Muguruza, durante un entrenamiento en Roland Garros.

Muguruza, durante un entrenamiento en Roland Garros. Corinne Dubreuil FFT

Tenis Roland Garros

Los dos mundos de Muguruza

  • La española, que ha celebrado ya dos grandes en su carrera por otros cuatro títulos de menor categoría, llega a Roland Garros tras completar una mala gira de tierra europea.
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París (enviado especial)

Antes del estreno de Garbiñe Muguruza en Roland Garros, una realidad. La española, que se enfrentará este martes a Svetlana Kuznetsova (campeona de 2009) en la primera ronda, llega a ese encuentro con un currículo coloreado de forma extraña porque tiene dos grandes (Roland Garros 2016 y Wimbledon 2017) y otros cuatro títulos (Hobart 2014, Pekín 2015, Cincinnati 2017 y Monterrey 2018), cuando lo habitual es contar con un número de trofeos mucho mayor del segundo grupo. Garbiñe, sin embargo, es una excepción: lleva tres años consecutivos disputando finales grandes, dos haciéndose con uno de esos títulos del máximo prestigio y se ha ganado a pulso la condición de jugadora de Grand Slam.

“Sobre el papel supongo que sí porque lo dice la estadística”, respondió cuando le preguntaron la número tres del mundo, que para empezar a tener opciones de recuperar el trono de la clasificación debe llegar como mínimo a semifinales en París. “Siempre me han gustado los torneos grandes, las pistas grandes, los lugares con historia… quizás juego mejor aquí, está claro que me gusta, pero también le doy importancia a los otros”, prosiguió la española. “Roland Garros me encanta y he jugado bien en el pasado. Eso siempre ayuda, tenerlo en tu mente, que esté ahí presente”, remarcó. “He entrenado mucho, aunque quizás no me ha ido como esperaba en los torneos anteriores”, se lamentó Muguruza, derrotada a la primera en dos de los tres torneos de su gira europea de arcilla (Stuttgart y Roma), y octavofinalista en Madrid. “La preparación ha sido menos exitosa de lo que me hubiese gustado, los partidos se me han escapado por poco, pero es bueno tener encuentros difíciles. Aunque haya perdido salí siempre de la pista pensado que estaba cerca, que terminarían cayendo de mi lado antes o después”, avisó. “Y aquí estamos en un torneo nuevo”. 

Muguruza debutará en París contra Kuznetsova (5-1 en el cara a cara), que aunque se las sabe todas (32 años) llega al duelo con un puñado de problemas físicos. Luego, la española tiene un camino de exigencia progresiva (Fiona Ferro o Carina Witthoeft en segunda ronda, Anastasia Pavlyuchenkova o Samantha Stosur en tercera, CoCo Vandeweghe o Magdalena Rybarikova en octavos, Karolina Pliskova, Maria Sharapova o Serena Williams en cuartos…) antes de ponerse a pensar en el título, que por sensaciones ahora mismo le queda muy lejos. 

Ese, por supuesto, no es un problema. Muguruza está acostumbrada a llegar a un torneo grande sin buenos resultados encima y acabar levantando el trofeo, como ocurrió en Roland Garros 2016 (semifinales en Roma, pero ningún título en la gira de tierra y resultados discretos en Stuttgart y Madrid) y Wimbledon 2017 (derrota a la primera en Birmingham), por lo que está claro que importa bastante poco lo que haya hecho anteriormente porque su transformación al pisar un Grand Slam es total.

Así, y mientras Muguruza aguardaba el momento de debutar en el torneo, las otras tres españolas del cuadro femenino ganaban el lunes sus partidos de primera ronda sin problemas. Carla Suárez (6-0 y 6-1 Ana Konjuh), Lara Arruabarrena (7-5 y 6-3 a Timea Babos) y la debutante Georgina García Pérez (6-3 y 6-4 a Dalila Jakupovic) avanzaron con paso firme esperando el pleno de La Armada, que ahora está en manos de Garbiñe.