Nadal, haciendo una dejada en Montecarlo.

Nadal, haciendo una dejada en Montecarlo. Sebastien Nogier Efe

Tenis Masters 1000 de Montecarlo

Antes del desafío de Thiem, otro castigo de Nadal

El número uno sacude 6-3 y 6-2 a Karen Khachanov y jugará ante el austríaco por una plaza en las semifinales del Masters 1000 de Montecarlo.

El choque de trenes ya está aquí. Tan solo dos partidos después de debutar en el torneo de Montecarlo, Rafael Nadal se enfrentará este viernes a Dominic Thiem, que por estilo de juego, potencial y antecedentes es el rival más duro que puede encontrarse ahora mismo sobre tierra batida. Las victorias en octavos del español (6-3 y 6-2 a Karen Khachanov) y del austríaco (6-7, 6-2 y 6-3 a Novak Djokovic) propiciaron el enfrentamiento entre dos de los mejores tenistas del planeta sobre arcilla, que se medirán por un puesto en las semifinales de tercer Masters 1000 del año en un duelo que bien podría ser una final. [Narración y estadísticas]

“Ha sido un día positivo para mÍ”, reconoció el tenista tras el partido. “He jugado un poquito mejor que ayer. Tengo la sensación de que me he movido con más soltura, pudiendo tomar el control del punto desde la línea de fondo. Lo he hecho contra un jugador al que le gusta ser agresivo, así que es una buena noticia”, prosiguió Nadal. “No voy a estar al 100% hasta que juegue varias semanas seguidas, pero no pienso en eso. Solo trato de hacer mi juego de la mejor forma posible”.

La imponente salida de Khachanov al partido perdió fuerza a los dos minutos. El ruso, que intentó intimidar a Nadal a palo limpio, pegándole a la pelota con violencia, entendió pronto que así no iba a conseguir absolutamente nada. A los 21 años, Khachanov ha conseguido sus mejores victorias explotando armas que en tierra no tienen el mismo efecto que en otras superficies, como el cemento o la hierba. Lógicamente, el mallorquín se benefició de esa situación desde el arranque.

A los 20 minutos de partido, Nadal mandaba 4-1 y su oponente estaba descompuesto, frustrado por la cantidad de pelotas que el mallorquín le obligó a pelear en intercambios agotadores. Con el encuentro en territorio del número uno, decidiéndose los puntos en el barro más profundo, Khachanov aprovechó un mal juego de Nadal al servicio para romperle el saque e igualar el marcador (4-3). Lo que ocurrió, claro, fue muy previsible: el balear le devolvió el break al juego siguiente (5-3) y ya nunca volvió a dejarle tomar aire.

Khachanov, que se desplomó en el porcentaje de puntos ganados con su segundo saque (60% en el primer set, 36% en el segundo), se enfrentó por momentos a la mejor versión de Nadal. Un punto más agresivo que el día anterior ante Aljaz Bedene, jugando siempre con la intención de irse hacia delante para no perderle metros a la pista, el campeón de 16 grandes aplacó al gigantón ruso y se citó con un rival que le va a exigir mucho sudor, bastante sangre y quizás algo de lágrimas para alcanzar las semifinales en Montecarlo. 

Ya sí que no hay espacio para probar nada más, el tiempo de adaptación ha acabado. Thiem, con el que Nadal se enfrentó en 2017 en cuatro de los cinco torneos de la gira europea de tierra (victorias en Barcelona, Madrid y Roland Garrros; derrota en Roma) le espera en mitad del camino hacia una undécima copa histórica en Montecarlo. No hay duda, eso que se oye son tambores de la guerra que se avecina.