DE COURT?

Tras ser madre en septiembre de 2017, la estadounidense regresó al circuito en 2018, jugó tres grandes y alcanzó dos finales (en Wimbledon y en el Abierto de los Estados Unidos), pero cayó en las dos (contra Angelique Kerber y Naomi Osaka) dejando escapar la oportunidad de igualar la legendaria marca de Margaret Court, que sumó 24 títulos del Grand Slam en la década de los 70. Tras formar una familia, solo una cosa mantiene con vida a Serena en el circuito: demostrarse a sí misma que puede ser la mejor de todos los tiempos.

Nadal, devolviendo un resto en un entrenamiento en Melbourne.

Nadal, devolviendo un resto en un entrenamiento en Melbourne. Lucy Nicholson Reuters

¿LE AFECTARÁ A NADAL LA FALTA DE RITMO?

Por segunda temporada consecutiva, Rafael Nadal llegará al primer Grand Slam de la temporada sin ritmo de competición. El español, que no compite oficialmente desde las semifinales del Abierto de los Estados Unidos (se retiró del partido ante Juan Martín del Potro por una lesión rodilla derecha), renunció a reaparecer en Brisbane la semana pasada siguiendo la recomendación de sus médicos para no agravar una distensión en el muslo de su pierna izquierda. Son malos tiempos para el campeón de 17 grandes: entre septiembre y enero, el número dos mundial ha encadenado hasta cuatro lesiones diferentes (rodilla derecha, abdominal, pie derecho y muslo izquierda) que le dejan entre algodones antes de que debute en Melbourne contra James Duckworth.

Muguruza, en un entrenamiento en Melbourne.

Muguruza, en un entrenamiento en Melbourne. Kim Kyung-Hoon Reuters

¿ESCAPARÁ MUGURUZA DE LA CRISIS QUE ATRAVIESA?

2018 empezó como acabó para la española: muy mal. Por primera vez en los últimos tres años, Garbiñe cerró el curso sin festejar ningún Grand Slam (Roland Garros en 2016 y Wimbledon en 2017), y un título menor (Monterrey) como único botín. Lo hizo, además, fuera de las 15 mejores del mundo cuando la temporada anterior se había agarrado al número uno del mundo durante cuatro semanas. Con solo 25 años, Muguruza todavía tiene tiempo de arreglar una situación que produce rabia se vea desde la óptica que se vea: semejante potencial tiene que ser un trampolín para construir una carrera de leyenda.

Zverev, golpeando una derecha en un entrenamiento en el Abierto de Australia.

Zverev, golpeando una derecha en un entrenamiento en el Abierto de Australia. Edgar Su Reuters

¿DARÁ ZVEREV EL PASO AL FRENTE QUE LLEVA AÑOS BUSCANDO?

Alexander Zverev logró algo asombroso el pasado mes de noviembre en el O2 Arena de Londres: ganar consecutivamente a Federer (semifinales) y Djokovic (final) para levantar el título más importante después de los cuatro torneos del Grand Slam. Posiblemente, esa valiosa conquista obliga al alemán a solucionar un problema que lleva arrastrando desde que se instaló en las posiciones más altas de la élite: por un motivo u otro, Sascha ha ido de decepción en decepción en los grandes, donde su mejor actuación son los cuartos de final de Roland Garros que alcanzó la temporada pasada. Es imposible, piensan en el vestuario, que un jugador capaz de ganar a los mejores, sumar Masters 1000 (tiene tres) y convertirse en maestro de maestros no termine brillando en los escenarios más importantes del circuito.