Nadal, atendiendo a la prensa en el Abierto de Australia.

Nadal, atendiendo a la prensa en el Abierto de Australia. Mark Cristino Efe

Tenis Abierto de Australia

Nadal y Federer, el don de hablar claro

Los dos mejores jugadores del mundo, que el año pasado realizaron 95 y 69 ruedas de prensa respectivamente, explican su relación con los medios y la importancia de la honestidad ante el micrófono.

Melbourne (enviado especial)

¿Cuántas preguntas de la prensa contestan los mejores tenistas del circuito a lo largo de una temporada?

Solo en 2017, Rafael Nadal se sentó 95 veces ante los periodistas en una sala de conferencias y Roger Federer lo hizo en 69 ocasiones. Como el resto de jugadores, los dos mejores del mundo están obligados a responder las cuestiones de los reporteros después de cada partido (ganen o pierdan), y en el caso de ambos también en la previa de cada torneo, la consecuencia de formar parte desde hace mucho tiempo del grupo de favoritos a conquistar todos los títulos posibles. A Nadal y Federer, la pareja de contrarios más importante de la historia, también les une algo cuando las grabadoras se enciende: el don de hablar claro.

“Mi relación con la prensa siempre ha sido natural”, reconoció el número uno del mundo después de imponerse a Leonardo Mayer (6-4, 6-3 y 7-6) en la segunda ronda del Abierto de Austalia. “Normalmente, digo lo que pienso e intento ser honesto dentro de lo que se puede porque hay cosas en las que no puedo serlo. Si me lesiono y tengo que jugar al día siguiente no voy decir que estoy echo polvo porque le doy una información al rival que no es necesaria”, añadió el balear. “O si acabo de ganar un partido y me he lesionado tampoco lo digo porque al final es faltar al respeto al contrario al que acabas de derrotar”.

“Intento ver a la prensa como una especie de puente para que el público pueda leer historias interesantes”, le siguió Federer, que este jueves se enfrenta a el alemán Struff por el pase a la tercera ronda. “Habitualmente, trato de contar algo más que ‘mi derecha funcionó bien’ o ‘tengo que mejorar el segundo saque’. Te vas y eso es aburrido. Quizás, he hablado algunas veces más de la cuenta, pero intento ser honesto, siempre he tratado de ser auténtico y me ha ido bien”, añadió el número dos. “El poder de un micrófono es divertido y hay algunos jugadores que pelean contra eso. Me gustaría que más tenistas fuesen ellos mismos ante la prensa, sin preocuparse tanto por cometer errores. Hay jugadores que son como robots”. 

Federer, atendiendo a los periodistas en Melbourne.

Federer, atendiendo a los periodistas en Melbourne. Mark Cristino Efe

El circuito está lleno de esos tenistas mecánicos que dice el helvético. Hay jugadores que son monosilábicos, quizás por desidia o por temor a salirse del carril. Aunque con distintos tonos, Nadal y Federer se han distinguido por ser auténticos con los periodistas. Posiblemente, los dos han perdido la espontaneidad de los inicios, cuando eran más jóvenes, pero a cambio han cultivado la capacidad de realizar reflexiones profundas sobre temas comprometidos sin miedo a posicionarse. Por ejemplo, el español ha opinado de asuntos delicados como el conflicto catalán y el suizo no ha tenido problemas en explayarse sobre la igualdad de premios entre los hombres y las mujeres.

¿Acierto o error? 

“Los jugadores tienen que saber las consecuencias de lo que dicen, no es una cuestión de que se frenen o se lancen”, explicó Benito Pérez-Barbadillo, jefe de prensa de Nadal y Kristina Mladenovic. “Rafa ha cambiado y ha evolucionado como persona, como jugador y también con la prensa, aunque sin perder la sinceridad. Todo lo que diga ahora mismo tiene un impacto muy grande. Lógicamente, si está hablando de su derecha tendrá menos repercusión que si es un problema político, pero yo nunca le he dicho lo que tiene que decir”, reconoció el jerezano, que anteriormente trabajó en el departamento de comunicación de la ATP. “Entre otra cosas, y en lo que se refiere a ruedas de prensa, me limito a darle información a él de cómo está la situación de cualquier asunto. Le digo lo que ha pasado, él lo procesa y dice lo que piensa”, insistió. “A la gente le cae mejor alguien natural y humilde porque están cansados de la arrogancia”.

Así y todo, y pese a sortear la exposición constante con buenas maneras, Nadal y Federer también coinciden en otra cosa: hay apariciones ante los medios evitables porque en muchas ocasiones no hay nada que contar.

“Entiendo que los periodistas que estáis como enviados especiales siempre queréis cosas, porque al final tenéis que escribir como es lógico, pero hay veces que se hacen rueda de prensa de bulto, como solemos decir”, reflexionó Nadal. “Hay días en los que no hay historias que contar, y es ir a la prensa por ir”, se despidió el campeón de 16 grandes.

“Sé que vosotros tenéis un trabajo que hacer”, coincidió Federer, refiriéndose a los periodistas. “Yo también tengo que hacerlo, pero posiblemente a veces nos excedemos”, subrayó el suizo, siguiendo la línea de su mayor rival. “Son muchas ruedas de prensa después de cada partido y estoy seguro de que hay historias mejores, historias que merecen más atención que una victoria mía por 6-2 y 6-2 en la primera ronda de algún torneo”.

El circo, claro, no se entiende sin la prensa y los dos mejores jugadores del mundo saben bien cómo manejar la situación cuando se colocan frente a una multitud de periodistas preparados para encontrar una buena historia que vender.